ABSTRACCIÓN FIGURATIVA
La piel
humana iluminada de una mujer desnuda se convierte
en un flor o en un cáliz siguiendo los misterios del
claroscuro, la transparencia del aire, el rigor anatómico de los
cuerpos, la atmósfera onírica e intimista del ambiente. Estas son algunas de
las características distintivas en la obra reciente del dominicano
Fernando Ureña Rib.
Ureña Rib no trata
de romper la tradición
pictórica, sino afincarse en ella, aprehenderla, retomarla, darle nuevos giros,
enriquecerla. República Dominicana no cuenta con una extensa colección
o galería de maestros académicos, del mismo modo que ostenta Europa
y otros grandes países latinoamericanos. Ha sido preciso
inventar una academia que produjera la maestría de América. Tardía, la
maestría americana surge a finales del siglo diecinueve, a pesar de
las luchas intestinas y las revoluciones o quizás a consecuencia de
ella.
Ureña Rib se nutre
de la escuela española y toma de las viejas
academias holandesas e italianas, de un Lucca
Giordano, de un Caravaggio o de Parmegianno, y con esos
recursos técnicos empieza a redescubrir la
naturaleza humana, el entorno tropical rico en
formas y luces y el hábitat marino. Ureña Rib
toma de Rembrandt o de Tiziano, aspectos luminosos
de
Vermeer y con ellos realiza una renovada nomenclatura cromática, más
cercana a la intensa luminosidad del Caribe.
Kenia
Burgos Hilario
