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ARTE
PUERTORRIQUEÑO
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LORENZO HOMAR
ILIANA LÓPEZ
AVILÉS
SHARIAM
MORALES FELICIANO
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Fallece Lorenzo Homar
Por ILEANA LOPEZ AVILES
El maestro de las artes y las letras, quien además
de grabador fue dibujante, diseñador, pintor y acróbata, Lorenzo Homar
murió el pasado lunes 16 de febrero a la edad de 90 años, en San Juan.
Llamado “el maestro de maestros” tanto por colegas como por alumnos,
Homar deja tras de sí un rico legado de obras diversas, gracias a su
mano diestra y a un trabajo disciplinado, el cual habrá de nutrir a
actuales y futuras generaciones que en su legado podrán admirar la
riqueza del arte puertorriqueño del siglo XX..
Hijo de inmigrantes mallorquines, Lorenzo Homar nació en Puerta de
Tierra en 1913. Criado en un hogar donde el padre, Lorenzo Homar Zampol,
era promotor de actividades culturales y artísticas y su madre Margarita
Gelabert, una amante del piano, el joven Lorenzo descubrió desde
temprana edad su fervor por el arte y también por el deporte: la
natación y la acrobacia.
En 1928 se gradúa de escuela elemental, año en el que también su familia
se traslada a la ciudad de Nueva York. Allí entra a la Escuela Dewit
Clinton, la cual tiene que abandonar por razones económicas para
emplearse en un almacén de tejidos.
Más tarde, en 1931 entra a la Liga de Estudiantes de Arte de Nueva York,
donde estudia bajo la tutela de George Bridgeman. Seis años después, se
coloca como aprendiz de diseñador en la Casa Cartier, al tiempo que
ingresa al Pratt Institute.
Durante la Segunda Guerra Mundial entra al ejército de los Estados
Unidos, y es herido en la cabeza durante un combate. En 1946 se
reintegra a la Casa Cartier y asiste a la Escuela de Arte de Brooklyn.
De regreso a la Isla en 1950, funda junto a los artistas Rafael Tufiño,
José Antonio Torres Martinó, Rafael Tufiño y Félix Rodríguez Báez el
Centro de Arte Puertorriqueño. Dos años más tarde, se convierte en
director del Taller de Gráfica de la División de Educación a la
Comunidad, desde donde saldrá gran parte de su obra “cartelística”.
Tras diseñar el logotipo del Instituto de Cultura Puertorriqueña, crea
en 1957 el
Taller de Artes Gráfica, al cual permanece vinculado por espacio de 15
años para en 1975 establecer su propio taller de pintura.
Entre los múltiples reconocimientos recibidos por Homar, el Museo de
Arte de Ponce realiza en 1978 una retrospectiva de su obra plástica; el
Museo Metropolitano compra algunas de sus obras y la Universidad de
Puerto Rico le otorga un doctorado “Honoris Causa”.
Recientemente, el Museo de Historia, Antropología y Arte de la
Universidad de Puerto Rico presentó la exposición “Abra palabra... la
letra mágica: Carteles de Lorenzo Homar 1951-1999”, en reconocimiento a
la labor de este “maestro de maestro” de las artes gráficas
puertorriqueñas.
Esta exposición fue el resultado de una extensa y ardua labor de
investigación de la obra “cartelística” de este maestro de las artes y
las letras, quien además de grabador fuera diseñador de escenografía,
calígrafo, tipógrafo, clavadista y amante del jazz.
La exposición estuvo acompañada de un amplio catálogo que incluye la
representación a color de alrededor de 260 carteles y una cronología
anotada de su vida y obra –con experiencias, anécdotas y comentarios-,
así como un estudio de sus más significativos trabajos.
El catálogo contiene, además, una vasta colección de fotos inéditas del
artista, convirtiéndolo en una fuente única para el estudio de la
historia del arte puertorriqueño. Este trabajo se complementa al mismo
tiempo con una bibliografía, reflejo de la labor de investigación
dirigida por la curadora del Museo, Flavia Marichal Lugo, quien afirmó
que la exhibición estuvo dirigida a “la nueva generación de jóvenes que
desconocen todo lo que el hombre puede crear sin tecnología ni
computadoras, sólo con una mano diestra y trabajo disciplinado”.
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La figura pedagógica
de Lorenzo Homar
Por Shariann Morales Feliciano
smorales@wrtu.org
20 de febrero de 2004
Fue el "maestro de maestros" para todos los que apreciaron su obra
y quienes tuvieron la oportunidad de conocerlo y de ser sus
discípulos no pueden encontrar mejor descripción para don Lorenzo Homar.
Las aportaciones de Homar a la historia artística del país le
fueron reconocidas en vida y continuarán siendo piezas importantes
en ese gran rompecabezas de imágenes de la cultura puertorriqueña.
Sin embargo, este artista fue un gran maestro y así lo recuerdan
muchos de los que tuvieron la oportunidad de conocerlo.
Precisamente la profesora Deledda Cros comentó que esa faceta de
Homar fue muy importante para la nueva generación de artistas.
"Hay que destacar siempre su labro como maestro. El dejó una
generación de artistas como Myrna Baez, Antonio Martorell, y otros
más que hoy día son la nueva generación que a su vez heredaron
todas las técnicas del buen maestro de Homar, las hicieron suyas y
a su vez se formaron como nuevos maestros", dijo la Profesora de
arte.
Conversamos con Antonio Martorell quien es ejemplo vivo de la
faceta pedagógica de don Lorenzo Homar y este señaló que su
maestro fue un artista en todo el sentido de la palabra.
"Influyó de un modo tan determinante en el modo de ser artista, no
sólo de hacer arte, sino de ser artista. El artista con curiosidad
insaciable, con múltiples intereses y también los oficios que
corresponden a esos intereses porque no se trataba sólo de ser
receptor que también lo era: un gran lector, conocedor de música,
literatura, interesado de modo vital en la política y actuando en
ella, haciendo caricaturas políticas, siendo parte esencial de un
gremio aguerrido, haciendo teatro, diseño de escenografía,
vestuario, su origen en el vodevil, su pasión por los deporte",
sostuvo Martorell.
Añadió que las actuales y futuras generaciones de artistas deben
emular su sentido amplio de trabajo. "Él es muy difícil de emular.
Pero, yo diría (que se debe emular) su capacidad infinita al
trabajo, su vocación combinada con una disciplina y un talento
excepcional. Otros quizás no tengamos su talento, ni su vocación
tan abarcadora pero ciertamente podemos aprender de él el respeto
al oficio, la dedicación a ser siempre lo mejor posible".
Recientemente la Universidad de Puerto Rico le rindió un merecido
homenaje a Homar a través de "Abra palabra... la letra mágica:
Carteles de Lorenzo Homar", una exposición de la extensa obra
cartelística del artista.
La curadora del Museo de Historia, Antropología y Arte, Flavia
Marichal Lugo, recordó cuando el artista visitó la exposición. "La
verdad es que para nosotros fue algo bien importante porque fue un
homenaje en vida que se le hizo a su obra. Ese día cuando llegó él
se emocionó tanto que de verdad todos lloramos. En la entrada de
la exhibición hicimos una foto enorme y fue bien impresionante
para él verse en esa foto".
Marichal Lugo señaló que las destrezas de Homar como calígrafo le
añadían características muy peculiares a los carteles. "Lo
interesante de los carteles de Homar, es que el casi jugaba con
las letras y las ordenaba para crear imágenes llenas de
movimiento, ritmo y proporción. O sea que él también era un
tremendo calígrafo y un tipógrafo. En los carteles de él se
destaca la integración de texto e imagen y el colorido, por
supuesto".
Las cenizas del artista estarán expuestas hoy en el Arsenal de la
Marina Española en la Puntilla. Antonio Martorell, quien despedirá
el duelo, señaló lo que este acto significa para él. "Eso es el
acto más difícil de todo mi desempeño en el arte y en la vida. No
es despedir a un artista solamente, es despedir a un padre
espiritual, político, un guía de vida, un ser con el cual comparto
tantas cosas que la enumeración es difícil y siempre se queda
corta".
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