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arte ecuatoriano |
Estuardo Maldonado
las búsquedas del absoluto
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Dimensionalista Acero inox-color / 94 x 94 cms.
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Estuardo Maldonado:
las búsquedas del absoluto
El artista se inclina es
alto y erguido como un árbol intemporal para enseñarme el plato
valdivia que en su reciente peregrinaje por la Costa descubrió. En sus
manos grandes como zarpas con ellas ha explorado el tiempo y el
espacio, indemnes a pesar de lidiar con acero, ácido, fuego, yace el
plato, y el sol que es una araña centelleante, plantada en la mitad
del austero comedor donde estamos, zarandea por la multitud de líneas
que se entrelazan sin pausa tramando una celdilla perfecta (cuadrada)
en el núcleo de la pieza que el maestro exhibe.
Sin advertirlo, los dos, regresando quizás a un perpetuo nacimiento,
comparamos, una y otra vez, la similitud del cuadrado del plato
valdivia con cualquiera de los lados de un hipercubo (Estuardo
Maldonado está trabajando desde hace un tiempo en sus Serie de
hipercubos), que cuelga de un hilo luminoso: cinco mil años de
historia se refunden en un abrazo inexpresable en el más hondo
silencio.
¿Percibió el alfarero el vértigo del absoluto del cual
ha estado en vilo, en su dilatado ir creativo, la vida de nuestro
artista? ¿Se conoció ya, en su tiempo, esa voluntad incoercible de
Maldonado de averiguar a fondo lo desconocido: ser y estar a plenitud
en el espacio-tiempo (presente), primero, y, luego, obsesivo rastreo
de un más allá cada vez más insondable? La vivencia divina supone
interactuar en un infinito que es compás y armonía. Pero en nuestro
ser se congregan las nociones de sol, viento, agua, barro, ámbito
abierto, retumbante. El yo se difumina, pero en el vacío abandonado no
se instaura otro yo. Ninguna divinidad sino lo divino (per se).
Ninguna fe sino el magma anterior que involucra a toda fe. Ningún
rostro sino el ser sin identidad que es todos los rostros: tregua del
hombre con su esencia, reconciliación y paroxismo, cercanía del
absoluto, zona en la cual se ha desplazado hasta el asombro, pero
siempre en los cauces de un tiránico raciocinio, el arte de Estuardo
Maldonado.
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FICHA DEL MUSEO
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ESTUARDO MALDONADO
Pintor, escultor, dibujante, grabador.
Nace en Pintag, Ecuador en 1930. Estudia
en la Escuela de Bellas Artes de
Guayaquil. En 1957 obtiene una beca para
Italia. Fija su residencia en Roma donde
frecuenta los cursos de escultura y
pintura en la Academia de Bellas Artes y
el Instituto de Arte.
En la actualidad reside alterando su
tiempo entre Roma, New York y Quito.
Domina tanto el arte universal como el de
su región andina, tanto el pasado más
artesanal como la contemporaneidad más
tecnológica. Es así como pasa de sus
iniciales escenas montubias, a descubrir
el lenguaje del arte moderno. A comienzos
de la década de los '50 ya ejercita una
estilización geométrica de la figura que
hereda de Guayasamín.
En los siguientes años, experimenta con
los conceptos cubistas de fragmentación de
la forma y del espacio, incorporando sus
conocimientos del arte precolombino con el
modernismo europeo. En los años sesenta y
setenta llega a relacionar íntimamente el
signo y la estructura geométrica de la
superficie porque ambas responden a un
mismo estímulo: el descubrimiento del arte
precolombino y del constructivismo
europeo. En esta etapa aparece la otra
preocupación estética que caracteriza su
trabajo hasta la actualidad: los fenómenos
de percepción óptica, la preocupación por
conjugar elementos visuales reales y
virtuales que lleven al espectador a
cuestionar su percepción de la realidad.
La utilización del inox-color y la
preocupación constante que tiene Maldonado
por la percepción del espacio, lo condujo
a partir de los ochenta, a investigar
sobre el dimensionalism, los hiperespacios
y los hipercubos. En sus últimas obras
mantiene el interés por el dimensionalismo
pictórico y escultórico. Desde sus inicios
ha participado en 200 exposiciones
colectivas de gran importancia y 80
exposiciones personales alrededor del
mundo.
Ha participado también en 13 de las más
importantes Bienales del Mundo. Sus obras
se encuentran en 19 Museos de Europa y
América, y es poseedor de varios premios
que lo acreditan como un excelente
representante plástico. En sus palabras:
"La abstracción de la naturaleza fue
siempre y es parte de mis constantes
aspiraciones, de poder hacer mi obra, que
esté en armonía con el ritmo y el palpitar
del universo en evolución".
Recibe en 1956 el premio Continental
Guggenheim de las Américas y con él el
derecho a concurrir al Premio Mundial que
se otorga en París; lo gana Ben Nicholson,
la crítica mundial esperaba una decisión
en favor de Beaudín, Tamayo o Pettoruti.
Continúa su obra a lo largo de los años y
realizando con ellas notables
exposiciones; en 1960 en la Molton Gallery
de Londres, el Walker Art Center de
Minneápolis, Denise René de París, etc.
En 1964 comienza a escribir sus memorias
que publicará en 1966 con el título " Un
pintor ante el espejo ".
FUENTE
PALABRA E IMAGEN
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FERNANDO URENA RIB
ART STUDIO
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Revisado:
June 15, 2008
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