Los
sueños de progreso de nuestros padres estaban poblados de chimeneas,
de inmensas y compactas nubes de humo, de férreas maquinarias
ensordecedoras, de ruidos inauditos. La obsesión de nuestros mayores
era que entonces se llamaba "El Progreso", y este estaba condensado en
la velocidad, la utilización a ultranza del tiempo: "Time is Money" el
acortamiento de las distancias…
De ahí que nuestra
adolescencia transcurriera en la añoranza de los grandes centros del
"progreso": Nueva York, París, Londres, Berlín. Así la gran guerra del
1914-1918 nos pareció la culminación lógica del anhelo de superación
del hombre occidental. Las Guerras Médicas, las Púnicas, y aún las
Napoleónicas nos llegaron a parecer simples algazaras infantiles.
De ahí que el inefable
Martinetti y sus acólitos futuristas llegaran a proclamar que "la
belleza de las máquinas estaba por encima de la de los animales
creados". El hombre volvía a caer en la idolatría y se postraba de
hinojos ante las obras de sus propias manos…, pero los nuevos Molochs
exigían cada vez más víctimas para mantener vivo su ígneo engranaje
devorador. Sus monstruosas fauces vomitadoras de los más espantosos
gérmenes de contaminación…
Así llegó la terrible
noche de Hiroshima y Nagasaki. Pensando en esa espantosa noche que nos
tocó vivir a los de nuestra generación, dediqué mi última exposición a
al triunfo de la juventud y a la gloria del desnudo. Esto lo que
indica es el respeto que debemos tener a la vida, a la integridad de
la juventud desnuda y radiante, vencedora de las fuerzas de las
tinieblas.
Hagamos votos para que esta
exposición que nos presenta Fernando
Ureña Rib,
joven ferviente y entusiasta sirva de pauta, por lo menos de anuncio
de los nuevos tiempos que se avecinan para la glorificación del hombre
primigenio, pues ya ha tiempo que la época de la desorientación
petulante e irreverente hizo ya su nefasta labor de desolación, muerte
y vergüenza. Con el deseo de que logres una humanidad más sencilla,
más pura y más sumisa a las leyes del Eterno, te abraza hoy, desde la
distancia de los años,