Los colores, la composición pictórica, la
impresión de movimiento y La fineza de las linias del dibujo son
algunos de los elementos que el pintor dominicano Fernando Ureña Rib
presento en el palacio de congresos de Montreal en septiembre de 1985
con motivo de la celebración de Art Expo Montreal. Y fue sin
contradecir esa primera impresión positiva, que el artista permitió al
publico de Montreal en septiembre hacer una nueva incursión en su
mundo de sueños t de intuición, el otoño pasado, en la Galería Roblor.
Su
trabajo con el color revela maestría en la utilización de las técnicas
tradicionales, pero además revela un sólido conocimiento teórico y un
apreciable manejo. de su temática. El resultado es una pintura de
considerable energía, viva, estimulante. la gran riqueza cromática de
la obra de Ureña Rib no contradice el aura mágica de los sueños que
logra de manera admirable, madura, trascendente. La exposición "Los
Sueños de Otoño" estuvo compuesta de veinticuatro óleos sobre tela que
podríamos dividir someramente en categorías: Aquella delos personajes
en movimientos y de personajes fijos.
Las
telas de la primera categoría poseen la sorprendente cualidad de
atraer hacia el interior mismo del cuadro, de llevarnos a un mundo
particular. No hay dudas de que los antecedentes de escultor lo llevan
a rehacer la superficie de la tela con el material pictórico táctil a
veces y trasparentes otras. Los personajes femeninos toman el lugar
predominantes en estos lienzos, algunos de los cuales son de gran
formato. Esto último hace que el espectador se encuentre a la misma
altura de las imágenes permitiéndole sumergirse y participar en la
atmósfera creada por el artista. El movimiento en estas pinturas lo
consigue Ureña Rib por medio de la repetición y transformación de un
personaje que funciona como punto de partida de la acción. La
permanencia de las líneas del dibujo inicial (que queda en trasparencia), la trayectoria de la imagen (frecuentemente en diagonal
ascendente) y la impronta precisión y destreza de la ejecución
consigue dar la impresión de que los personajes se proyectan hacia
afuera del cuadro.
Indicaciones y
claves pueden ser encontradas como símbolos inquietantes propios del
sueño. Una flor que se ofrece con la mano, una copa que se tiende, un
gesto de la mujer que reposa y que se vuelve con cierta marcada
sensualidad, con dulzura. Usted siente la calidad de vibración del
movimiento.
En
la segunda categoría que llamé antes "personajes fijos", toda una
galería de personajes le colocan a usted en una posición de observador
privilegiado. En la "proposición" por ejemplo, un hombre ventripotente
sostiene una copa en la mano y susurra una demanda fétida a una joven
mujer que sostiene una flor (Ave del Paraíso) entre sus manos.
Proposición que la mujer no parece aceptar.
En
"El Metro" nueve personajes se apretujan inmovilizados dentro del
cuadro mientras creemos sentir el vertiginoso movimiento de la
máquina. Lás
líneas borrosas, los cabellos al aire, la posición de los cuerpos, los
gestos y la actitud de los ojos que espían en el ambiente de estos
pasajeros desconocidos nos hacen sentir de pronto que nosotros también
somos parte de la escena, que hemos comprado boleto , que viajamos con
ellos.
No
todos los personajes son bellos en la obra de Ureña Rib. Tenemos por
ejemplo un cuadro llamado "Cruising Girl". Es un admirable retrato que
incluye una cierta acidez. Mientras sus personajes de la primera
categoría vienen directamente de la idealización del mundo de los
sueños, los personajes de la segunda poseen a veces la fuerza de una
chocante realidad, cruel y dolorosa a la que el artista no encubre con
mantos ni bálsamos. Todos los rastros y trazos de "Cruising Girl", su
larga nariz, sus ojos almendrados y las pinceladas en el fondo, están
orientados hacia la boca de labios pintados de azul. Sobre su ropa
negra se destaca una mano que sostiene una copa que refleja su ánimo y
su intención. Más que un retrato se trata de un arquetipo.
Pero
por todas partes la misma cualidad, la misma búsqueda, la misma
profundidad y sensibilidad. De las telas de Ureña Rib emana una
vibración. El sueña de ternuras, de belleza, de dulzuras y sutilezas.
Eso trasciende en sus telas que tienen un gusto y un olor de
felicidad. Ellas tienen la búsqueda de un momento de plenitud única e
inequívoca fijado el espacio de un instante. Nos parece escuchar la
vibración sonora de cuerpos superpuestos. Fernando Ureña Rib es un
pintor que no debemos perder de vista.
DANIELLE DEGARIE