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ARTE SALVADOREÑO |
INTERIORIDADES FEMENINAS EN
LOS VIDEOS DE
ALEXIA MIRANDA
FERNANDO UREÑA RIB / ERICK RIVERA
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FOTO DE MAURO ARIAS
Rib.
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EL
TEDIO Y LA FEMINIDAD
EN
ALEXIA MIRANDA
FERNANDO UREÑA
RIB
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IMÀGENES
CONTEMPLATIVAS DE ALEXIA MIRANDA
Los
trabajos de la salvadoreña Alexia Miranda despiertan siempre
una curiosidad intensa. No es esa curiosidad que se
alimenta de deseos banales, sino más bien del deseo
insaciable de conocimiento.
Porque para Alexia Miranda el video es una forma de
conocimiento que toma como punto de partida la cotidianidad,
a la que le confiere peso y dimensión de símbolo. Las
actitudes, los hábitos, la persistencia de ciertos actos
adquieren bajo su enfoque un tono al mismo tiempo apacible y
crítico. Apacible porque la intención no es censurar, sino
simplemente mostrar para que sea el espectador mismo quien
adopte sus propias conclusiones.
La cotidianidad es revisada por ella de manera crítica,
con énfasis en ciertos detalles que, por su misma
regularidad y frecuencia, tendemos a dejarlos pasar sin
percibirlos y como si no tuviesen la importancia que ella
nos hace conferirles. Al enaltecer ciertos actos cotidianos,
Alexia nos obliga a dar una segunda mirada a la acción de la
mujer.
Porque de eso se trata, de la mujer como un ser olvidado
que muchas veces se retrae humildemente, ante la hegemonía y
los privilegios que la sociedad otorga al hombre. Estoy
seguro de que estas Imágenes Contemplativas abordan otro
aspecto de esa realidad inmediata que afecta a millones de
mujeres latinoamericanas.
Fernando Ureña Rib
www.latinartmuseum.com
Cuando por una serie de
circunstancias imprevistas se me pidió que hiciera de jurado en
la III Bienal deArte Paiz de El Savador no sabía a qué
exactamente habría de enfrentarme. El arte de El Salvador me era
desconocido. En los medios internacionales sólo se hablaba de
ese país en los tiempos de la guerra, o si un terremoto sacudía
de pronto sus cimientos.
Pero hace unos catorce años que El Salvador
está acostumbrándose a la idea de vivir en paz. Y en medio de
esa paz, descubro, surge un grupo de artistas jóvenes y
visionarios con muchas cosas que contar e inmensas ganas de
hacerlo. Y de hacerlo a su manera. Una de las primeras voces que
descubro en la III Bienal es la de Alexia Miranda. Ustedes
recordarán esa otra Alexia. La ciudadela sitiada por Julio Cesar
durante la guerra de las Galias. Y así se nos presenta Alexia en
un video que prepara como si se tratara de una danza o de una
sinfonía o de un poema.
Pocas veces, en el arte contemporáneo
del video, uno logra apartar de su mente la idea de que está
frente a un monitor o a un proyector. Casi siempre la fría
presencia del cajón y sus tecnologías nos divierte del mensaje,
nos aparta de la intención, nos hace olvidar de la forma que es
la que contiene en el arte todo mensaje.
Alexia Miranda logra trabajar la dinámica de
sus imágenes como si se tratara de una íntima y libre meditación
visual. El registro difuso de la imagen, la precisa fluidez de
las secuencias, la cadencia misma de la estructura temporal
sobre la que se yergue hace que el espectador vague y que a su
mente acudan, en ondas sucesivas, pensamientos sobre la
futilidad, el tedio y la vacua repetición de los actos simples
de la vida.
Pero a esos actos simples: doblar una toalla,
alimentarse, arrullarse sobre sí misma, danzar, Alexia les
imparte una dimensión epopéyica. Es mucho lo que va dentro de
esa cabeza, es mucha la energía pura que libera su cuerpo en
movimiento y es, sobre todo, muy intensa.
Fernando Ureña Rib
INSTALACIONES DE ALEXIA MIRANDA
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Un acercamiento a la joven ganadora del
primer lugar en la categoría libre de la recién finalizada III
BIenal de Arte Paiz.
Ella es un ser interesada
por el juego, por el redescubrimiento de lo “sencillo” como un
estilo de vida. Ella, Alexia, nacida de la danza y adoptada por
muchas artes, ganó recientemente 2 mil dólares en la Bienal de
Arte Paiz y siguió demostrándose muchas de las cosas que un día
decidió seguir.
Estudió danza en la Escuela Nacional Morena
Celarié. En 1996 decidió estudiar Letras y Filosofía en México,
pero el devenir de esa nueva vida le refirió el gusto por todas
las artes, por las instalaciones, por el teatro. “Hice mi propia
carrera, metí materias que no debía y al final egresé de
Humanidades, no de Letras”, dice, sonriente.
Regresó con pareja e hijos y se interesó pronto
por la pedagogía: actualmente, da clases en la Fundación Teletón
pro Rehabilitación (FUNTER). De ese contacto con la educación
con los chicos y del hecho de convertirse en madre le sobrevino
el cambio inmenso hacia lo lúdico. “Me encanta jugar,
evolucionar hacia un estado sencillo, que es un factor que se ha
perdido por estar bastante predeterminada nuestra vida, con
reglas y demás.”
De calidades y otros discursos
Roberto Huezo, laureado pintor nacional, fue
jurado de la bienal. Al ser cuestionado sobre los discursos de
los ganadores, se refirió a Alexia y al entorno: “Ella bien pudo
haber concursado como artista invitada, por la calidad que
posee”, dijo, y se refirió a las tendencias de las artes que
ella y los demás ganadores promulgan: “Son parte de una
generación ya establecida, con discursos similares”. Igualmente
los considera así Armando Solís, otro artista consagrado en
nuestra cultura, pero hace la crítica: “El tipo de arte que
practican (las instalaciones, los performances) es efímero: lo
ponen y lo quitan. Pero la pintura (en su sentido estricto) no
lo es, sobrevive y es eterna”.
Alexia efectúa performances (muestras que se
basan en un concepto y que lo presentan con diversos géneros del
arte pictórico o escultórico), pero, contrario a lo que piensan
sus colegas ganadores, la violencia no es su musa: “Mi principal
inspiración soy yo, mis cambios, mi maternidad. En mi motor de
creatividad constantemente me expongo a mí misma a múltiples
situaciones de la vida, emocionales, espirituales y de
pensamientos (crisis, catarsis, encuentros de soledad y
contemplación)”.
“Yo soy mi musa”
Alexia Miranda se ha sentado con las piernas
cruzadas sobre una de sus pinturas. Esta es deplegable y abarca
varias realidades a partir de cómo se la coloque.
Adentro, su última hija duerme, y una mesita en
donde hay recortes y dibujos (recordemos, ella es maestra en
FUNTER) nos observa, tranquila.
Un columpio de mimbre, fabricado en Nahuizalco,
nos observa coqueto mientras ella muestra dibujos que hace junto
a “un grupo” de amigos, quienes juntos pagan a una modelo.
Ganó el primer premio de categoría libre en la
Bienal de Arte Paiz, vive en una zona en donde el bullicio de la
ciudad es poco perceptible (“pero hay un templo cristiano que
hace un bullón”, dice) y su casa es, como la de muchos artistas,
una pequeña galería de su obra. Es Alexia, la instaladora, la
creadora de performances... la profesora de niños con
capacidades especiales en FUNTER.
¿Cuál es su percepción sobre tomar tanto el
tema de la violencia en las obras de tus contemporáneos?
Es que hay cuestiones que uno no puede dejar
pasar. Yo los respeto; sin embargo, lo mío es jugar bastante con
mi cuerpo, con mis cambios y con lo que representa mi vida. Es
como que si yo fuera mi musa de verdad, y creo que lo soy.
Hábleme de los discursos de su obra.
(Lo piensa unos segundos) intento buscar lo
lúdico, las experiencias humanas. En mi vida, los cambios han
dado giros tremendos a mi manera de percibir el mundo, como
cuando me convertí en madre. Un día antes de dar a luz a mi
último bebé, le dije a mi marido que me tomara unas fotos con la
panza pintada, fue hermoso. Mis discursos son esos, tienen que
ver con el juego, con mis cambios...
¿Pero por qué tanto el juego si...?
(Interrumpe) es que hemos perdido la sencillez,
esa emoción tan primaria. Hemos perdido el asombro, apreciar el
mero gesto de mirar a alguien cuando dobla en una esquina,
saludar... Es tan bonito que nos respetáramos, pero que
igualmente pudiéramos hacer lo que quisiéramos y como
quisiéramos.
Sé que tiene una obra que critica reglas, y
ahora me dice esta cuestión. ¿No le parece que sin reglas habría
desorden?
Es que no digo que deba dejar de haber reglas,
una estructura, en eso no estoy en desacuerdo. Lo que planteo es
que haya cierta libertad de movimiento, de no seguir un rumbo,
de ser más sencillos y libres.
Usted plantea cuestiones bastante
existenciales en sus obras, crítica los tipos de sistemas,
aunque no lo haga directamente.
Yo creo que es importante cuando uno se
construye su “yo irresuelto” a través de eso “otro” del ser
amado, el vecino, el sistema, el mundo, etc., y que sin una
constante experimentación de nosotros mismos en este ejercicio o
proceso de vivir la experiencia artística queda reducida a una
forzada imitación conceptual del proceso artístico orgánicamente
gestado digerido y transgredido por otros.
¿Qué opinión le merece la relación entre el
mercado y las propuestas culturales? A muchos jóvenes artistas
les va bien con la empresa privada.
Pues sí, pero creo que en mi caso particular,
las cosas no son tan así. Yo no voy a hacer un cuadro por
encargo, no soy decoradora. Ya si alguien viene y quiere comprar
mi obra, pues bienvenido sea, pero no lo hago porque quiera
vender.
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