CRÍTICA MUSICAL
 

REFLEXIÓN Y RITMO EN LA MÚSICA DE

ANTHONY OCAÑA

POR FERNANDO UREÑA RIB

 
 

 

 

 

INTENSA EXPLORACIÓN EN LA MÚSICA DE ANTHONY OCAÑA

 

Son las seis de la tarde. Es Madrid y estoy en agradable compañía, en casa del pintor dominicano Alonso Cuevas y de Conchi, su mujer. Aparece el joven compositor y guitarrista Anthony Ocaña. No hacemos otra cosa que hablar de la formidable oferta cultural de la ciudad. Luego, discretamente, Anthony extiende su mano sobre la mesa y me dice: Quiero que oigas esto.  Me explica que se trata de un disco digital con sus composiciones, en las que participan nada menos que Guarionex Aquino y Maridalia Hernández, entre otros.

No es posible oír la música de Anthony Ocaña sin remontarse o sumergirse en los diversos planos de la existencia.  Planos que en sus composiciones dejan de ser paralelos y se traslapan, crecen, se funden, nos envuelven  y conducen lo mismo a la selva ancestral, a las profundidades de la mar oceánica o a la metrópolis trepidante. No nos perdemos nunca. Anthony se ocupa de guiarnos, de ir dejando aquí y allá las señales; las referencias musicales que apuntan hacia las nuevas coordenadas.

La música de Anthony Ocaña es siempre un viaje. La narración de un viaje. Una experiencia sensorial que surge de una vida interior (y anterior) muy rica, plena de anhelos y nostalgias. Y sobre todo,  de descubrimientos. Ese viaje puede ser a parajes sagrados, a un templo desconocido, o al tiempo en que aquellos antiguos juglares divertían tanto a las cortes y sus cortesanos, como a los lugareños de donde ellos mismos se nutrían de folclor fresco y de vida.

La magia de sus composiciones consiste en atrapar en una misma red el pasado y el futuro. Sonidos olvidados son rescatados en el volátil espíritu de su música.  Por los dedos virtuosos transita una inquietante alegría, una energía esencial y poderosa, similar y distinta a la que transcurre por las ramas de un árbol, por sus cofias, por sus ápices.

No pensamos nunca en la sabiduría, en el plan auspicioso, que habita en la semilla, en el brote primaveral.  Así mismo, de la sabia yema de los dedos de Ocaña se desprenden y vuelan armonías, diálogos íntimos, suspiros. En su guitarra es posible sentir la mirada anhelante de una joven en la ventana o absolver los humores salinos y el navegar solitario de un marinero. Anthony Ocaña se deja guiar y nos guía con su música a través de los sentidos asombrados.

De tan solo oír estas impresionantes composiciones musicales puedo decir que Anthony Ocaña utiliza una narrativa musical inusitada, no basada en la simple repetición de una frase melódica, sino en la fluida creación de un río inagotable que se nutre de los finísimos dedos de la lluvia y que no ve fronteras en la viva y frondosa diversidad de la tierra.

 

FERNANDO UREÑA RIB

 

 

 

ANTHONY OCAÑA

 
 

Ocaña y Le Masson marcan nuevo matiz musical en Paris

Por: Amín Pérez

Foto: Daniela Tena

 

El joven guitarrista y compositor dominicano continúa escalando triunfos en Europa. El pasado viernes 9 de Julio, cautivó al público parisino en la mítica sala de jazz Bab-Ilo en concierto titulado “Nous et Eux” (Nosotros y ellos). Las cuerdas de Ocaña rehicieron vibrar el imaginario de los presentes, tras un año de ausencia en la ciudad luz.

 

Para esta ocasión, reservó su virtuosidad a la improvisación junto al pianista francés Jobic Le Masson. De estilos y horizontes distintos, ambos artistas impusieron sus creaciones en una noche sin precedentes en el arte musical.

 

“Ascending Soul’’, composición de Ocaña, dio inicio a la complicidad entre estos músicos. Jobic Le Masson, como pianista dentro de la tradición del Jazz, en especial dedicado al Free Jazz, Bebop y devoto de Thelonius Monk, presentó sus composiciones “Mono Blues” y “Doted”. No faltaron los “standards” de Jazz, como “Saturday Night in the Cosmos” de Don Pullen o  “My one and only love” de Guy Wood/Robert Mellin. “Divertimento” y “Cuando me acaricias” fueron otras de las composiciones, interpretadas por Ocaña.

 

Un momento emotivo del encuentro, fue la interpretación de la composición “Muerte” de Anthony Ocaña, inspirada en la poesía de Federico García Lorca. Es una danza (valse) de carácter sentimental que refleja un espíritu mágico y hechizado de la muerte. Por su lado, el solo de piano de Jobic Le Masson sobre su composición “Doted” relució todas sus influencias musicales y su distintivo estilo melódico más disonante con elementos claros de su gran maestría sobre su instrumento. Y como no existe Jazz sin Blues, en honor a la tradición, el cierre del concierto fue un dialogo hecho blues.

 

El artista dominicano manifestó su satisfacción por la experimentación musical realizada junto a Le Masson: “Estas experiencias nos hacen crecer como artistas, ya que estamos cruzando las barreras de nuestro propio terreno para aprender a nadar en el espacio del músico con quien estamos compartiendo. La meta final es lograr fusionar estos dos mundos y llegar a una tercera o nueva expresión”. Por su parte Le Masson expresó lo inusual pero justa que es la combinación de guitarras con el piano abordando estilos muy variados en gran parte por medio de la improvisación.

 

Ocaña no cesa una exitosa gira promocional de su más reciente producción, “Wet Fields” (Campos húmedos). Recientemente participó en el homenaje “Lorca en Nueva York” en la ciudad de Barcelona.

 

Numerosos miembros de la comunidad dominicana asistieron a este encuentro íntimo, entre los cuales se destacaron el reconocido artista dominicano Nelson Ricart Guerrero, la poeta Chiqui Vicioso y el vice-consul en Francia Enrique Caminero. Dada la calurosa acogida del público, Ana Ferrand, organizadora del evento, manifestó su deseo de continuar expandiendo la promoción de este tipo de iniciativas. Actualmente, Ferrand trabaja en una serie de proyectos de índole cultural, que incluye la elaboración de un disco para finales del año.

 

Antonio Ocaña 
Manager Anthony Ocaña

 

 


Creador de una música única y un extraordinario interprete. Sus composiciones abarcan un amplio marco de elementos que las complementa, la sutileza de lo hermoso tanto como los sentimientos mas profundos que nos tocan. Su música también se enriquece de ingredientes de las músicas que nos ofrece el mundo actual: la música Clásica y Contemporánea, la música Popular, el Folklore Caribeño y Latino Americano y el Jazz.

Anthony Ocaña es sin lugar a dudas, un interprete insaciable que no descansa de dar conciertos, tanto solo con su guitarra como con dúos, tríos y demás agrupaciones que le estimulan la imaginación de este creador. Aparte de frecuentes recitales a solo de guitarra, Anthony da conciertos continuamente a dúo, acompañando su guitarra de la percusión, habiendo trabajado con grandes maestros del instrumento como Guarionex Aquino, Isidro Bobadilla, Edmundo Rodriguez, Ronny Vasques…...

Su música ha sido llevada a grandes escenarios en diversos países del mundo pudiendo citar ciudades como Madrid, Nueva York y Santo Domingo, y escenarios como el “Teatro Nacional” de República Dominicana donde en dos ocasiones tuvo el privilegio de compartir su concierto con Gonzalo Rubalcaba y en otra ocasión con Egberto Gismonti. En Madrid también ha llevado su música a grandes salas como el “Circulo de Bellas Artes”, Clamores etc. En Estados Unidos a presentado su música en la televisión nacional., al igual que en todo el continente americano y europeo a través de la cadena de televisión TVE.

Su obra ha ameritado premios pudiendo citar el premio Francisco Tarrega en España, el premio Casa de Teatro en República Dominicana y el premio Sr. Josephine Morgan Award en Estados Unidos.

 

 

 

 

 

 

FERNANDO URENA RIB

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Revisado: May 27, 2013
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