El ALTO VUELO DE LAS
CRISALIDAS
A
propósito de una extraordinaria muestra de Fernando Ureña Rib. ¿Cuándo
debe reconocerse el establecimiento como creador de un productor
pictórico.? ¿Acaso cuando sus precios escalan sumas muy altas... o
cuando sus brotes sígnicos alcanzan y trascienden lo meramente epocal
interpretando en figuraciones una historia o supra historia a través de
esa realidad diferente señalada por Bendedetto Croce como una afirmación
de los distinto?
Tenía
enormes deseos de formular estas preguntas a propósito de los tumbos en
que se encuentra inserta la producción pictórica dominicana. He anotado
tumbos,
pero
podría ser peor, no solo por la pérdida de una meta común, sino por la
enorme crisis en que se ha sumergido nuestra academia.
Dibujante
que se explaya y que como Ucello sobrepone el boceto al objeto final,
Ureña Rib es un productor de todas las interpretaciones posibles, un
configurador con pleno dominio del fragmento y con la consciencia de que
toda evolución estética implica un ejercicio memorial. La trascendencia
de estas Crisálidas de Ureña Rib no descansa en la subversión, sino en
aquello que Hegel valoró como la búsqueda de lo concreto en el arte.
La Excusa
entomológica de Ureña Rib le sirve para ahondar más aún en su propio
discurso transformativo. También podría argüir en favor de Ureña Rib, el
enriquecimiento de su proceso intelectivo, de su apertura a lo
pluricromático, a esa esfera síginica en la que no deseó introducirse
hasta que sus referencias, todo su universo memorial, no se encontrara
apto para la interacción, para la cualificación y definición de un
crecimiento metodológico.
En estas
crisálidas se asiste a una simbiosis, no solo de la obra de Ureña Rib,
sino de toda una memoria pictórica caribeña. Con este vuelo precoz de
sus Crisálidas, Ureña Rib, lejos de los fatídicos ismos, ha retornado
hacia una producción de sentido, hacia un brote sígnico que propone y
alcanza un sello estético muy personal y orgánico.
Efraín Castillo.
Presentación Catálogo Crisálidas