La ventana es el marco ideal
desde donde Gracia Barrios se aproxima a la realidad y al mundo. Sobre
todo, a esa otra realidad que palpita dentro y que augura sin término
una desolación íntima y cálida, dialogante, presente y cargada de
ensueños y de poesía. Mirar por la ventana, ese hábito tan simple y
cotidiano, adquiere en las pinturas de Gracia Barrios un carácter de
lucha y de bandera. La ventana separa, aísla, esconde, pero también
acerca, comunica, revela, anuncia la llegada o grava en la memoria las
últimas imágenes de un adiós. El expatriado, el amante, el vigilante,
o el pasajero se convierten en personajes que Gracia Barrios va
descubriendo bajo la lluvia o el sol. Con rigor absoluto, con
sobriedad, con gestos pictóricos que se adentran en lo más luminoso o
penoso del sentimiento. Una cierta tristeza habita en estos lienzos,
una nostalgia anhelante. Gracia Barrios es sin duda, una de las
grandes pintoras Chilenas.
FERNANDO UREÑA RIB
El trabajo de Gracia Barrios emergió al
escenario de la plástica chilena en la década del 60, asociada al
Grupo Signo, junto a José Balmes, Alberto Pérez y Eduardo Martínez
Bonati.
Lo central de la propuesta plástica de la artista recayó sobre la
actividad humana en la vida cotidiana y en este sentido, su mirada fue
reflexiva y con profunda afectividad frente a temas polares como: la
guerra y la paz, la opulencia y la indigencia, el exilio y el retorno.
Sus primeras obras fueron
figurativas, en un estilo cercano al de la Escuela de París. Sin
embargo, después de conocer la obra del pintor ruso Nicolás de Staël
sus creaciones comenzaron a tener preferencia por el
óleo, las texturas gruesas y los colores apagados. La abundancia
de pasta fue característico en ellas.
En los años 60 su trabajo se tornó más informalista, lo que ella
denominó "realismo informal", con alusión al hombre mediante la
monumentalidad de los torsos, cabezas y maternidades, expresando
también la aproximación directa con el continente americano y su gente
(América no invocó tu nombre en vano). La
figura humana quiso reflejar su compromiso con la contingencia y
su entorno social. Lo gestual de sus composiciones, la densidad del
óleo buscaron comunicar una vitalidad de la obra en sí misma.
Alrededor de los años 70 su pintura comenzó a tener un enfoque
mucho más social, influida por las formas recortadas y las tintas
contrastantes de la
fotografía periodística o del cartel (Sin Título). Entonces
aparecieron cabezas recortadas, muchedumbres agresivas y pesarosas en
tonalidades apagadas, masas humanas que se movían en la soledad y el
desamparo del mundo contemporáneo (pobladores).
La obra de Gracia Barrios es una mirada
sobre la vida cotidiana del ser humano. Sus imágenes surgen de
texturas espesas y colores apagados, insertas en espacios
perfectamente limitados. Su pintura es una búsqueda de un arte
propiamente latinoamericano, marcado por la preocupación social.