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LA ORACIÓN DE LA NOVIA. PINTURA AL ÓLEO DE
FERNANDO UREÑA RIB.2007
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¿Y
DÓNDE ESTÁ EL PARAÍSO?
LA NOVELA
DEL COLOMBIANO
GUSTAVO
BOLÍVAR MORENO
Desde el "éxito" que tuvo en la
feria de 2007 el libro Sin tetas no hay paraíso tenía el
título pendiente de un hilito (como canta Chirino), en
los muy poblados anaqueles de mi biblioteca. No se me
hubiera ocurrido leerlo si no me pasan dos
circunstancias que me llamaron la atención
poderosamente.
La primera, que un buen día mi perrito Rocco, que es
un gran lector, se comió la portada, por aquello que
dejé el libro a su alcance. La perrita de mi hija, de la
misma raza, se había comido la mitad de Pasión India, de
Javier Moro, y una amiga me dijo, antes que yo la
degustara, que ella también se la hubiera comido, por lo
extraordinaria que es esa novela. En realidad no sé si
Rocco se comió la portada del libro por la foto que allí
se reproducía o por la tendencia que tienen los
Schnauzers a comer papel.
Lo segundo, concerniente al mismo libro, fue enterarme
que está entre los más leídos en la prestigiosa Casa del
Libro, librería de España que diariamente envía a sus
suscriptores un boletín electrónico. No podía comprender
cómo un libro de esa categoría podía estar en la
preferencia del cultísimo público español, dueño de
nuestro idioma y que se jacta de dictar los patrones
lingüísticos de la lengua de todos los que la hablamos.
Pensé entonces que me estaba perdiendo de algo
importante. Y me embarqué en su lectura. Como todo libro
que trate temas de narcotráfico, prostitución, políticos
corruptos y demás, tiene taquilla, aunque esté tan mal
escrito y tan mal editado. La edición que yo tengo (sin
portada, después del paso de Rocco) es la que se ofreció
en la Feria del Libro, y todavía recuerdo a un orgulloso
Álvaro Alvarado alardeando de que había comprado el
último ejemplar del libro más vendido en ese evento.
Son varios los libros que se han escrito recientemente
sobre los narcotraficantes, sus relaciones con las
reinas de belleza, el surgimiento de las niñas prepago
(que ya están establecidas en nuestro país y entiendo
que con mucha clientela), sus vínculos con los políticos
de antes, durante y después, los tentáculos que alcanzan
hasta a la gente de la farándula y un montón de datos
adicionales. El más destacado es el de la periodista
Virginia Vallejo, titulado Amando a Pablo, Odiando a
Escobar, pero desde Los Jinetes de la Cocaína, del
periodista Fabio Castillo (con fuertes señalamientos
para con el gobierno militar de Noriega, publicado por
vez primera en 1987) hasta Nuestro Hombre en la DEA, del
respetado periodista Gerardo Reyes, pasando por algunos
otros, como el titulado Los Rodríguez Orejuela, el
Cartel de Cali y sus amigos del periodista Juan Carlos
Giraldo en base a las revelaciones que le hizo el
periodista Alberto Giraldo, llamado el relacionista
público de esos capos, no hay casa editorial que no
rompa récords con el tema de los narcotraficantes.
No estoy segura de si es el morbo o la espeluznante
realidad que viven las niñas que ponen su futuro en un
par de tetas, pero esos libros nos cautivan.
El libro al que me refiero no es literatura ni mucho
menos algo que se parezca, por más que se venda como una
novela. Igual que el de la Vallejo, vende. Y si mal no
recuerdo, mi querida amiga
Rosa
María Britton le decía a su hijo, cuando joven, que
no importaba si leía Playboy, lo importante era que
leyera. Entonces, enhorabuena por todos los lectores que
andan detrás de estos libros solamente para saber cuánto
cobró una reina de belleza por pasar una noche con un
narco.
Con todo lo que ha pasado recientemente en relación con
las FARC, Hugo Chávez, la postura pusilánime del
presidente Correa y la inexplicable insensatez de un
zorro viejo como Daniel Ortega, se verterá mucha tinta
sobre el tema de las narco guerrillas. Ojalá que de
igual manera se destinen sendos escritos a la labor
extraordinaria de mediador que tuvo el presiente
Fernández, de República
Dominicana y el habilísimo manejo de un Uribe cansado y
comedido, pero con la suficiente inteligencia para
escuchar toda la verborrea que se vertió sobre él para
luego estrechar las manos de quienes le ofendieron de
tantas formas. Si ni para Catalina (la protagonista de
"Sin tetas...") ni para Virginia, el paraíso no se lo
proveyeron los narcodólares, puede que esté en la otra
esquina, como reza el libro de Vargas Llosa y no en las
fronteras que tiene Colombia. O en la ratificación del
TLC con los Estados Unidos, "leit motiv" de la incursión
militar en la frontera ecuatoriana.
Mientras tanto, esperemos que Ingrid Betancourt salga
libre y que cualquiera que sea su historia se convierta
en un éxito de librería, y de feria.
MARIELA SAGEL
msagel@pananet.com
-La autora es arquitecta y fue ministra de Estado
_____
Derroche y símbolos de estatus
Mariela Sagel
A pesar de las quejas que se
presentan a menudo sobre el alza de los productos de la
canasta básica, el alto costo de los servicios de
electricidad y teléfono, el aumento bimensual de la
gasolina y los precios de todos los productos de
consumo, los panameños seguimos felices consumiendo a
manos llenas y persiguiendo los símbolos de estatus que
se han convertido en íconos de una persona de éxito.
Las noticias señalan que los panameños derrochamos
energía y que la capacidad instalada para suplir la
misma está casi al tope, versus la demanda, que va en
incremento. Pero no tomamos las medidas para bajar el
consumo de electricidad: no apagamos ningún foco en la
casa, no dejamos de usar el aire acondicionado si la
noche está fresca y construimos para que cuando entremos
a una oficina nos tengamos que abrigar, encerrando los
espacios en gruesos vidrios que emiten más calor hacia
las calles y demandan más capacidad de enfriamiento.
Otro dato del crecimiento que es motivo de orgullo para
un sector de la población es el de la venta de autos. Se
dice y repite que, en lo que va del año se han vendido
casi 7% más de autos, sin embargo, los cachivaches no
salen de circulación. La ciudad está inundada de
vehículos que son despampanantes y los 4x4 abundan,
aunque nunca se les fuerce a subir una loma. Se dice que
es por los aguaceros, pero la verdad, estos carros de
doble tracción se han convertido en símbolos de estatus.
Hay familias en las que los autos cuentan igual que las
bocas, y a la hora de trasladarse a algún lugar -peor
aún, al interior- va cada uno en el suyo, gastando todo
un tanque de gasolina en esos desplazamientos, además de
sumar al parque vehicular.
Igual pasa con los celulares. Se prohíbe conducir
hablando por ellos, pero a cuántas personas vemos a
diario pegadas al suyo y manejando, al igual que
nosotros mismos usamos el tiempo para contestar llamadas
mientras estamos en el tranque. La verdad es que ahora
no solamente hablamos más, sino que nos comunicamos
menos. Todo el mundo se la pasa hablando aún cuando
vayan cruzando una calle o caminando por una acera. Se
estima que la telefonía celular tiene una penetración de
arriba del 80% y de esa población, un 94% es prepago, o
sea, que pagan hasta $0.40 por minuto. Y vemos a las
personas de menos recursos ostentando dos y hasta tres
aparatos celulares. Y nadie los obliga a usar ese medio
de comunicación, así que no se quejen de que el INTEL se
privatizó, porque de no haberlo hecho, no tendríamos
celulares. Tener dos o más celulares también representa
símbolo de estatus.
Otro derroche inconcebible es el del agua. El recurso
más preciado que tenemos en Panamá, que nos hace vivir y
por el cual nos hemos convertido en el punto de
encuentro y tránsito más importante del mundo, lo
abusamos, no arreglamos las llaves que gotean, los
hidrantes dañados, las tuberías rotas y encima, los
culecos y el desperdicio por doquier. ¿Cuántos países no
quisieran tomar agua del grifo, como lo hacemos nosotros
los panameños?, sin embargo, no pueden, les es escasa y
además, mala. Ahora, para lucir fashion, hemos
encontrado que tomar agua en botella es otro símbolo de
estatus. Menos mal que se han patentado marcas como
Panama Blue, Agua Cristalina o Purísima, porque eso de
andar con una botella de Evian, Perrier, Dasani o
cualquier otra agua de los Alpes cae mal, cuando podemos
tomar agua del Chagres y además lucir fashion.
Hace unos veinte años el símbolo de estatus de los
ejecutivos eran los Rolex, los BMW y Mercedes y los
bolígrafos Mont Blanc. Los Rolex han sido desplazados
por relojes más costosos, como el Hublot o los Breiling,
Cartier o Patek Phillip y hasta los de cerámica de
Chanel son más fashion. Los BMW y Mercedes ya casi los
tiene todo el mundo, cualquiera con ganas de parecer
importante, aunque use medias con sandalias, empeña lo
que no tiene para manejar uno; ahora la moda son los
Cayene, Lexus, Maserati y Lamborgini. Y las Mont Blanc,
bueno, creo que siguen siendo fashion, pero la marca ha
desarrollado nuevas versiones que son las que se
constituyen símbolos de estatus.
Pero esto solamente pasa en la población que goza y
disfruta del auge económico que experimenta Panamá. Los
demás, que son una gran mayoría, que no llega a fin de
mes, se hunde más en la aspiración que tiene de llegar a
tener lo que otros pocos tienen u optan por posiciones
radicales y de allí se generan los conflictos sociales.
Ojalá que llegue el día en que los símbolos de estatus
sean leer libros, visitar museos, sostener
conversaciones interesantes y no sentirse que uno es un
ser extraño, porque le guste escuchar a Joaquín Sabina.
Para eso debemos trabajar todos en conjunto y promover
un cambio de actitud, primeramente, hacia lo que es y no
es un símbolo de estatus, y lograr que las ganancias del
boom panameño lleguen hasta los más pobres y olvidados
de esta patria.
-La autora es arquitecta y ex ministra de Estado
GUSTAVO
BOLÍVAR MORENO
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Gustavo Bolívar Moreno nació el 22 de julio de 1966 en Girardot, un
muncipio a orillas
del
Río Magdalena,
en el departamento
de Cundinamarca, muy
cerca a
Bogotá. Es el
menor de seis
hermanos (Esperanza,
Mireya, Pilar,
Fernando y Ricardo
(fallecido em
1.990). Hijo de un
médico farmacéutico
nacido en Yarumal,
Antioquia, don Jorge
Isaac Bolívar
Villegas y una
enfermera nacida en
Espinal, Tolima,
doña Ernestina
Moreno Vargas. Vivió
su niñez en una casa
de clase media del
barrio Kennedy de
esa ciudad cálida y
turística. Estudió
su formación
primaria en la
escuela Policarpa
Salvarrieta. En 1976
murió su padre
víctima de los
estragos del alcohol
por lo que su madre
optó por emigrar con
sus hijos hacia la
capital en busca de
mejores
oportunidades para
ellos. Estudió los
dos primeros años en
el colegio Antonio
Gómez Restrepo de
Bogotá. Los tres
años siguientes en
el colegio Santiago
Pérez y el último
año de bachillerato
en el Colegio
Superior de
Bachillerato, un
colegio nocturno
también de la
capital.
En tercero de
bachillerato, y
gracias a la
profesora Lucía
Murcia, aprendió a
amar la literatura.
Bolívar escribió su
primera novela a los
13 años de edad. Se
llamó El precio
del silencio y
20 años después la
llevó a la
televisión con el
mismo nombre. Fue
pasada por el canal
RCN con muy buen
éxito. Hizo varios
semestres de
Comunicación Social
en la
Universidad de la
Sabana y estudió
su bachillerato en
tres colegios
distintos, pues era
muy mal estudiante,
odiaba las
matemáticas y no le
gustaba entrar a
clases. Además
estaba influenciado
por las ideas
revolucionarias de
la época por lo que
emprendía a menudo
paros y protestas
contra el sistema
educativo del que ha
sido un gran
crítico.
Padre de tres
hijos: Oscar Iván,
Leidy Susana y
Santiago, Gustavo
Bolívar vendió
banderas en el
estadio el Campin de
Bogotá para
financiarse sus
estudios.
Empezó a amar la
política y las
problemáticas
sociales cuando
conoció a Enrique
Parejo González, un
ex ministro de
Justicia que fue
baleado por los
narcotraficantes en
Budapest, Hungría.
Bolívar se le
presentó un día y le
dijo que quería
colaborar en su
lucha, le mostró una
estrategia escrita y
dos días después fue
nombrado por el
doctor Enrique
Parejo como su
asistente en el
Concejo de Bogotá,
una corporación de
elección popular
donde obtuvo la
mayor votación.
Trabajó más de 8
años al lado de
Parejo y a él se
atribuyen su
valentía y su
entereza para
continuar la lucha
contra los
narcotraficantes de
su país, gestos que
le han valido
amenazas en varias
ocasiones.
En 1997 escribió
su primer libro
El candidato. En
1998 publicó El
cacique y la reina,
una denuncia contra
el cantante Diomedes
Díaz en cuyo
apartamento fue
asesinada una mujer
de nombre Doris
Adriana Niño. Se
dice que esta
investigación envió
a la cárcel al
cantautor vallenato
ídolo en su país. Al
año siguiente
ingresó a la
televisión,
precisamente,
adaptando la
historia de este
crimen en un formato
que se llamó
Unidad investigativa
y con el cual
realizó 250
capítulos de
docudramas de la
vida real,
principalmente de la
historia reciente
del país como la
muerte de cinco
candidatos
presidenciales
(Jaime Pardo Leal,
Bernardo Jaramillo,
Luis Carlos Galán,
Carlos Pizarro y
Alvaro Gómez
Hurtado). También
llevó a la pantalla
chica los atentados
que sufrieron tres
ministros de
Justicia (Rodrigo
Lara Bonilla,
Enrique Parejo
González y Enrique
Low Murtra). En el
año 2000 lanzó la
serie Pandillas
guerra y paz,
con la que alcanzó
el reconocimiento
nacional. Gracias a
la temática de
Pandillas,
realizó, con el
patrocinio de la OIM
(Organización
Internacional para
las Migraciones)
nueve documentales
cubriendo el mismo
número de desarmes
de pandilleros en
diferentes ciudades.
Procesos que él
mismo dirigió y
llevó a buen
término. Por eso fue
postulado al Premio
Nacional de Paz por
los pandilleros de
Ciudad Bolívar.
En el año 2002
publicó su libro
Así se roban las
elecciones en
Colombia , donde
denunció a varios
congresistas que
hicieron fraude para
ganar su curul por
lo que debió
abandonar el país
gracias a que
recibió varias
amenazas telefónicas
contra su vida.
Posteriormente,
escribió para
televisión, las
novelas El precio
del silencio y
Me amaras bajo la
lluvia. En el
año 2005 escribió la
serie Juego
limpio, que
trataba el tema de
la violencia en los
estadios y las
barras bravas de los
equipos de fútbol en
Colombia.
SIN TETAS NO
HAY PARAÍSO
En Agosto de 2005
vio la luz gracias a
las editoriales
Oveja Negra y
Quintero Editores,
la novela que le
abriría las puertas
de la consagración
en el mundo entero:
Sin tetas no hay
paraíso de la
cual ha vendido
cerca de 200 mil
ejemplares en 30
países y que ha sido
traducida al
italiano por la
editorial Rizzoli,
al inglés por la
editorail Random
House y al alemán.
El canal Caracol
adquirió los
derechos de la
novela y con guiones
del mismo Bolívar
realizó una serie de
televisión que batió
todos los records de
sintonía en su país,
llegando a alcanzar
una participación en
televisores
encendidos de 64
puntos en una de sus
emisiones. Sin
tetas no hay paraíso
generó todo tipo de
polémicas en todo el
país, por su
lenguaje descarnado
y real y por haber
desarrollado su
trama en la ciudad
de Pereira, una
ciudad estigmatizada
por el narcotráfico
y la prostitución
donde se produjeron
algunas protestas
contra el libro y
contra la serie,
encabezadas por el
alcalde de la
ciudad. Además de
Colombia, el libro
ha sido publicado en
España, Italia,
Alemania, Estados
Unidos, México y
Argentina, y la
serie ha sido
vendida a más de 20
países del mundo.
Acaba de publicar
su segunda novela
El Suicidiario del
Monte Venir
(editorial Oveja
Negra), una novela
que, gracias al
éxito de Sin
tetas no hay paraíso,
tuvo que escribir en
aviones y en los
hoteles de varias
ciudades del mundo
entre ellas
Guayaquil en
Ecuador, Ciudad de
México, Miami, Nueva
York, Madrid y
Barcelona en España.
Es la historia de
cuatro mujeres
misteriosas,
hermosas y
lujuriosas que
montan, sobre la
cima de una montaña,
el negocio más
singular del mundo:
un suicidiario.
Los suicidas tendrán
que vérselas con
ellas, la noche
anterior a su salto
definitivo hacia la
muerte. Esta novela
fue adquirida por la
editorial RBA de
España para ser
publicada en el
segundo semestre de
2007. Ramdom House
la venderá en todo
el territorio de los
Estados Unidos y en
México en agosto de
2007. Plaza & Janés
también compró los
derechos para
publicarla en Chile,
Argentina y Uruguay.
Gustavo Bolívar
recibió en el año
2003, un premio de
la fundación
Ibermedia de España
al mejor guión de
largometraje de
Latinoamérica. Ha
sido nominado en 5
ocasiones como el
mejor libretista de
Colombia en los
premios India
Catalina y sus
novelas y series han
dado la vuelta al
mundo. En Febrero de
2007, su serie Sin
tetas no hay paraíso
obtuvo 7 estatuillas
India Catalina en el
marco del festival
de cine y Tv. de
Cartagena y en abril
de este mismo año
ganó dos premios TV
y NOvelas con la
misma serie que está
siendo adapatada por
países como México,
España, Italia y
Rusia. Países estos
que ralizarán
versiones propias de
la historia de
Catalina, una niña
pobre de Pereira que
por no tener los
senos grandes no es
aceptada como
prostituta de la
mafia por lo que
dedica su vida
entera a conseguir
el dinero para las
prótesis.
En mayo de 2007
estuvo en la feria
del libro de Panamá
como invitado por
los organizadores y
sus dos novelas (Sin
tetas y el
Suicidiario)
resultaron las más
vendidas de todo el
evento. El 6 de
junio fue lanzada en
Roma la versión de
Sin Tetas no hay
paraíso en Italiano
por parte de la
editorial Rizzoli.
En la actualidad
reside en la ciudad
de
Miami, escribe
su tercera novela
literaria que se
llamará El Capo(Segunda
parte de Sin tetas
no hay paraíso) y
una novela para
televisón denominada
Infieles Anónimos
para la productora
Telecolombia S.A.
que produce
programas para el
canal RCN de
Colombia.
Ama los gatos,
los chistes, el
cine, la música
salsa,(Lavoe,
Blades, Buena Vista
Social Club, Ismael
Miranda, Fania, el
Gran Combo, Henry
Fiol, etc.) el
vallenato
clásico,(en el que
inspiró sus inicios
como escritor), el
rock clásico, (U2,
Pink Floyd,
Audioslave), el
viudo de capaz
(plato típico de
Girardot), toca
guitarra, compone
canciones. Odia a
los narcos, a los
políticos, su
teléfono celular, a
los que se creen
dueños de la verdad,
a los fumadores
irrespetuosos y a
los abusadores de
menores. No
pertenece a ningún
Ismo, no es de
izquierda ni de
derecha. Es crítico
de la iglesia y de
la educación de su
país. Es aficionado
al fútbol (hincha
del club Los
Millonarios) al
automovilismo (corre
karts) y juega
tenis. Su mayor
pasión son los
viajes y su familia.
Bibliografía:
Diario El Pais de
Cali, Suplemento
domincal del diario
El Tiempo de Bogotá.
Diario ABC de
Madrid, España.
Diario la Razón de
Madrid, España,
Diario El Latino de
Barcelona, España.
revista T.V y
Novelas de Colombia.
Agencia AP. Agencia
Roiters, Agencia
Europress, Diario El
Espectador de
Colombia, The
Washington Post de
Estados Unidos,
Diario la República
de Roma y Colprensa
de Colombia.
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SIN TETAS NO
HAY PARAÍSO
Es una historia de la vida real basada en el libro de Gustavo
Bolívar Sin tetas no hay paraíso,
cuyas líneas hacen perder el aliento
y acelerar el corazón.
Esta serie es una dramática
historia sobre el daño moral y
cultural que han hecho los
narcotraficantes a toda una
generación sumergida en un mundo que
no les pertenece y que, tarde o
temprano, les cobra un alto precio
por su ambición y vanidad.
En esta oportunidad el Canal
Caracol le vuelve a apostar al
talento nacional con una producción
basada en el libro del escritor
colombiano Gustavo Bolívar, quien a
través de su obra muestra, en forma
descarnada, la dura realidad de
algunas de las jóvenes del viejo
Caldas.
Sin tetas no hay paraíso
nació del encuentro de su autor,
Gustavo Bolívar, con Catalina y
Jessica, las protagonistas de su
novela en Pereira. A partir de ahí
surgió la idea de hacer la serie,
para contar la historia real de las
mujeres que sueñan con ascender en
la escala social utilizando sus
cuerpos y la belleza artificial para
lograrlo.
Con una mezcla de suspenso,
acción y drama se lleva, así, el
hilo conductor de la vida de dos
jóvenes preocupadas por encajar en
el mundo del narcotráfico y en los
exigentes ideales de los capos.
Con esta serie se busca, además,
llamar la atención de la sociedad
sobre la proliferación de implantes
mamarios sin las observaciones
médicas requeridas y sobre las ya
conocidas “chicas prepago”, donde la
falta de educación, la ignorancia y
la necesidad de conseguir dinero
hacen que las jóvenes caigan en un
medio donde su cuerpo es la única
opción para alcanzar sus metas.
María Adelaida Puerta encarna a
Catalina como protagonista. Ella
enfrenta varias y terribles
situaciones con sólo un objetivo:
tener las tetas grandes para
ingresar en el paraíso de
suntuosidades y opulencia que
representa el narcotráfico.
Jessica, protagonizada por Sandra
Beltrán, es una proxeneta que
secunda a Catalina en su deseo por
operarse, pero al final la
traiciona.
Catalina, en su afán por
conseguir un busto más grande no
sólo entrega su virginidad
infructuosamente a cambio de dinero,
sino que logra la tan deseada
cirugía a punta de “favores
sexuales” con el médico.
Una vez su deseo es hecho
realidad comienza a codearse con el
mundo del narcotráfico hasta
convertirse en esposa de un
reconocido traficante. Sin embargo,
el pasado regresa y reinicia su
relación con su antiguo novio,
Albeiro, personificado por Nicolás
Rincón, quien a su vez sostiene una
relación con la madre de Catalina
–interpretada por Patricia Ércole–.
A esta serie de engaños e
intrigas se le suman a Catalina
problemas generados por los
implantes mamarios que ponen en
peligro su vida y su futuro.
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AUTORES LATINOAMERICANOS |
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