Pintura Orgánica de Fernando Ureña Rib

FERNANDO UREÑA RIB
OBRA PICTÓRICA

 

ESCRITORES

LATINOAMERICANOS

 

AMÉRICO LUGO

ANDRES L. MATEO

ANTONIO FERNÁNDEZ SPENCER

AVELINO STANLEY

AYDA CARTAGENA PORTALATIN

CAMILA HENRÍQUEZ UREÑA

EFRAIM CASTILLO

EMILIO RODRIGUEZ DEMORIZO

ENRIQUILLO SÁNCHEZ

FABIO FIALLO

FERNANDO UREÑA RIB

FEDERICO HENRÍQUEZ GRATEREAUX

FRANKLIN MIESES BURGOS

FREDDY AGUASVIVAS

GASTÓN FERNANDO DELIGNE

HILMA CONTRERAS

JEANNETTE MILLER

JOSÉ JOAQUÍN PEREZ

JOSÉ MÁRMOL

JOSÉ RAFAEL LANTIGUA

JULIA ÁLVAREZ

JUAN BOSCH

MANUEL DEL CABRAL

MANUEL RUEDA

MARCIO VELOZ MAGGIOLO

MARIO MONTEFORTE

MÁXIMO AVILÉS BLONDA

PEDRO HERNRÍQUEZ UREÑA

RITA INDIANA HERNÁNDEZ

PEDRO FRANCO BONÓ

PEDRO MIR

PEDRO PEIX

SALOME UREÑA 
SÓCRATES NOLASCO

TONY RAFUL

VIRGILIO DÍAZ GRULLÓN
 

 

lOS CUENTOS

DE UREÑA RIB

 

 

 

 

BEL CANTO

 

FRANCISCO CASANOVA

MUCHO MÁS QUE EL CUARTO TENOR DEL CANTO LÍRICO

FERNANDO UREÑA RIB

 
 

 

El tenor dominicano Francisco Casanova anunció que el concierto “Cuando se quiere de veras” que sería realizado el 28 de noviembre en el Teatro Nacional, se efectuará el miércoles 30.

 

 

 

 

Conocí al tenor Francisco Casanova en un pequeño restaurante inglés de la zona colonial de Santo Domingo, en República Dominicana, en compañía de José Miguel Báez, otro amigo entrañable. En aquel momento no podía imaginar que una voz tan potente, equilibrada y sonora, plena de matices,  podría alcanzar lo mismo esas grandes alturas del espíritu como las hondas profundidades de la emoción y del dolor más puros. Además de su admirable calidad histriónica, Francisco Casanova posee un dominio escénico que le hace mucho más que simplemente el cuarto tenor.

Heredero de una sabia cultura musical, Francisco Casanova eleva no solo su voz, sino el nombre de su país natal, la República Dominicana por ser un auténtico embajador de la excelencia de la música culta en todo el mundo. Auditorios abarrotados le aplauden de pie, cautivados por el embrujo de su voz sugestiva y honda.

Su último regalo ha sido un concierto titulado Cuando se quiere de veras, en el Teatro Nacional de Santo Domingo. Junto al formidable pianista Pablo Zinger y a los depurados percusionistas Guarionex Aquino y Felle Vega, Casanova logra llevar al público a los más altos estadios de la emoción estética. Las intervenciones de Fernando Casado, Carolina Rivas, Maridalia Hernández y Ninní Cáfaro insuflaron la noche de un espíritu de romance y de esplendor.

Fernando Ureña Rib

 

 

El dominicano Francisco Casanova atesora en sus pulmones un repertorio de 53 papeles operísticos. Ha actuado en los grandes escenarios del planeta, como la Scala de Milán o el Metropolitan de Nueva York. Mañana ofrecerá una gala lírica dentro del Festival de Ópera coruñés y la próxima semana protagonizará Tosca en Vigo y A Coruña.

-Domingo, Carreras y Pavarotti, ¿cómo le sienta que le cataloguen como el «cuarto tenor»?

-No voy a presumir de ser modesto, porque no creo en la modestia, sino en la realidad y la realidad de mi vida ha sido dura, aunque también he sido muy afortunado. Primero porque reconocí muy temprano lo que tenía que hacer para poder ser feliz; segundo, porque tuve la osadía de decir en un sitio como Santo Domingo: me voy a dedicar a esto, y me marché de allí; y tercero, porque heredé la terquedad de mi abuela María y puse todas mis energías en esto. Que ahora un señor diga que soy el cuarto tenor me alegra y me honra sobremanera porque significa que todo lo que he hecho en los últimos treinta años no ha sido en vano.

-Acaba de representar «Tosca» en el Metropolitan de Nueva York.

-Sí, fue una experiencia fantástica. Tosca es la ópera que más veces he cantado en el Metropolitan, allí he hecho unos siete papeles en los últimos tres años y Tosca ya lo he cantado doce veces. Es una experiencia importante y cantar con el maestro James Levine es fantástico. Y con la escenografía de Zefirelli, que todavía, después de veinte años, arranca aplausos del público.

-¿Cuánto tiempo dedica a preparar sus papeles?

-Me lleva varios meses. Ha habido partituras que me las he aprendido en diez días, por asuntos, digamos, de emergencia. El Atila de Verdi me lo aprendí en sólo dos días, pero normalmente me tomo más tiempo. La Juive me supuso un año y medio y el año pasado me ofrecieron Guglielmo Ratcliff, de Mascagni, que es una ópera interesantísima y que estudié durante seis meses, pero al final decidí renunciar porque era abrir una puerta que se iba a cerrar detrás de mí para siempre. Se requiere otro tipo de músculo, quizás cuando tenga sesenta años.

-¿Cómo estudia?

-Estudio la partitura nota a nota, escribo a mano cada palabra y, al mismo tiempo, estudio las melodías. Trato de recitar la partitura con cada célula de mi cuerpo.

-Y luego, hay que afrontar la eterna dicotomía entre canto e interpretación.

-Sí, pero la interpretación sólo es posible delante del público, de forma espontánea. Si uno se pone a interpretar cada vez que canta en un ensayo, uno cae en afectaciones. Y lo digo yo porque me ha ocurrido, habla un pecador (risas).

-¿Qué le atrae del pintor Cavaradossi, su papel en «Tosca»?

-Su honestidad. Mario Cavaradossi es un hombre que está hecho de una pieza. Da su vida porque cree en una causa. Es un personaje que nos sirve de luz, de guía, que ilumina nuestra vidas.


 

 

 

Francisco Casanova
 

Francisco Casanova  realizó su primera temporada da en el Metropolitan de Nueva York interpretando a Manrico en Il Trovatore en enero del año 2001, seguido por Riccardo en El Baile de Máscaras y luego hizo de Cavaradossi en Tosca (ópera presentada el Parque Central)  Y en Junio de 2000 el tenor Francisco. Casanova hizo su debut en la Opera Estatal de Viena como Eleazar en La Juive de Halevy, y volvería para presentarse allí ejecutando de nuevo ese papel en el 2002.

El tenor debutó con gran éxito en el Carnegie Hall de Nueva York en abril de 1999 y su papel contó con la aclamación tanto de la audiencia como del director y de la orquesta de la ópera de Queler.  En la temporada de 1999-2000 hizo repitió la hazaña con la Nueva Ópera israelí.

Sus contratos siguientes incluyeron un regreso al Carnegie Hall durante la estación 2000-2001 donde habría de interpretar Arrigo en La Battaglia di Legnano,  de Verdi también bajo dirección magistral de Queler. Como tenor de la orquesta de la ópera se le dio una prestigiosa aclamación de Vidda de York.   Otros contratos esa estación incluyeron el Requiem con la Sinfónica de Columbus, funciones de Verdi del concierto de Cavaradossi en Tosca con la Orquesta Sinfónica del San Antonio, y futuros contratos en la Opera Metropolitana incluyen funciones de la reposición de Tosca y de Nabucodonosor.

En 1996, Luciano Pavarotti le eligió personalmente para que lo sustituyera en la gala Pavarotti Plus. El pasado mes de marzo se alternó con el tenor italiano en el reparto de 'Tosca' en el Metropolitan neoyorquino, donde ya ha cantado algunos de sus mejores papeles y al que volverá en noviembre para protagonizar 'I Vespri Siciliani' junto a Leo Nucci y Samuel Ramey, bajo la batuta de Marcello Viotti. En ese mismo escenario, Plácido Domingo le dirigió en la ópera 'Un ballo in maschera'.

En el prestigioso Carnegie Hall de Nueva York ha cantado en versión de concierto 'Il corsaro' y 'Attila' de Verdi, además de 'La Juive' de Halevy. Sus más recientes apariciones de 'Tosca' han tenido lugar el pasado mes de abril en la Ópera de Génova, en una producción de Luca Ronconi y bajo la batuta de Daniel Oren. En mayo fue elegido para reinaugurar con un concierto el Teatro Persiani, en Recanati, localidad natal del célebre tenor Beniamino Gigli. Allí recibió el Beniamino d'Oro, una distinción que se concede por primera vez a un cantante no italiano.


La temporada siguiente, Francisco. Casanova interpretó Simón Bocanegra de Gabriele Adorno en San Juan, Puerto Rico. En conciertos para la Ópera Hamilton en Canadá, interpretó Verdi, con su Requiem , iniciando el festival los EE.UU.. con el papel de Spoleto e interpretando a Roberto Devereux de Donizetti en Oviedo y Gijón, España. En ell festival de Dresde trabaja en la obra de Semper frente de Edita Gruberova.  Ha interpretado a Verdi en Mallorca, España, y el Stabat Mater de Rossini con la Sinfónica de Colorado.  Además el Cavaradossi en Tosca para la ópera de Bogotá en Colombia. Él hizo el papel de Gustavo en Un Ballo en Maschera en el Teatro de Bellas Artes de San Juan, el año siguiente.

Francisco Casanova ha viajado extensamente a través de Estados Unidos, Italia, Alemania, Francia, España Yugoslavia y República Dominicana. Algunos contratos notables han incluido Oronte I Lombardi en la Opera Metropolitana y en el Teatro Communale di Bologna. Ha interpretado Alvaro en La Forza del Destino. Avignon y Riccardo en Un Ballo en Maschera en Klagenfurt Austria. Él también se presentó con la Ópera de Ontario y en el prestigioso Stadttheater Wiesbaden.

Francisco Casanova, oriundo de República Dominicana es un profundo conocedor de la cultura musical de su país y de Latino América. Ganó el primer premio magnífico para las voces masculinas en la competición internacional Francisco Viñas el cantar XXVIII de Barcelona España (1990), así como el premio especial de la Traviata. El mismo año él ganó el segundo premio para las voces masculinas en la III Competencia Internacional De Canto en Bilbao España. El año anterior él había sido un Finalista de las audiciones metropolitanas de la ópera. En mayo 1999 el Festival Americano conjuntamente con el Instituto de Arte Vocal Richard Tauber lo premió con la medalla de Richard Tauber para la excelencia vocal "en el reconocimiento de su alto logro lírico." Él es también un ganador de las concesiones de Clarisse B. Kampel Foundation 2000, así como la de VIDDA 2000.

Francisco. Casanova es un reputado discípulo del maestro tenor Miranda Ferraro.



 

 

FERNANDO URENA RIB

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Revisado: May 23, 2013

 

 

 

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