Conocí al tenor Francisco
Casanova en un pequeño restaurante inglés de la zona colonial de Santo
Domingo, en República Dominicana, en compañía de José Miguel Báez, otro
amigo entrañable. En aquel momento no podía imaginar que una voz tan
potente, equilibrada y sonora, plena de matices, podría alcanzar
lo mismo esas grandes alturas del espíritu como las hondas profundidades
de la emoción y del dolor más puros. Además de su admirable calidad
histriónica, Francisco Casanova posee un dominio escénico que le hace
mucho más que simplemente el cuarto tenor.
Heredero de una sabia cultura musical, Francisco
Casanova eleva no solo su voz, sino el nombre de su país natal, la
República Dominicana por ser un auténtico embajador de la excelencia de
la música culta en todo el mundo. Auditorios abarrotados le aplauden de
pie, cautivados por el embrujo de su voz sugestiva y honda.
Su último regalo ha sido un concierto titulado
Cuando se quiere de veras, en el Teatro Nacional de Santo Domingo. Junto
al formidable pianista Pablo Zinger y a los depurados percusionistas
Guarionex Aquino y Felle Vega, Casanova logra llevar al público a los
más altos estadios de la emoción estética. Las intervenciones de
Fernando Casado, Carolina Rivas, Maridalia Hernández y Ninní Cáfaro
insuflaron la noche de un espíritu de romance y de esplendor.
Fernando Ureña
Rib
El dominicano Francisco Casanova atesora en sus pulmones un
repertorio de 53 papeles operísticos. Ha actuado en los
grandes escenarios del planeta, como la Scala de Milán o el
Metropolitan de Nueva York. Mañana ofrecerá una gala lírica
dentro del Festival de Ópera coruñés y la próxima semana
protagonizará Tosca en Vigo y A Coruña.
-Domingo, Carreras y Pavarotti, ¿cómo le
sienta que le cataloguen como el «cuarto tenor»?
-No voy a presumir de ser modesto, porque no creo en la
modestia, sino en la realidad y la realidad de mi vida ha
sido dura, aunque también he sido muy afortunado. Primero
porque reconocí muy temprano lo que tenía que hacer para
poder ser feliz; segundo, porque tuve la osadía de decir en
un sitio como Santo Domingo: me voy a dedicar a esto, y me
marché de allí; y tercero, porque heredé la terquedad de mi
abuela María y puse todas mis energías en esto. Que ahora un
señor diga que soy el cuarto tenor me alegra y me honra
sobremanera porque significa que todo lo que he hecho en los
últimos treinta años no ha sido en vano.
-Acaba de representar «Tosca» en el
Metropolitan de Nueva York.
-Sí, fue una experiencia fantástica. Tosca es
la ópera que más veces he cantado en el Metropolitan, allí
he hecho unos siete papeles en los últimos tres años y
Tosca ya lo he cantado doce veces. Es una
experiencia importante y cantar con el maestro James Levine
es fantástico. Y con la escenografía de Zefirelli, que
todavía, después de veinte años, arranca aplausos del
público.
-¿Cuánto tiempo dedica a preparar sus
papeles?
-Me lleva varios meses. Ha habido partituras que me las he
aprendido en diez días, por asuntos, digamos, de emergencia.
El Atila de Verdi me lo aprendí en sólo dos días, pero
normalmente me tomo más tiempo. La Juive me supuso un año y
medio y el año pasado me ofrecieron Guglielmo Ratcliff, de
Mascagni, que es una ópera interesantísima y que estudié
durante seis meses, pero al final decidí renunciar porque
era abrir una puerta que se iba a cerrar detrás de mí para
siempre. Se requiere otro tipo de músculo, quizás cuando
tenga sesenta años.
-¿Cómo estudia?
-Estudio la partitura nota a nota, escribo a mano cada
palabra y, al mismo tiempo, estudio las melodías. Trato de
recitar la partitura con cada célula de mi cuerpo.
-Y luego, hay que afrontar la eterna
dicotomía entre canto e interpretación.
-Sí, pero la interpretación sólo es posible delante del
público, de forma espontánea. Si uno se pone a interpretar
cada vez que canta en un ensayo, uno cae en afectaciones. Y
lo digo yo porque me ha ocurrido, habla un pecador (risas).
-¿Qué le atrae del pintor Cavaradossi, su
papel en «Tosca»?
-Su honestidad. Mario Cavaradossi es un hombre que está
hecho de una pieza. Da su vida porque cree en una causa. Es
un personaje que nos sirve de luz, de guía, que ilumina
nuestra vidas.
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Francisco Casanova
Francisco Casanova realizó su primera temporada da en el Metropolitan de Nueva York interpretando a Manrico en Il Trovatore en
enero del año 2001, seguido por Riccardo en El Baile de Máscaras y luego
hizo de Cavaradossi en Tosca (ópera presentada el Parque Central)
Y en Junio de 2000 el tenor Francisco. Casanova hizo su debut en la
Opera Estatal de Viena como Eleazar en La Juive de Halevy, y volvería
para presentarse allí ejecutando de nuevo ese papel en el 2002.
El tenor debutó con gran éxito en el Carnegie Hall de Nueva York en abril de 1999
y su papel contó
con la aclamación tanto de la audiencia como del director y de la
orquesta de la ópera de Queler. En la temporada de 1999-2000 hizo
repitió la hazaña con la Nueva Ópera israelí.
Sus contratos siguientes incluyeron un regreso al Carnegie Hall
durante la estación 2000-2001 donde habría de interpretar Arrigo en La
Battaglia di Legnano, de Verdi también bajo dirección magistral de
Queler. Como tenor de la orquesta de la ópera se le dio una prestigiosa
aclamación de Vidda de York. Otros contratos esa estación
incluyeron el Requiem con la Sinfónica de Columbus, funciones de Verdi
del concierto de Cavaradossi en Tosca con la Orquesta Sinfónica del San
Antonio, y futuros contratos en la Opera Metropolitana incluyen
funciones de la reposición de Tosca y de Nabucodonosor.
En 1996, Luciano Pavarotti le eligió personalmente para que lo
sustituyera en la gala Pavarotti Plus. El pasado mes de marzo se alternó
con el tenor italiano en el reparto de 'Tosca' en el Metropolitan
neoyorquino, donde ya ha cantado algunos de sus mejores papeles y al que
volverá en noviembre para protagonizar 'I Vespri Siciliani' junto a Leo
Nucci y Samuel Ramey, bajo la batuta de Marcello Viotti. En ese mismo
escenario, Plácido Domingo le dirigió en la ópera 'Un ballo in maschera'.
En el prestigioso Carnegie Hall de Nueva York ha cantado en versión de
concierto 'Il corsaro' y 'Attila' de Verdi, además de 'La Juive' de
Halevy. Sus más recientes apariciones de 'Tosca' han tenido lugar el
pasado mes de abril en la Ópera de Génova, en una producción de Luca
Ronconi y bajo la batuta de Daniel Oren. En mayo fue elegido para
reinaugurar con un concierto el Teatro Persiani, en Recanati, localidad
natal del célebre tenor Beniamino Gigli. Allí recibió el Beniamino d'Oro,
una distinción que se concede por primera vez a un cantante no italiano.
La temporada siguiente, Francisco. Casanova interpretó Simón Bocanegra
de Gabriele Adorno en San Juan, Puerto Rico. En conciertos para la Ópera
Hamilton en Canadá, interpretó Verdi, con su Requiem , iniciando el festival los
EE.UU.. con el papel de Spoleto e interpretando a Roberto Devereux de Donizetti en Oviedo y Gijón, España.
En ell
festival de Dresde trabaja en la obra de Semper frente de Edita Gruberova.
Ha interpretado a Verdi en Mallorca, España, y el Stabat Mater
de Rossini con la Sinfónica de Colorado. Además el Cavaradossi en
Tosca para la ópera de Bogotá en Colombia. Él hizo el papel de Gustavo en Un Ballo en
Maschera en el Teatro de Bellas Artes de San Juan, el año siguiente.
Francisco Casanova ha viajado extensamente a través de Estados Unidos,
Italia, Alemania, Francia, España Yugoslavia y República Dominicana.
Algunos contratos notables han incluido Oronte I Lombardi en la
Opera Metropolitana y en el Teatro Communale di Bologna. Ha interpretado
Alvaro en La Forza del Destino. Avignon y Riccardo en Un Ballo en
Maschera en Klagenfurt Austria. Él también se presentó con la Ópera de Ontario y en el
prestigioso Stadttheater Wiesbaden.
Francisco Casanova, oriundo de República Dominicana es un profundo
conocedor de la cultura musical de su país y de Latino América. Ganó el primer
premio magnífico para las voces masculinas en la competición
internacional Francisco Viñas el cantar XXVIII de Barcelona España
(1990), así como el premio especial de la Traviata. El mismo año él ganó
el segundo premio para las voces masculinas en la III Competencia
Internacional De Canto en Bilbao España. El año anterior él había sido
un Finalista de las audiciones metropolitanas de la ópera. En mayo 1999
el Festival Americano conjuntamente con el Instituto de Arte Vocal
Richard Tauber lo premió con la medalla de Richard Tauber para la
excelencia vocal "en el reconocimiento de su alto logro lírico." Él es
también un ganador de las concesiones de Clarisse B. Kampel Foundation
2000, así como la de VIDDA 2000.
Francisco. Casanova es un reputado
discípulo del maestro tenor
Miranda Ferraro.
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