FERNANDO UREÑA RIB

Pintura Orgánica de Fernando Ureña Rib

CUENTOS

LA INICIACIÓN

CELAJES

MALENANORADA

EL NAHUAL

PULPO A LA GALLEGA

LA PORTEÑA

LA TOSCANA

LA PUTANA DE PERPIGNAN

LA TORRE VIGILADA

LA SOLUCIÓN EN EL OMBLIGO

LA VENUS DE TABOGA

LA SALAMANDRA

VIENTOS DEL NORTE

LA VINDICACIÓN DE OMAR

EL ABRAZO

DEL LIBRO FÁBULAS URBANAS

OBRA PICTÓRICA

ABSTRACCIONES

AMAZONAS

CRISÁLIDAS

DIBUJOS

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FORTUNA

ONÍRICA

LÚDICA

ORÁCULOS

DADORAS

NINFAS

OCEÁNICA

ORGÁNICA

DEL LIBRO DECIR LA PIEL

BIOGRAFÍA

PINTORES CHILENOS

 

ALBERTO VALENZUELA

Arturo Duclos

gonzalo cienfuegos

Benito Rojo

Benjamín Lira

CLAUDIO BRAVO

Francisco Smythe.

Hernán Miranda

JOSÉ BALMES

JUAN F. GONZÁLEZ ESCOBAR

Sammy Benmayor

Gracia Barrio

MARÍA VICTORIA POLANCO

Mario Carreño

NEMESIO ANTUNEZ

ROBERTO MATTA

Roser Bru

Patricio de la O

PEDRO LIRA RENCORET

 

 

 
PINTURA CHILENA

 

ISABEL ANINAT

Y LOS PINTORES CHILENOS DEL SIGLO XX

CECILIA ROVARETTI

 

 

Roberto Matta Jose Balmes   Gonzalo Cienfuegos   Gracia Barrios  

Francisco Smythe      Matias Pinto d'Aguiar

 

 

  


Por Cecilia Rovaretti



Es chic, cuida la estética, la armonía, los colores y las texturas. En su vestimenta, su lenguaje y su profesión. Ella “mira” a los artistas, los elige y los muestra a los demás. Para la intimidad de su casa se queda sólo con Roberto Matta. Para Pintura Chilena Contemporánea, el libro de arte que acaba de publicar, acepta a Balmes, Pinto d’Aguiar, Bravo, Bororo, Cienfuegos, Aldunate, Barrios y 32 más. Se trata de los mejores pintores chilenos del último medio siglo. Isabel Aninat sabe que ha dejado a otros tantos afuera, pero con elegancia, como todo lo que hace, reconoce que para elegir se basó en algo muy parecido al rating: “Estos son los artistas que más han convocado tanto al público como a la crítica, a las galerías de arte y museos. Son nombres que están en el subconsciente colectivo, que cuando uno dice Balmes, Aldunate o Cienfuegos, la gente sabe inmediatamente que estamos hablando de un pintor”. Según ella, se trata de una historia personal contada a través de los artistas chilenos pero que dentro de la inevitable subjetividad del ejercicio, ella fue objetiva.

Aclaraciones que se hacen necesarias para calmar las protestas de aquellos que no son parte del cuento. Pintura Chilena Contemporánea ha superado las expectativas de venta de la editorial y de la propia autora y ya lo están solicitando en Colombia, Estados Unidos y España: “No sabían cómo era el arte chileno, han quedado super impactados por la impresión, los artistas, los textos y hasta la diagramación”.

— ¿Y cómo es el arte chileno contemporáneo?

— De una gran diversidad, grandes cantidades de lenguaje, hay casi como un caos. Es lo que somos, esencialmente distintos unos de otros, tenemos un país muy original, con una geografía muy loca y en el arte siempre sale lo que somos. Distintas corrientes y modos de expresión y con un mirar lo de afuera a través de una sorpresa interior; esa del sudamericano que se extraña frente a las cosas y las exagera.

Sobre “el gusto” del público, Isabel Aninat dice que es bastante clásico y tradicional. No se atreve a innovar y tiene una mente repetitiva. “Cuando un artista hace grandes cambios en su estilo, el público pregunta por lo anterior y recién dos años después van a querer comprar esto que hoy es nuevo. El hacer arte implica generalmente un mirar un poquito adelantado, es el percibir cosas que los demás no ven, es el anudar dos elementos que antes nunca han sido unidos para hacerlos vivir juntos, eso sorprende y el público chileno le arranca, le tiene susto a la sorpresa. Además, gustar muchas veces no implica comprar”.

En el arte también se da el fenómeno de lo popular, aquello que es de gusto masivo, que logra interminables filas de personas esperando entrar al museo. Según la galerista es lo que sucede en Chile con el hiperrealista Claudio Bravo, un artista que según Isabel Aninat puede llevarnos al cielo o al infierno. “De repente tiene unos logros impresionantes donde en verdad dice cosas, por ejemplo, los paquetes. Para mí es extraordinario, está trabajando prácticamente con el blanco y está diciendo con nada mucho; habla de encierro, misterio, algo muy sutil y con una técnica que impresiona. De repente se engolosina en la técnica y no muestra nada. Una naturaleza muerta por ejemplo, una realidad estática, no hay ni siquiera un espacio o tiempo determinado, sino que está siempre igual, no se arriesga ni propone una cosa nueva. Claudio Bravo es una persona que lo tiene todo, con esa maestría tiene que crear y cuando logra creación te lleva al cielo. Cuando se queda en la pura maestría se pone como pegajoso, hostigoso, como comer 200 tarros de manjar y eso debe ser el infierno”.

—Dentro de los cuarenta seleccionados, ¿a quién elegiría para mirarlo durante muchas horas al día, en un lugar muy suyo?

—Matta, indudablemente, y aunque no es el único, me quedo con el gran Matta...

— ¿Cuál te conmueve más allá de lo racional?

—Eso me pasa con Cantalao de Gracia Barrios. Siempre digo que esa mujer a caballo soy yo... Me gusta esta idea de lo táctil y misterioso, como de alguien metido para adentro, pero al mismo tiempo abierta a lo natural. Es que parezco más extrovertida de lo que soy... Gracia Barros da cuenta de lo que somos, practica una pintura con la violencia de la calma, su trabajo se puede definir con las palabras naturaleza, tierra, mujer. En Cantalao, está la agresión del pincel, es como una tierra y una mujer que germina. El gesto, la materia, es tierra; como las raíces latinoamericanas. El caballo, la mujer, la tierra y el mar o el cielo, todo se hace uno y dice de alguna manera cómo somos en el fondo. Yo creo que la tierra nuestra es muy misteriosa, tiembla, es una materia que tiembla”.

Pero hay otros que Isabel Aninat prefiere. Matías Pinto d’Aguiar, por ejemplo. Según ella, tiene poesía y sentimiento, dos características del chileno y del latinoamericano. “A través de un caballo, siempre a través de la misma imagen, empieza a hablar del silencio, de la soledad, de una añoranza, de los vacíos y los llenos de una ciudad. Y a través de un color que da sensación de algo espiritual. El caballlo y las imágenes son como un pretexto para dar cuenta de algo como espiritual”.

A Isabel Aninat le gusta enseñar. Lo hacía hace unos años en la universidad y ahora en su galería, donde suele realizar unos verdaderos tours educativos, sobre todo cuando llegan grupos de colegiales acompañados de profesores “un tanto perdidos”. Para ella hacer este libro también es una manera de traspasar conocimientos. “Hay que mirar con humildad, decir ´quiero que el arte me hable, me diga algo, cualquier cosa y le voy a dar el tiempo para eso´”. En una oportunidad le pedí a un grupo de personas que nunca habían estado en contacto con el arte, que opinaran sobre un Picasso. Al principio decían no lo entiendo, no me gusta, me siento frustrado; después les pedí que me dijeran por qué no les gustaba y una joven que trabajaba haciendo aseo, me dijo no me gusta porque lo encuentro erótico ... Y era exactamente lo que Picasso quería decir en esa pintura... Pero en la galería de pronto hay demasiado coraje para opinar, es un público de juicio muy rápido, actúan igual que frente a las personas, a las que juzgan a los dos minutos de haberlas conocido. Un juicio de valor es algo muy importante, hay que esperar, sentir, y después dar una opinión. Entran y te dicen esta exposición es buena o esta exposición es mala. Cuando te dicen me gusta o no me gusta hay algo más subjetivo que no me molesta, pero bueno o malo es fuerte”.

Isabel Aninat viene de una familia donde el arte siempre fue lo más importante y su pasión secreta es la poesía. Licenciada en filosofía y estética, siempre quiso en realidad ser crítica literaria y entre sus planes está el de escribir un libro, pero no de arte. Se reconoce apasionada casi obsesiva y esa personalidad explica que haya dedicado dos años a este libro con el que va a ganar muchísimo menos dinero que vendiendo pinturas. “Me gusta transmitir el arte, contagiar; por eso es que no soy tan buena para el negocio. Yo sabría perfectamente como hacerme millonaria, con 20 años en esto, conozco perfectamente el mercado.

—¿Qué es lo que se vende fácil?

—La naturaleza muerta bastante bien pintada, con coloridos alegres, que no moleste a nadie y que sea fácil de decorar.

Tampoco quiere volver al extremo de la intransigencia que vivió en su anterior galería, cuando sólo aceptaba artistas nuevos. Hoy goza de un prestigio envidiable y muchos sueñan con que los exponga en su elegante y moderna galería de Alonso de Córdova. Sin quererlo es una jueza implacable y muchas veces se ve obligada a rechazar a un artista, ya sea por razones de espacio o porque simplemente no le parece interesante: “A mí me gusta la gente que propone algo, que demuestre una consecuencia en su trabajo, un compromiso, que no pueda hacer otra cosa que eso, pintar”.

—¿Cómo es vivir inmersa en el mundo de las “bellas artes”?

— Dentro de la galería también se ven fealdades, no de cuadros, pero de cosas que suceden. Creo que esto te ayuda a respirar, pero más que respirar, te ayuda a entender. Aquí también hay mucho dolor, mucha entrega interior, te muestran el alma y hay proposiciones que a veces pueden ser hasta impúdicas. Además, constituirme en juez a veces no me deja dormir, esto no es un mundo de Bilz y Pap como parece. No es cualquier persona que viene a ofrecer su mercadería, esto es como mostrar su diario de vida y yo le digo tu diario de vida no me interesa. Es fuerte, muchas veces uno puede equivocarse. El haber elegido estos 40 habiendo dejado muchos fuera, fue un desgarro para mí y todavía hay gente y artistas con los que me encuentro y miro para abajo porque siento que deberían estar y que no los puse”.

Pintura Chilena Contemporánea ofrece reproducciones de siete obras de cada autor y breves reseñas escritas por ella. Le pedimos que se jugara por dos o tres más de los elegidos para el libro y se queda con Francisco Smythe, “una persona que se asombra frente al extranjero, de hecho casi toda su obra fue hecha en Italia y de allá nos mira a nosotros. Entonces aparece la sandía, la añoranza, sin embargo es una obra más bien de diseño, de colores, muy italiano. Guillermo Núñez, que muestra todo el desgarro de un ser sufriente porque Chile no ha sido fácil, un país pobre que ha costado sacarlo adelante y está también toda la lucha que él vivió y que hubo durante el tiempo de la Unidad Popular y Pinochet...mucho dolor, mucha tortura”.

Sobre las pinturas de Matta, a quien conoce bien y describe como “super loco”, Isabel Aninat opina que son el reflejo de un artista inspirado en el Chile de la niñez, donde había tierra y se ensuciaban los zapatos, donde hay espacios enormes, todos recuerdos que están en el subconsciente del pintor. “Aquí tenemos otro ejemplo del artista que pinta desde el exterior, en Chile no hubiera podido comprenderse ni desarrollar, creo que lo hubiéramos castrado. No quiere volver porque en el fondo va a encontrarse con otro Chile, no con el de la niñez, con el país que lo inspira”.


 

Ficha del Museo

GONZALO CIENFUEGOS

Biografía

1943/1949 Estudia en la Escuela de Bellas Artes de la Universidad de Chile.

1950 Es nombrado profesor de pintura de la Escuela de Bellas Artes de la Universidad de Chile.

1954 Obtiene el Primer Premio de Pintura en el Salón oficial.

Realiza estudios en Francia e Italia.

1961 Recibe el Premio de Pintura en la Bienal de París.

1966/1972 Asume como Director de la Escuela de Bellas Artes de la Universidad de Chile.

1968 Expone en la Galería Ibero Club en Bonn, Alemania.

1971 Gana el Primer Premio en Dibujo en la Bienal Americana de Arte en Cali, Colombia.

1972/1973 Es nombrado Decano de la Facultad de Bellas Artes de la Universidad de Chile.

1974 Se incorpora a L'Universite de París como profesor de pintura.

Exhibe sus obras en el "Palais des Congrs" en París y en la ciudad de Sofía en Bulgaria.

1976 Expone en la Galerie de L'Art et La Paix en París, Francia.

1977 Obtiene el Primer Premio de Grabado en la Exposición Internacional "Intergraphic" en Berlín, Alemania.

1983 Exhibe en la Galerie Pierre Lescot en París.

1986 Recibe el Primer Premio en la Bienal Iberoamericana de obras sobre papel en Buenos Aires, Argentina. Se integra a la cátedra de pintura en la Escuela de Arte de la Universidad Católica de Chile.


Fuente
BINDIS, RICARDO. "La Pintura Chilena desde Gil de Castro Hasta nuestros días". Ediciones Phillips Chilena S.A. santiago 1984.
IVELIC, MILAN/GALAZ, GASPAR. "La Pintura en Chile: desde la colonia hasta 1981. Ed. Universidad Católica de Valparaíso.
"Chile Arte Actual". Ed. Universidad Católica de Valparaíso.
SAUL, ERNESTO. "Artes Visuales 20 años 1970-1990". Ministerio de Educación, Santiago 1991.
VILA, WALDO. "Pintura Joven La Década Emergente". Editorial Del Pacífico S.A. Santiago 1978.
"Balmes: Mirada Pública". Catálogo. Santiago, Julio 1984
Archivo Documental Biblioteca Museo Nacional de Bellas Artes.

 

 

 

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