--------------------------------------------------------------------------------
Agustín Del Rosario
El Panamá América
El título que ampara la muestra del artista,
nacido en la República Dominicana, no puede ser menos connotativo. Se
trata de un conjunto de ventidós óleos signados por la fortuna de ser
cornucopias de color y de sensualidad a ratos velada y a ratos
manifiesta. Esta primera muestra individual que nos ofrece el Museo de
Arte Contemporáneo se inaugurará mañana martes 8 de febrero y contará
con la presencia del artista, en calidad de invitado especial. Ureña
Rib, nacido en la Romana (l95l) ha sido Presidente del Colegio
Dominicano de Artistas Plásticos y es miembro destacado de la Asociación
Internacional de Críticos de Arte y de la Asociación Internacional de
Artistas Plásticos.
Ha cubierto exposiciones a lo largo de nuestra
América y en Europa y al tiempo ha servido como curador de
retrospectivas en el Museo de Arte Moderno de república Dominicana. El
maestro Pedro Mir, Poeta Nacional de la República Dominicana, lo
califica de " ecuménico y de productor incansable de objetos de belleza"
destacando que en su obra " la belleza parece ser una tónica dominante
en todo su esplendor y su pureza" mientras que Marianne Toletino, figura
rectora de la crítica especializada de nuestro continente, lo menciona
como "un virtuoso de la anatomía". Estos juicios los respalda Mariela
Sagel, de la Junta Directiva del Museo de Arte Contemporáneo (MACPA), al
manifestar la fuerza de su dibujo aunada al ritmo y sensualidad que
transmiten sus creaciones.
Esta exposición, en la misma línea de otras varias
suyas en Amsterdam, Caracas, Munich, Santiago de Chile, Londres, New
York, Ponce y Londres -entre las varias capitales en las cuales ha
estado- refirma sus propias palabras al enunciar que "cada obra es
confesión, no concesión" y nos permite, desde Panamá, incorporada ahora
a su itinerario de triunfos, admirar esa sensualidad con la cual recrea
voces secretas y códigos expresivos que él, Fernando Ureña Rib, como
develador, sabe exactamente hacia adónde se encaminan.
AGUSTÍN DEL ROSARIO