FERNANDO UREÑA RIB

 

 

 

PINTORES DOMINICANOS

 

 
Pintura Orgánica de Fernando Ureña Rib

ARTE DOMINICANO

EL ARTE DE LA ISLA HISPANIOLA

EN EUROPA

DELIA BLANCO

 

La pintura de Fernando Ureña Rib presentada en Italia en el 1999

 

 

 

El arte de la isla en Europa
 

Delia Blanco

 

El arte haitiano y dominicano tienen con Europa historias y relaciones diferentes que originan espacios de aceptación muy diversos. Europa para la Hispaniola significa primero Francia y España.
 

Cuando André Bretón, primero, y André Malraux, poco después, llegan a Haití, encuentran un imaginario popular de una intensidad que correspondía
a los parámetros del surrealismo.
 

En 1957, Malraux organiza en París la primera colectiva de arte haitiano en el Grand Palais. La imagen mágica en el arte haitiano atrae coleccionistas, curadores y políticos que apuestan al futuro de este arte.

El sello de reconocimiento es el vaudou (vudú). En 1989, Edouard Duval Carrier, en el Museo de África y Oceanía de París, representa con su obra el patrimonio de imágenes de la revolución francesa, en el marco del proyecto ‘‘La
Revolución Francesa en el Trópico’’. Para los  creadores haitianos que no manejan en sus imágenes la referencia sistemática al vaudou ni a la historia, el éxito en Europa es tan complejo como siempre lo ha sido para los dominicanos.
 

El arte dominicano llega a Europa por el valor y el coraje de artistas dominicanos que se atreven a arriesgarse -partir de los años cuarenta-, como aventuras individuales, ajenas a contextos oficiales, lo que no podían esperar, debido a las diferentes crisis políticas en España desde 1924, y a una dictadura franquista que duró desde 1936 al 1975. Jaime Colson, Iván Tovar, Silvano Lora, Fernando Ureña Rib, Vicente Pimentel, Alonso Cuevas, posteriormente, en la década del 80, José García Cordero, José Castillo, Víctor Ulloa, Radhamés Mejía, Inés Tolentino, desde Francia y España, se han ganado un espacio en el campo profesional de las galerías y de las ferias. Vicente  Pimentel y José García Cordero ganaron el premio del concurso Vitry, que distingue en Europa a los creadores latinos más afamados, como son Matta y Seguí. La generación del ochenta, representada por los artistas Jorge Pineda, Tony Capellán, Pascal Meccariello, Belkis Ramírez y Marcos Lora Read, gana el espacio post moderno del arte, imponiendo el valor de sus obras en la UNESCO, en París, y en galerías de España,Bélgica, Francia, Holanda, Dinamarca y Alemania.


Por otra parte, tanto los dominicanos Vicente Pimentel, como José Rincón Mora, así como también, el haitiano Herv Tlmaque, forman parte de colecciones en museos de arte contemporáneo de varios países europeos. La Feria de Arte Contemporáneo de Madrid, mejor conocida por sus siglas ARCO, desde el 1992 es para el arte dominicano un gran apoyo logrado a través de su directora, doña Rosina Baeza.

Los artistas y galeristas dominicanos han ampliado mercado y representación en Europa y en el mundo, participando en ferias de España, así como en la Feria de Arte Contemporáneo de París, conocida como FIAC, en las que en los últimos años vemos participar a los dominicanos y a los haitianos, junto a colombianos, mejicanos y cubanos de mucho renombre y bien posicionados en el complejo espectro y espacio del arte contemporáneo.


Quizás es más común la participación a través de estos dos países: España y Francia, por razones históricas y
lingüísticas naturales.  La apreciación, la aceptación del arte contemporáneo de Haití y de República Dominicana es más apreciable en el análisis de su funcionamiento, más que en valoraciones del más y del menos.
 

Para un analista crítico, un curador o curadora, o bien sea, una o un historiador del arte, lo que vale son los mecanismos de valoración de la creación. La única referencia cuantitativa que aceptamos al comparar es la siguiente: ‘‘el arte haitiano entra en Europa en los años 1930-1940. Los dominicanos entran más tarde; y con numerosa participación del 1980 al 1985, con participaciones individuales más esparcidas por todo el continente europeo y con un reconocimiento tardío por España’’. Hoy, los artistas dominicanos y haitianos de los últimos veinte años luchan por el mundo de igual manera, aunque con parámetros diferentes, para existir en los espacios internacionales, ni más ni menos.

TOMADO DEL LISTÍN DIARIO
 

 

 

 

© Latin Art Museum 2006