Pintura Orgánica de Fernando Ureña Rib

FERNANDO UREÑA RIB

 

 

 

PINTORES DOMINICANOS

 

 

AÍDA CARTAGENA PORTA LATÍN

ANDRES L. MATEO

AMADO NERVO

ANTONIO FERNÁNDEZ SPENCER

CARLOS FUENTES

CHIQUI VICIOSO

ENRIQUILLO SÁNCHEZ

JEANNETTE MILLER

JOSÉ ALCÁNTARA ALMÁNZAR

JOSÉ MÁRMOL

JOSÉ RAFAEL LANTIGUA

JUAN JOSÉ ARREOLA

JULIA ÁLVAREZ

JULIO CORTÁZAR

JUAN BOSCH

FERNANDO UREÑA RIB

FRANKLIN MIESES BURGOS

GABRIEL GARCIA MARQUEZ

MARCIO VELOZ MAGGIOLO

MANUEL RUEDA

MARIO VARGAS LLOSA

MARTA TRABA

PABLO NERUDA

PEDRO HERNRÍQUEZ UREÑA

PEDRO MIR

HILMA CONTRERAS

RITA INDIANA HERNÁNDEZ

OCTAVIO PAZ

PEDRO MIR

PEDRO PEIX

MANUEL DEL CABRAL

SALOME UREÑA 

 

CUENTOS

LA INICIACIÓN

CELAJES

MALENANORADA

EL NAHUAL

PULPO A LA GALLEGA

LA PORTEÑA

LA TOSCANA

LA PUTANA DE PERPIGNAN

LA TORRE VIGILADA

LA SOLUCIÓN EN EL OMBLIGO

LA VENUS DE TABOGA

LA SALAMANDRA

VIENTOS DEL NORTE

LA VINDICACIÓN DE OMAR

EL ABRAZO

 

 

DIÁSPORA DOMINICANA

 

UNA PERSPECTIVA SOBRE

LA DIÁSPORA DOMINICANA

SILVIO TORRES SAILLANT

 

 

 

 

 

 

LA DIÁSPORA DOMINICANA

 

Acontecer diaspórico en Nueva York
 

Una perspectiva dominicana: Entrevista a Silvio Torres-Saillant


César José (Jochy) Herrera es médico dominicano residente en Chicago. Perspectiva Ciudadana agradece a Luis Tomás Oviedo, médico dominicano también y entrañable amigo de Herrera, el envío de esta colaboración.
 



Lo que define los contornos de la identidad nacional de un pueblo es lo vivido; es decir, la experiencia histórica compartida. No es una lengua ni una raza ni una misión divina…la nacionalidad no es un asunto de geografía.

Silvio Torres-Saillant es profesor y director del Programa de Estudios Latinoamericanos de Syracuse University en Nueva York. Sus numerosas publicaciones, monografías, conferencias y textos relativos al fenómeno migratorio, sin duda, lo colocan dentro de los más destacados intelectuales dominicanos contemporáneos. A propósito de su visita a Chicago, como invitado a la conferencia Latinos in the Global City en De Paul University, se le hizo una serie de preguntas relacionadas con la población latina de la urbe newyorkina.

En tus consideraciones sobre la naturaleza de la migración dominicana a los Estados Unidos, has planteado una interrelación entre los conceptos emigración / expatriación / transnacionalidad. En ese sentido, ¿ cómo ves el rol del Estado del país originario en el acontecer de la diáspora, hay acaso una “internacionalización” en esos países como resultado del fenómeno migratorio?
La diáspora dominicana, como lo hace ver Ramona Hernández en The Mobility of Labor Under Advanced Capitalism (Columbia UP 2002), surgió, entre otras cosas, de una voluntad del Estado dominicano con el respaldo del gobierno norteamericano. La promoción de la emigración buscaba inicialmente sacar del país emisor el excedente laboral y la disidencia política para darle respiro al proyecto de desarrollo que se llevaría a cabo con la llegada al poder de Joaquín Balaguer en el año 1966. Posteriormente, como resultado inesperado, las remesas monetarias provenientes de los emigrantes constituirían una de las principales fuentes de ingresos para la sociedad dominicana. La exportación de gente se convierte entonces en recurso necesario para la estabilidad económica del país. La República Dominicana comparte con otras sociedades del Caribe y Latinoamérica la desgracia de cifrar sus esperanzas de bienestar social en la expulsión sistemática de su población. Es este uno de los renglones fundamentales de la internacionalización que vivimos en el hemisferio. La proliferación de Zonas Francas ( maquiladoras ), el crecimiento del turismo como industria por excelencia y la venta de las empresas del Estado a corporaciones extranjeras completan el cuadro.

¿Tiene la diáspora dominicana en Nueva York características vivenciales, participativas o sociales diferentes a las demás comunidades latinas de esa urbe?
Los dominicanos tienen un perfil particular que los distingue de los demás asentamientos de grupos étnicamente diferenciados procedentes de Latinoamérica. Junto a chicanos, boricuas y cubanos, los dominicanos están entre los cuatro segmentos más numerosos de los hispanos en Estados Unidos. Pero cuentan con una experiencia estadounidense breve, y por tanto, una menor cuota de poder que los demás grupos. El inglés aún constituye un obstáculo para la mayoría, nuestro liderazgo político todavía se ve obligado a rendir pleitesía a representantes de otros grupos aún sin que estos hayan necesariamente demostrado solidaridad con la agenda dominicana. El sector empresarial todavía se siente sicológicamente dependiente de la legitimización que le pueda otorgar la sociedad ancestral. Por ello es mas fácil que invierta en una causa social, política o cultural de la República Dominicana que de un vecindario en determinada ciudad norteamericana. La cuestión racial, nuestra mayor cuota de negrura, también nos distingue de los demás hispanos, asunto particularmente digno de mención tomando en cuenta la negrofobia que cunde en la mente latina al igual que en la anglosajona. Los dominicanos constituyen la periferia del margen de los demás grupos latinos en este país, y eso los hace distintos.

A partir del concepto andersoniano de la nación como “comunidad imaginada”, ¿cuáles son los desafíos que enfrenta el pensamiento y ejercicio intelectual de la diáspora latinoamericana en Estados Unidos?
Uno de los principales desafíos es el de ejercer eficazmente su papel ciudadano. A la diáspora le sobrevive una condición de hiperconciencia ciudadana, ya que tiene a su haber por lo menos dos sociedades que mejorar. Ello partiendo de la convicción de que la ciudadanía no es un estatus sino una práctica. Practicamos nuestra condición de ciudadanos al asumir la responsabilidad de hacer la sociedad más justa, igualitaria e inclusiva. La ciudadanía impone el deber de corregir los defectos de nuestra sociedad sobre todo en el área de los derechos humanos. Si es ésa una dura tarea para el ciudadano regular, más dura habrá de ser para aquél cívicamente vinculado a dos sociedades. Similarmente, la intelectualidad diaspórica debe fungir como agente democratizador de los Estados Unidos y la tierra ancestral en forma simultánea, cuidando de que su intervención en la sociedad latinoamericana de origen, no despliegue dejos de imperialismo cultural, de que su residencia en este país no le dé superioridad epistemológica con respecto a sus compatriotas allá.

Además del hip hop, el regatón y el béisbol, ¿cómo ha influído la dominicanidad a las diferentes expresiones culturales presentes en Norteamérica?
Esa influencia se percibe en la proliferación de las formas musicales mas allá del enclave étnico. Cuando vemos que en una película de Hollywood o que en un determinado episodio de un programa de una cadena televisiva suena un merengue o una bachata como fondo musical, te das cuenta de que esos ritmos traídos por dominicanos a este país ya forman parte del tejido sonoro del oído de la nación. Cuando se habla de la tropicalización de centros urbanos como Nueva York es justo destacar los loci específicos donde se manifiesta este fenómeno con distintivos que lo marcan como una dominicanización. Se puede también empezar a hablar con propiedad del componente dominicano en los planos económicos, políticos y sociales, sea mediante la prominencia de Oscar de la Renta, la pujanza de políticos dominicanos que se han insertado en escaños legislativos o en explosiones sociales de la comunidad como el alzamiento de Washington Heights en julio del 1992, a sólo días de la convención nacional del Partido Demócrata. Entonces el rostro de la población dominicana se hace progresivamente más presente en la conciencia de la ciudadanía.

¿Qué papel juega la conciencia racial en el fenómeno de la migración y cuáles son las dinámicas interraciales evidentes en Nueva York?
Existe poca duda de que la condición racial desempeña un papel significativo en la posibilidad de que cada inmigrante eleve su calidad de vida en esta sociedad. La negritud de un grupo puede tener un impacto comparable a la insuficiencia de escolaridad, a la carencia de destrezas laborales o al desconocimiento de la lengua inglesa, aspectos que restringen la movilidad social. Hay una correlación entre el grado de negritud de un grupo hispano determinado y su más precaria ubicación en la escala social. Añádase a esto la lealtad etno-racial que ha fomentado la historia norteamericana entre los grupos minoritarios que ponen a cada quien a halar étnicamente para su lado. Así, se discierne que entre los distintos segmentos de la población hispana, el que posee una mayor cuota de poder se las arregla para mantener a raya o cerrarle el paso al grupo que le sigue en la escala de poder. Esto es evidente en Nueva York donde el crecimiento numérico y la participación política dominicana han llegado a inducir un “atrincheramiento político” en el liderazgo local.

La migración dominicana a Estados Unidos continúa tan activa como en el pasado reciente. A pesar de la relativa “juventud” de ese fenómeno, ¿consideras que existe ya una” identidad” literaria propia entre los escritores dominicanos radicados aquí?
Al hablar de esa relativa juventud hay que referirse al éxodo que irrumpió a partir de la década de los sesenta, el cual dio pie al asentamiento de vecindarios dominicanos en distintas ciudades norteamericanas. Con ello no soslayamos la temprana presencia dominicana que data desde la segunda mitad del siglo XIX, incluyendo la llegada de Pedro Henríquez Ureña en 1901, antes de obtener su formación académica. Pero esa noción de juventud es válida porque define la inicial llegada masiva de dominicanos que aún continúa ininterrumpida. Y es la juventud de esa población que echa las simientes de una cultura dominico-americana lo que explica el hecho de que, con la excepción de Julia Alvarez y Angie Cruz, los escritores que logran insertarse en el mercado literario norteamericano nacieron en la República Dominicana. Existe ya entonces la conciencia de una diferencia dominicana en la escritura de la diáspora y una de sus características es precisamente el contrapunteo entre el aquí norteamericano y el allá caribeño. Los personajes de las obras de estos autores nunca pierden de vista la realidad de la tierra ancestral, no obstante que tienen raíces sociales bien sembradas en este país.

¿Qué comentario te merece el pensamiento neo-nacionalista que retoma forma en Estados Unidos con respecto a la “latinoamericanización” del país y a propósito del discurso hungtintoniano?
La intervención de Samuel P. Hungtinton representa una ideología cultural y nacionalista superada tras la lucha por los derechos civiles y las transformaciones sociales que ella desencadenó; por lo tanto, es anacrónica. Ya existe un consenso acerca de la definición de nación, y no hay contradicción alguna entre lealtad a este país y la afirmación de la diferencia cultural. La aparición del discurso huntingtoniano en este momento sólo se explica en el contexto del retroceso ideológico que los acontecimientos suscitados por el ataque del 11 de septiembre, principalmente la legislación del Patriot Act, ha permitido. Es decir, este país está viviendo un momento políticamente reaccionario.



JOCHY HERRERA


Publicado en

Perspectiva Ciudadana
Es editada todos los sábados
por Red Vida Cotidiana, empresa ciudadana solidaria.

 






Investigadora destaca el potencial de la diáspora dominicana para invertir en RD


Leonora Suki resaltó el trabajo que desarrolla el gobierno del presidente Leonel Fernández para crear las condiciones que permitan atraer inversiones de los dominicanos residentes en el exterior

Por la experiencia que han logrado en áreas vitales de la economía, como el comercio y la inversión, y por su vinculación a estamentos estatales administrativos, los dominicanos radicados en Nueva York constituyen una atractiva fuente de inversión para República Dominicana.

La afirmación la hizo Leonora Suki, directora asociada del Programa de Desarrollo y Remesas del Centro sobre la Globalización y Desarrollo Sustentable, con sede en Nueva York. Se refirió al tema al participar en la conferencia “Creando oportunidades de comercio entre la población hispana y del Caribe en los Estados Unidos y sus países”, que se transmitió en el auditorio de la Fundación Global Democracia y Desarrollo (FUNGLODE), en coordinación con la Organización de Estados Americanos (OEA) y la Young Ameritas Business Trust.

Suki destacó en su intervención la evolución económica y social que ha logrado la comunidad dominicana radicada en Nueva York partiendo de los resultados de un estudio realizado por el Instituto de la Tierra de la Universidad de Columbia, en coordinación con FUNGLODE.

La investigadora también se refirió a los elementos fundamentales que requiere las comunidades de emigrantes para convertirse en inversionistas en sus países de origen, en los que incluyó contar con una red social importante, información precisa y actualizada sobre el país de origen, acceso a recursos en el país de acogida y políticas estatales que estimulen su inversiones.

Indicó que en la comunidad dominicana en Nueva York ya existe una red importante de profesionales con experiencia en el comercio, la inversión y el sector financiero.

Aunque dijo que la red no se ha desarrollado tanto como las de los asiáticos, coreanos e indios en Estados Unidos, resaltó que existe una asociación de dueños de supermercados en la que los dominicanos son mayoría.

Se refirió también a la Asociación Dominicanos en Wall Street, compuesta por personas que “son verdaderos líderes en Nueva York” y afirmó que su participación es esencial para que se desarrolle el comercio de la diáspora.

Suki subrayó que un inversionista de la diáspora necesita comunicación con el país adoptivo y un nivel de desarrollo en el país que lo acoge, lo cual han conseguido los dominicanos establecidos en Nueva York, porque están bien representados en esferas de la administración estatal y municipal.

“Es importante poder tener acceso a recursos y a la inversión pública para que se siga desarrollando la diáspora en el futuro y aquí vemos que la comunidad dominicana está muy bien representada, muy cohesionada”.

Puso como ejemplo su activismo en la “Dominican American Roundtable”, una organización no partidista con asiento en Washington que propugna por el empoderamiento de los dominicanos radicados en Estados Unidos y Puerto Rico.

Otro elemento que requiere el inversionista de la diáspora, según Suki, es un nivel de desarrollo económico que sea relativamente alto en relación al país adoptivo. “En este caso – dijo- los dominicanos se muestran un poco débiles en comparación con otros grupos de la diáspora que han logrado mucho, como son los de Corea, China y la India”.

Manifestó a continuación la importancia que reviste para las comunidades de la diáspora la inversión en la salud, la educación, a lo que sumó la necesidad fundamental de tener acceso a los recursos del mercado, financiamiento, información, educación y capacitación.

También resaltó la relevancia de contar con una red social que acumule los recursos del mercado para beneficio de la diáspora y que a la vez cree las condiciones para generar los inversionistas de la comunidad.

Planteó además que la diáspora necesita conocimiento e información sobre su país de origen. “Muchos inmigrantes salen de su país y ya no conocen las reglas de juego de su país de origen; tienen el interés, pero no siempre tienen la información que se requiere para hacer las inversiones que se requieren”, dijo.

Puso como ejemplo a resaltar el caso de la India, que ha establecido un centro de información para la inversión que centra su atención en los inversionistas de la diáspora, de manera que tengan la información necesaria para poder realizar inversiones en su país de origen.

Aunque dijo que en la República Dominicana no se ha establecido un organismo de tal naturaleza, manifestó que tiene entendido que esa es una parte importante de la estrategia de gobierno del presidente dominicano Leonel Fernández. En efecto, previo a la intervención de Suki, el mandatario se refirió a los esfuerzos que desarrolla su administración para incorporar la diáspora dominicana al plan nacional de desarrollo del país, contando con los emigrantes como parte del país y no como una comunidad del exterior.

Suki ponderó también el trabajo que desarrolla el presidente dominicano para promover la participación de los dominicanos residentes en el exterior en los procesos electorales.

Para promover la inversión de los inversionistas de la diáspora hay tener claro que no debe considerarse como una estrategia de largo plazo.

Advirtió que tales acciones no reducen las responsabilidad del Gobierno en cuanto a las reformas necesarias, la educación y los recursos, para los inversionistas. “Es un medio importante para la promoción de la inversión, permite atraer un público externo, pero no puede ser un sustituto para las reformas que puedan atraer a todos los inversionistas, no sólo los de la diáspora”, expresó.

“Desde luego que los inversionistas de la diáspora tienen ciertas necesidades especiales, pero la recomendación es que se aprovechen todas las oportunidades posibles, que ejecuten reformas y aprendan sobre sus necesidades en el país”, concluyó Suki.

 

 

 

LIBIA

 

 

Conocí a Libia. Tenía el rostro cansado y parecía dormitar con los ojos abiertos. Sus dedos no habían perdido la memoria y se entretenían en avanzar mecánicamente las cuentas de un rosario, mientras sus labios musitaban algún nombre sagrado. Estreché sus manos temblorosas y aún así no lograba distinguirme. No sé si ella contemplaba los cegadores resplandores del desierto o su mundo interior.  Se veía horrorizada. La tía Argelia, quien la visitaba, permanecía sentada a su lado, con el rostro cubierto, sin pronunciar palabras. 

-      Soy Aníbal, le dije, el gran cartaginés.

-      No te recuerdo.

-      Obligué a los del Imperio Romano a retractarse.  Quizás pueda ayudarte ahora.

-      Vete, Aníbal. El dolor es un inmenso desierto.  Te enloquecerá el delirio y te hundirás en su pozo de fuego,  en sus arenas secas y estériles, te envenenará su aire asfixiante y el olor de la muerte.  La gente huye y se dispersa. Vete.

-      Puedo restaurar la unidad, aglutinar tus fuerzas.

-      No. Se repartirán la tierra y sus tesoros, lo sé.  Es lo que quieren,  lo único que les importa.  La vida de la gente no vale nada.- Lo dijo con una amargura irrebatible. 

-      Sé de camuflajes, de estrategias y de ardides.  

- La guerra es siempre un engaño. Es muerte que se compra y que se vende. 

- Solo quienes saben manipular verdades y mentiras se hacen del botín. Nuestra victoria te hará olvidar la pesadilla.

-      Ni lauros ni lágrimas pueden limpiar el horror de la guerra.  Estoy desgarrándome por dentro.  Te ruego que te marches, Aníbal. Quiero morir en paz.

La tía Argelia se levantó, me tomó del brazo y me llevó a la puerta.

-      Vuelve a Bitinia, Aníbal.  Hace tiempo que has muerto.

 

FERNANDO UREÑA RIB

 

 

 

 

 

 

Ureña Rib has seen his work exhibited around the World and holds a prominent position on the Art scene in his own country, but he admits to be particularly drawn to Montreal, which he visits annually. Renting a studio in the downtown Belgo Building, he immerses himself enthusiastically in the creative and diverse atmosphere of Montreal producing here his works.

FERNANDO URENA RIB

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Revisado: May 26, 2013
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