
La pintura de Dionis Figueroa logra
desbordar siempre los escuetos límites de la razón y la
experiencia, porque se basa en sutiles imprevistos, en accidentes
provocados, en fenómenos que ocurren como resultado de la
exaltación del acto de la creación misma, donde no se dan otras
normas que las del gesto, las del genio y el acaso. No sin
razón la pintura de Dionis Figueroa ha alcanzado en el gran
público menos reconocimiento que el que ciertamente merece.
En sus espacios de recogimiento y meditación, Figueroa se mete
en su intimista refugio de imágenes y permite que sólo entren en
él los nahuales, los chamanes, los dioses. Pintar es para Dionis
Figueroa un acto sagrado e intransigente, de directa comunicación
con su propia aventura existencial.
Pocos artistas dominicanos poseen la riqueza, destreza y
dominio de la abstracción como Dionis Figueroa.
FERNANDO UREÑA RIB