Félix: Eleomar, ¿desde cuándo pintas? ¿cómo te iniciaste en la
pintura?
Eleomar: Desde muy temprano creo que mi vocación estuvo muy definida,
porque yo me crié entre pinceles,mi papá era artista y aunque no
vivíamos juntos yo siempre tuve esa influencia tan marcada. Yo a los
cinco años ya estaba compitiendo en un concurso de niños, en el cual
me dieron el primer lugar. Después, para ser un poco más formal y
profesional, empecé estudios en la Escuela de Arte, allá en Cuba, y
después me gradué de San Alejandro, una Academia de alto nivel
profesional, de las más importantes en Latinoamérica. Ya partir de mi
graduación comienzo con un trabajo profesional desde el año 87, y no
he hecho otra cosa que eso, me he dedicado en tiempo, cuerpo y alma a
lo que es el trabajo artístico, específicamente en la pintura, que
creo que es lo que más me define como artista y nada, creo que nací
con eso. Es como el todo para mí, ahí yo me refugio, tenga el problema
que tenga, la pintura es mi refugio.
Paseo Supremo.
Félix: ¿Existen diferencias notables entre tus trabajos iniciales y
los más recientes?
Eleomar: Sí, siempre existen diferencias. Existe una diferencia en
cuanto al tipo de iconografía que se utilizaba al principio, porque
inevitablemente existen influencias cuando uno está por buscar un
perfil en su obra, empieza con influencias lógicas, buscando unas
técnicas y una iconografía específica. Yo recuerdo unas obras muy
agresivas al principio de mi carrera y muy al blanco y negro, con
otras que prácticamente usaba sólo matices, a lo verde, a lo siena,
pero después la obra fue ganando un poquito más en color y hoy por hoy
se ha enriquecido con muchos personajes nuevos, creo que es la
maduración de las mismas ideas que tenía, porque ciertamente yo no he
abandonado el tema general sino que lo he enriquecido y aunque ha ido
cambiando bastante, si vemos una obra mía de diez años atrás, siempre
existen ciertas reglas que dicen que son obras mías, es como un
lenguaje, es una misma raíz.
Félix: Hablemos de las fuentes de inspiración, ¿cuáles son, de dónde
surge la abrumadora galería de seres fantásticos, maquinarias y
elementos arquitectónicos utilizados en tu obra?
Eleomar: Tiene que ver con el medio circundante, un mundo de
renovación y sostificación tecnológica.
Se utiliza el reloj en muchas de las obras de reciente producción y es
como si expresara que el tiempo forma parte de todo lo que nos rodea y
creo que siempre estamos calculando el tiempo, no importa si tenemos o
no la compañía de un aparato que se llame reloj, sino que tenemos el
tiempo calculado. También utilizo el tiempo como símbolo de retroceso
y de estancamiento a nivel de la situación que se representa en la
obra. Creo que el tiempo nos castiga a todos, porque todos tenemos una
desesperación por llegar al fin. También hice un conjunto de obras en
que el tiempo es importante para el mensaje del cuadro en sí, como que
en estos momentos está pasando algo porque son “las tantas horas”.
Creo que sí, que tengo una obsesión por el tiempo. Lo utilizo en
ocasiones de manera alegórica, como es el caso de “Tiempo de todavía”,
que es una referencia a la situación actual cubana, en la que todo,
absolutamente todo se encuentra estancado, como en un tiempo detenido,
sin soluciones, en quietud total.
No van lejos los de alante.
Félix: Cuando representas el tiempo en tu obra pones el reloj con una
parte desnuda y por detrás la maquinaria.
Eleomar: Físicamente nuestro cuerpo es como un reloj, como una
maquinaria. En muchas de mis obras hay una fusión del personaje, el
cuerpo la maquinaria, que a veces ni yo puedo traducirla, pero que es
cierta. Caminan a la par, la maquinaria, el tiempo, las acciones de
los personajes. Tengo un conjunto de obras con ese elemento y creo que
todavía estoy trabajando en el ciclo del reloj. A veces no está el
reloj, pero está el tiempo en las atmósferas. Yo siempro me trato de
ubicar en qué momento del día o la noche está mi situación, o sea el
tiempo está planteado de manera abstracta, en los contrastes, en la
luz de donde llega. Siempre me planteo esto ocurrió a las nueve de la
mañana ... esta fuga fue a las nueve de la noche... el tiempo siempre
ha estado en la obra y uno lo puede capturar de acuerdo con el trabajo
de las luces y la intensidad del color, pero ya como símbolo entró el
reloj en el año 97 un poco para recalcar más la actividad del tiempo
en su relación con las acciones que seestán desarrollando en la obra.
Félix: En tu obra hay un personaje protagónico con curiosos lentes y
peluquín, ¿a quién o qué representa?
Eleomar: Ese es un personaje ya clásico en la obra. Ese personaje fue
creado creo que en el año 90, 89 ó 90, estando todavía en Cuba, y
después de mucha búsqueda para lograr la sicología del personaje,
logré un día encarnarlo en la tela y fue en la obra que llamé
“Ilumínalo, Señor”, como anteproyecto y después fue ganando un rigor
de concepto. Este personaje es como especie de un Dios, pero un Dios
terrenal. Pero es sobre todo un personaje de poder y el personaje
tiene el poder en todos los sentidos. Yo creo que es el poder
político, yo lo miro como un personaje muy político donde es capaz de
dominar todas las acciones que se están dando y siempre es centro de
cualquier situación en mi obra. Es como que él está por encima de todo
y de todos, es intocable, es permanente y siempre estático. Esté
haciendo lo que esté, está tranquilo, porque se siente seguro. Muchos
han especulado que si es Fidel, pero yo creo que ese personaje está en
todas partes del Caribe o Latinoamérica y el resto del mundo, siempre
ha existido ese tipo de personaje. Al ser yo cubano lo refieren al
contexto cubano, como Fidel, pero bien podrían muchos dominicanos
decir que si es Balaguer o Trujillo. Es más un concepto. Este
personaje es el todo en mi obra hasta el momento, llegará el momento
tal vez en que dejará de existir , pero hasta hoy es quien lleva la
batuta.
Félix: ¿Ha sido tu obra bien aceptada en el ambiente cultural de la
República Dominicana?
Eleomar: Sí, desde que se hizo la primera exhibición aquí en el Museo
de Artes Modernas en el año 93 fue muy asimilada. A mí no se me olvida
el lleno, con todo tipo de clases sociales, y a mí me sorprendió mucho
aquella división de clases en el público que en Cuba no estaba
acostumbrado a ver. Y me sorprendió mucho ver cómo la gente se
identificaba tanto en cuanto a la lectura de una obra que venía de
Cuba, que narraba un determinado contexto histórico y social y se
veían reflejados en ella. Porque la república Dominicana está dividida
de Cuba solamente por un charquito de agua, culturalmente somos ricos
de la misma forma. Sí, mi obra fue asimilada como si fuera un público
cubano el que estuviera viendo la obra.
Félix: ¿Piensas continuar trabajando en la misma línea en cuanto a
temáticas, figuración, cromatismo; o tienes ya otros proyectos en
mente?
Eleomar: Por el momento no puedo abandonar todo lo que forma parte del
conjunto de mi obra, porque no han pasado muchos años desde que yo he
definido e ido creando este tipo de obra y creo que si lo abandono de
inmediato no voy a llegar a la madurez de ella. Y creo que se seguirá
enriqueciendo, pero no la abandonaré totalmente de inmediato. No
podría mañana aparecerme con un abstraccionismo o elementos
conceptuales que rompan la obra. Yo creo que ella se va a ir
enriqueciendo, en ocasiones se tornará más conceptual. Creo que
todavía la obra tiene mucho por donde sacarle y ... no sé... en el
mundo entero no se conoce la obra, y hay espacio aún para ella.
Mientras uno la siga madurando, sin caer en la reiteración, todavía
queda espacio.
Félix: Una pregunta ya, un poco personal, ¿te sientes realizado, te
falta aún algo, cuál es tu mayor aspiración como artista?
Eleomar: Yo creo que uno siempre se tiene que exigir más. Yo creo que
si la obra todavia no ha alcanzado su madurez, aunque los cíticos la
tildan de que ya es una obra madura, yo creo que todavía uno debe
enfrentarse a muchos públicos diferentes y a muchas experiencias y eso
conlleva que no puedo sentirme totalmente realizado porque me siento
todavía como en pañales. Creo que hay mucho que crear todavía, que no
puedo irme hacia el facilismo, hacia una lectura desde obras que estén
de moda. Me siento bien con mi obra, ha sido bien aceptada y como
artista me siento bien, pero no considero que he llegado ya a la meta
final. Uno participa en Concursos, Bienales, eventos internacionales y
ese es el termómetro para ver por dónde se anda, pero creo que aún me
falta mucho por dar. Y claro, que es mi aspiración que mi obra dure un
poco más que yo mismo, no será eterna, pero durará un poco más. Y que
ese mensaje que uno se esforzó en trasmitir sea visto, leído y
analizado por muchas generaciones.
La Revista Hispaniola online agradece al pintor Eleomar Puente su
tiempo y gentileza y espera poder contribuir con esta entrevista a la
divulgación de su interesante obra.
Eleomar Puente, nacido en Santiago de Cuba en 1968. Reside en Santo
Domingo desde el 1993.Graduado de la Academia San Alejandro, La
Habana, Cuba, en 1987. Ganador de numeroso premios en Bienales de
Pintura y Salones Internacionales. Tiene colecciones permanentes de
sus obras en Museum of Art, Fort Lauderdale, Florida. Museo de Artes
Moderno, Santo Domingo. Credicorp Bank, Panamá. Centro de Arte
Universal, Santiago de Cuba. Hotel Las Américas, Santiago de Cuba.
Pepperoni Café, Santo Domingo.