ELSA GRAMCKO
Elsa Gramko se alza como una figura central en el panorama del arte
contemporáneo de Venezuela. Ella vivía en la Calle de los Rosales, en
Caracas y llevaba allí una vida tranquila pero al mismo tiempo
agitada, porque bullía en su interior el ansia insaciable de
aprehender de las cosas, de explorar y explotar todas sus
posibilidades expresivas.
La mera elección del objeto constituía para Elsa un universo y las
variables que dominaban su acto creativo era quasi infinita.
Recuerdo que ella dijo una vez: “Para mí la creación es un coloquio
interior, un estado que permite encuentro con mi ser más auténtico,
con lo más esencial del material con que trabajo, y así aún si llegar
a la conciencia, esta interrelación insólita encuentra su camino para
darse, para entregarse, de alguna manera.”
Toda una urdimbre de acciones navegaban el mar inmenso de sus lienzos,
empastados con gruesos y jugosos empastes, donde la abstracción ocurre
por accidente o por juegos intencionales con aquella materia que se
convertía de pronto en un muro impenetrable o en una fisura en la que
entraba el limo implacable del la naturaleza y la avasalladora faena
del tiempo.
Exploraba, por ejemplo, las posibilidades expresivas del negro
basándose en las variantes de textura y en la dirección del empaste.
Luego explora y enriquece materia tosca, como la chatarra y le imprime
sus propios signos vitales. Porque la materia no está alejada del
hombre ni de su entorno, sino que de alguna manera lo retrata y lo
expone, lo aplaude o lo condena.
Una entrañable fuerza poética se advierte en las obras de Elsa Gramcko.
Ya fuese que trabajara el tema de Las Puertas o sus famosos Totems, o
sus Encuentros con la Luz. La obra de Elsa no es nunca fría, rígida,
dura . Abrigan, al contrario, un contacto directo y cálido, intenso
que el espectador advierte con reflexión .
Elsa Gramcko es, junto a Armando Reverón, Michelena, Jesús Soto,
Alejandro Otero, Marisol y Carlos Cruz Díez, un ejemplo de lo mejor de
la plástica venezolana y latinoamericana de todos los tiempos.
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Elsa Gramcko, 1925-1994
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Nace en Puerto Cabello,
estado carabobo, Venezuela. Reside en Caracas desde 1939.De
formación autodidacta. Realizó cursos libres en la Universidad
Central de Venezuela, Caracas. El artista Alejandro Otero la
impulsa a participar en lo que seria su primera muestra, en el I
Salón de Arte Abstracto en la Galería Don Hatch, Caracas.
Ha participado en numerosas muestras
individuales y colectivas: V Bienal de Sao Paulo, Brasil en
1959, Espacios Vivientes, Maracaibo en 1960, Unión Panamericana,
Washington en el mismo año, Museo de Bellas Artes, Caracas en
1961, Galería G, Caracas en 1962, Bienal de Venecia en 1964,
Galería Gamma, Caracas en 1966, Galería Estudio Actual en 1969,
Museo de Bellas Artes, Caracas en 1995, Galería de Arte
Nacional, Caracas en 1997.
En 1968 recibe el Premio Nacional de Escultura
en el XXIX Salón Oficial Anual de Arte Venezolano, Museo de
Bellas Artes, Caracas y en 1965 recibe el Premio Armando Reverón
en el XXVI Salón de la misma Institución.
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