FERNANDO UREÑA RIB
OBRA PICTÓRICA

 

ABSTRACCIONES

ALEGORÍAS

AMAZONAS

CRISÁLIDAS

CRÍTICAS

COLSON

DANZAS

DIBUJOS

EUROPA

FIGURACIONES

FORTUNA

FULGURANTES

ONÍRICA

LITÚRGICA

LÚDICA

MUSEO

MUJER

ORÁCULOS

OBRAS

ÓRFICAS

OTOÑO

POLÍTICA CULTURAL

DADORAS

NINFAS

OCEÁNICA

ORGÁNICA

TEXTOS

TRÓPICO

 

PINTORES CHILENOS

 

ALBERTO VALENZUELA

Arturo Duclos

gonzalo cienfuegos

Benito Rojo

Benjamín Lira

CLAUDIO BRAVO

Francisco Smythe.

Hernán Miranda

JOSÉ BALMES

JUAN FRANCISCO GONZÁLEZ ESCOBAR

Sammy Benmayor

Gracia Barrio

MARÍA VICTORIA POLANCO

Mario Carreño

NEMESIO ANTUNEZ

ROBERTO MATTA

Roser Bru

Patricio de la O

PEDRO LIRA RENCORET

 

 

 
 
ARTE CHILENO

 

EL EJERCICIO DE LA IMAGINACIÓN EN

ERNESTO BARREDA

FERNANDO UREÑA RIB

 

 

 

   

 

 

 

No basta la maestría en la ejecución de una obra de arte. Sobre todo si adoptamos la teoría de que el arte es una de las formas que el ser humano utiliza para comunicar su única y particular concepción del mundo.

Además de maestría laboriosa, de precisión técnica, se requiere atrapar en las redes del arte el formidable mundo de los sueños. Y decir sueños, es decir deseos, anhelos recónditos, vehementes.

En este orden, parece ser que uno de los deseos más fervientes de Ernesto Barreda es el de crear un mundo idílico y puro, arquitectónicamente armonioso, un espacio abierto de plena participación o de demorada contemplación.

Alguna sorpresa, sin embargo, asalta estas imágenes. Usted las descubre en una segunda mirada, porque al principio todo parece intacto, impoluto, transparente y feliz.  Dentro de la arquitectura soñada, recreada por este excelente dibujante chileno, hemos de encontrar algunos indicios, algunos rastros que nos hacen pensar seriamente que todavía existe una gran distancia de aquí al paraíso.

Fernando Ureña Rib

 

Ernesto Barreda Fabres (1927) exhibe en el mes de octubre sus recientes trabajos en pintura, dibujo y, curiosidad, escultura, hechos durante los años 2001 y 2002. La oportunidad de la muestra se presta para la presentación de un cuidado libro titulado "Barreda, una vida en dibujos," con textos de Gaspar Galaz y Gemma Swinburn, entre otros, que da cuenta con amplias ilustraciones de sus procesos creativos en los cuatro decenios pasados. El texto se convierte en valioso documento que registra y reflexiona sobre su ideario formal, imaginarios y procedimientos técnicos empleados, que se suma a la nutrida bibliografía artística incrementada en años recientes.

Barreda es arquitecto formado en la Universidad Católica de Chile, obteniendo su titulo respectivo en 1952. En esa actividad ha desarrollado una obra de envergadura que no es caso de referir, pero que suma exitosos logros. Realiza breves estudios de dibujo y pintura en la Escuela de Bellas Artes de París, y a la fecha sus antecedentes consignan muchas exposiciones en Chile y el extranjero, premios y reconocimientos varios.

En la pintura chilena hay arquitectos que desarrollan desde los años cuarenta del siglo pasado, una meritoria labor. Pionero descollante es Roberto Matta (1911) y a su zaga esta Nemesio Antúnez.( 1918-1993). En dos decenios posteriores aparecen en la escena Jaime Bendersky (1922-1997) y Ernesto Barreda. Sin embargo, poco los liga artísticamente, dada que uno opta por caminos personales y bastantes privativos.

Ernesto Barreda siempre ha sido un pintor de la figuración, que transita desde los extremos del ilusionismo verista hasta la mirada metafísica de recuerdos surrealistas. Desde fines de los cincuenta adelante y a contrapelo de las tendencias abstraccionistas imperantes en el circuito y mercado del arte, solitario casi, se aboca a los estudios de las arquitecturas añosas y achacosas de Valparaíso y de Santiago Poniente, registrando con mirada de fotógrafo neorrealista primero las puertas, ventanas, muros y luego los corredores y patios. Cada tema se desarrolla como una serie, sin pausa ni ruptura y que realiza a cabalidad.

Entonces nacen e incuban los temas que desarrolla en los años inmediatos y siguientes, agregando vetustas iglesias, altares derruidos, figuras religiosas coloniales quemadas y mutiladas. En los ochenta las arquitecturas postuladas son imposibles de realizar ni menos construir y el añadido de vestigios de jardines y parques que exultan mundos pasados y arcanos, indican que sus propósitos e inquietudes merodean ahora la noción de la caducidad y lo efímero transitorio del obrar del hombre. Todo lo que hace y levanta perece. Inexorablemente, la mirada del artista advierte y comunica que el paso del tiempo destruye, corroe y deja su huella irreparable.

En otras palabras. Barreda emprende el estudio riguroso y objetivo de la materia y de su consistencia física como del adecuado traslado a los soportes, por medio de diferentes procederes, que lo conduce a una pintura de iconografías de crecientes ambigüedades, de realismos varios, encontrados o cruzados, como por ejemplo, el realismo a secas, el expresionista, el mágico, el surrealismo o bien el hiperrealismo, por rescatar aquellos notorios habidos en su proceso visual, todos los cuales portan la clave central de su hacer: la desdichada fragilidad humana en la espacio temporalidad vivida. A partir de ese supuesto se percibe una coherencia en su insistente quehacer, al rescatar de la materia precisamente su arruinamiento. Es la paradoja de un hecho de arte de cincuenta y cinco años.

 


 

 

 

FERNANDO URENA RIB

ART STUDIO

 

 

CONTACT INFORMATION

 

 

 

Revisado: May 27, 2008
TODOS LOS DERECHOS RESERVADOS. ALL RIGHTS RESERVED

 

 

 
 
  Privacy Policy | Terms of use | Help | Contact Us | Report Abuse
© Latin Art Museum 2006. Design and developed by comuniQue.  
free hit counter