FERNANDO UREÑA RIB

 

 

 

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EL PERIPLO EUROPEO DE

FERNANDO UREÑA RIB

MARIANNE DE TOLENTINO

 

 

 

 

Galaxias y Ninfas de Fernando Ureña Rib, Oleo sobre Lienzo, 70x72 Pulgadas,Pintor Dominicano

GALAXIA. ÓLEO SOBRE LIENZO DE FERNANDO UREÑA RIB.70X72 PULGADAS. COLECCIÓN PRIVADA

 

 


 

EL PERIPLO EUROPEO

MARIANNE DE TOLENTINO

Considero que ese periplo europeo fue un viaje de estudios por excelencia. No solamente el recién llegado se embriagaba de museos y obras maestras, sino que manifestaba un sincero interés por los ambientes populares y auténticos, por la gente sencilla, por esas escenas que reflejan la idiosincrasia de una provincia, de una ciudad, de un barrio. Fernando Ureña Rib nunca dejaba de pintar, y sus telas llevaban la huella de esa captación y revelación... del viejo-nuevo mundo". 

En esos cuadros malagueños y madrileños latía el diario vivir vernáculo: el juego de ajedrez, la discusión acalorada, la pausa restauradora del café lugareño. El "forastero" del Caribe tenía un raro don de observación. Citaremos al respecto dos mujeres lavando que me recordaron, por cierto, una secuencia de la película "El amor brujo" de Carlos Saura, rodada muchos años después.

Es hoy cuando se puede apreciar mejor esa breve etapa, tan esencial para el despertar del artista. Esas pinturas, colgadas en enero de 1975, profundizadas en la aplicación y la selección del color, escrupulosas en la representación de una atmósfera local, cobran relevancia. La veo como un paso positivo que refuerza el oficio, varía modelos y enfoques reales en vez de la evasión hacía el  surrealismo extemporáneo e ingenuo que asechaba a Fernando Ureña Rib en su primera Exposición individual.

Las inquietudes habían encontrado una materia viva, al mismo tiempo que la contemplación de los clásicos españoles y más cerca de nosotros, de Goya y Sorolla. Sin embargo en un contexto temporal y espacial aislado, ese periodo perfeccionador de los recursos plásticos  podía aparentar una bifurcación al costumbrismo. Nada más alejado de los hechos. Simplemente, en esa época decisiva, Fernando Ureña Rib centraba su temática  sobre el exterior, sobre los espectáculos que se desarrollaban a su alrededor e indudablemente   allí cabe inducir la impronta del maestro Colson   la realidad como soporte de la pintura le convenía. Era un proceso de transferencia más auténtico, más seguro, más sentido.

El crítico de arte español Rafael Puertas (a la sazón director del Museo de Bellas Artes de Málaga) a pesar de que pretendía no atribuir importancia a los vaticinios y a una postura "escolástica", predecía el porvenir del joven artista en el campo de la figuración y situaba eclécticamente entre el impresionismo, el fauvismo, expresionismo  y realismo.  No estaba equivocado, sobre todo en su apreciación estilística, pero una mirada retrospectiva aclara esa pluralidad de afinidades.

A pesar de que Fernando Ureña Rib se graduó de Bellas Artes en 1968, la academia estatal destacaba patrones formativos clásicos, siendo el impresionismo y el fauvismo las tendencias "de avanzada" impartidas. El  expresionismo   matizado y mediatizado   era la gran escuela modernista dominicana.

Fernando Ureña Rib no escapó a esa filiación local y universal. Un óleo premiado de 1970, "Apocalipsis", es probablemente el cuadro expresionista más " puro" que haya producido. No obstante  (volveré a tocar ese punto en el curso de mi análisis), por razones lógicas, nunca ha sido ésta la corriente que mejor lo define. En el orden externo, ya habían pasado la era dictatorial y las luchas estremecedoras por el retorno a la democracia. En el orden íntimo, tampoco predominaba, como en otros congéneres suyos, el desgarramiento de angustias y crisis personales.

Faltaba pues el espíritu expresionista. Respecto al cromatismo contundente, a los ardores del rojo en particular, no existía ninguna contradicción con la huella fauvista   si esa, incuestionable  y por otra parte subconscientemente Fernando Ureña Rib quería demostrar sus dotes de colorista, cuando la mayoría de los observadores   me incluyo entre ellos  destacaba sus calidades de dibujante. El tiempo ha equiparado ambas vertientes

MARIANNE DE TOLENTINO

 
 

 

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