Arte Conceptual
FELIX GONZALEZ-TORRES
Artista nacido en Cuba y fallecido en 1996, en Estados Unidos luego
de luchar contra la enfermedad del SIDA. Es uno de tres participantes
del colectivo de artistas conocido como Grupo Materia (periódicamente
organizan exhibiciones orientadas hacia temas sociales). Letrero Sin
Nombre, en la Plaza Sheridan, 1989, fue rentado con la asistencia del
"Fondo para un Arte Público." La Coalición de Gente con SIDA, 1985,
Persecución Policial, 1969, Oscar Wilde, 1895, Corte Suprema, 1986,
Harvey Milk, 1977, La Marcha en Washington, 1987, La Rebelión de la
Muralla de Piedra, 1969.
González-Torres le da a imágenes y formas simples una tremenda
profundidad en significado y emoción. Su obra es tremendamente variada y
enigmática, pero permanece coherente e inequívoca. González-Torres forma
parte de una generación de artistas contemporáneos americanos que han
re-interpretado el arte conceptual de finales de los sesenta y setenta
como una empresa sicológica y personal. Sus trabajos son ricos en
contenido y en belleza formal.
Pila de Pedazos 1989. Algunos están impresos con imágenes, ribetes,
colores o textos. A los espectadores se les permite llevarse una o más
de las hojas con ellos. Con ésto el artista ha alterado radicalmente lo
selecto, el estado privilegiado que se le asigna normalmente a las obras
de arte. (El destino de las pilas tridimensionales es convertirse
nuevamente en hojas individuales). Temas de amor, muerte, y pérdida,
continuamente permean el trabajo de González-Torres. Uno es Pila (El
Joven Amante) 1990, que con sus mermantes hojas se relaciona
mórbidamente con el atrofiamiento de los cuerpos de las víctimas del
SIDA. Las hojas de Sin Título (Muerte por Arma) 1990, muestra los
nombres, edad, y caras de cuatrocientos sesenta personas que fueron
muertas por armas de fuego, en una semana, en los Estados Unidos, los
cuales son, en cierta medida, recordados por aquellos que se llevaron
hojas de las pilas. Esto demuestra la motivación en el trabajo de
González-Torres: "dar", en sus palabras, "información y significado
nuevamente a la gente." En cuestión están nociones de cambio y
renovación, la idea de que los significados no son estáticos sino que
cambian de acuerdo a quién somos y dónde estamos en determinado
momento...la absurdidad de las certezas.
Otro grupo de trabajo relacionado con pilas: inmensas cantidades de
velas envueltas individualmente (a veces tantas como media tonelada).
Estos trabajos dejan ver claramente la noción del objeto de arte como un
objeto de consumo y gratificación. Las pilas de velas también muestran
abundante belleza formal. Sin Títulos (U.S.A. Today) 1990, velas
envueltas en rojo, azul y plateado, en una esquina, para crear el
vislumbre de un cuadro representativo de la 'olla de fundición'
Americana. El artista también une los dulces (caramelos) con la euforia
momentánea (azúcar-prisa) del neo-patriotismo de los años de Reagan/Bush.
Letreros - como las pilas y velas, su significado se transforma
cuando abandonan los museos y galerías y pasan a formar parte del
público. El artista esta interesado en lo pasajero. 1991 - un cordón de
ampolletas comunes - suspendidas del techo o colgando de las paredes.
Cada cordón de luces puede tomar diferentes formas dependiendo de la
configuración de la galería o los deseos del propietario del trabajo.
Esta democratización es un ejemplo más del intento del artista por
eliminar las asociaciones de áura y selección asociadas con el ARTE
privilegiado.
Con sus trabajos de luces González-Torres trata de provocar algunas
de las cualidades espirituales y sensaciones transitorias de la luz. Los
cordones de luces evocan los mismos sentimientos que en sus fotografías,
letreros, y plataformas de teatros, todos son como la utilería de una
obra de estreno.
Dibujos, una decadencia, arte como la institución de la vida, no una
celebración, pero la aceptación de las debilidades de cada uno bajo las
estrellas.
González-Torres llena las formas, aparentemente benignas e inocuas,
con sus propios pensamientos, emociones y experiencias. Al mismo tiempo
alienta a los espectadores a participar con sus propias ideas y
sentimientos. Los objetos increibles de González-Torres sirven de
espejos conceptuales que él continúa dirigiendo no solamente hacia él,
pero también hacia todos nosotros.
La fotografía de su cama doble, vacía, ampliada hasta un tamaño de
letrero de carretera e instalada en veinticuatro lugares en la ciudad.
Lo que realmente interesa aquí es la cuestión de, qué pasa a confesiones
privadas cuando se las pone en un contexto público. El explora la
transición de privado a público. Félix González-Torres asegura que ya no
hay espacio privado, convenio colectivo y decisiones propias. Por el
echo de concentrarse en las implicaciones públicas que tienen las
acciones del individuo, González-Torres complica las distinciones
convencionales entre estas dos regiones. El artista cambia el énfasis de
la fotografía, de contenido a contexto. A través de su reiteración, lo
que pasa a ser distintivo no es la imagen, sino que sus alrededores. La
ausencia persigue el trabajo de González-Torres en muchas formas. No hay
idioma, sí mbolo o etiqueta. Una cama vacía nos invita a todos a co-habitar
sin importar quienes somos - homosexual o heterosexual, hombre o mujer,
blanco o negro. Se ha establecido un terreno neutral. Al mismo tiempo
este tipo de arte nos recuerda que ninguna obra de arte, ninguna imagen,
significa lo mismo para todos. Durante el período de nacimiento y
muerte, la cama es el lugar donde podemos descansar. Y en la ciudad de
Nueva York, con su enorme población de gente sin casa, la imagen de la
cama nos recuerda de algo que se ha perdido. Lo que importa es la idea
de transición, del museo a la calle, de lo personal (la pérdida de un
ser querido) a lo político (la pérdida de privacidad) de lo privado a lo
público, y otra vez. En cuestión están nociones de cambio y renovación,
la idea de que los significados no son estáticos sino que cambian de
acuerdo a quienes somos y donde estamos en cierto determinado momento.
El cree que el espectador debiera de contribuir con cincuenta por ciento
del trabajo. El trabajo de González-Torres insinúa que la individualidad
sólo importa cuando se reúne con otras, intercambiando individualidad
por identidad colectiva.
En sus instalaciones sin rival, tanto por sus objetos sin
pretensiones y sus imágenes que se mueven, González-Torres nos ha
recordado inequívocamente que 'vida' existe, y que tiene un valor
tremendo, aún cuando es tranquila, modesta, transitoria.
"González-Torres bien pueda que sea el maestro con la facultad de
humanizar aún las cosas que tienen las formas más estandarizadas y
manufacturadas, transformando todo lo que toca en algo que tiene
significado para nuestras vidas, sin disminuir su impacto como obra de
arte." (Terry R. Myers-Lapiz, Verano 1993)
"Encuentro que esta instalación tiene que ver con vulnerabilidad, el
estado de tener nada que perder, la posibilidad de renovar los trabajos
cada vez que son contemplados por el espectador. También establece un
comentario sobre el paso del tiempo y la posibilidad de borrón o
desaparición, lo cual envuelve una poesía del espacio, presencia, y la
belleza de la casualidad - la misma casualidad que hace posible el amor.
Este trabajo también toca a la vida en su definición más radical, su
límite: la muerte. Como en todas las prácticas artísticas, esta
relacionado con el acto de abandonar un lugar por otro, uno que quizás
asegure que es mejor que el primero.
Parte del mito del Modernismo que ha perdurado es que el arte
importante debe ser irrespetuoso, y debe ser empujado por una fuerza
asertiva brutal de urgencia por expresarse. González-Torres cuestiona
este mito con un arte que es radical, no en su estridencia, sino que en
su reticencia...la construcción del significado se lo devuelve al
espectador." (Soliloquio Final del Interior Paramour. Wallace Stevens.)