Pintura Orgánica de Fernando Ureña Rib

ARTE GUATEMALTECO

 

ALEJANDRA MASTRO

CARLOS MÉRIDA

CARLOS VALENTI

CESAR BRAÑAS

ELMAR ROJAS

ELSIE WUNDERLICH

ERWIN GUILLERMO

ENRIQUE GÓMEZ CARRILLO

ENRIQUE JUAREZ TOLEDO

EUGENIO FERNÁNDEZ GRANELL

ISABEL RUIZ

LEOPOLDO ALAS (CLARÍN)

LUCÍA ROHRMAN

MAGDA EUNICE SÁNCHEZ

MANOLO GALLARDO

MARCO AUGUSTO QUIROA

MARÍA DEL CARMEN OSSAYE

MARÍA EESKENASY

MARIO MONTEFORTE

MIGUEL ÁNGEL ASTURIAS

RAMÓN BANUS

ROBERTO CABRERA

ROBERTO GONZÁLEZ GOYRI

ROBERTO OSSAYE

RODOLFO ABULARACH

RUDDY COTTON

VERÓNICA RIEDEL

 

 
 
Fernando
UREÑA RIB

 

 

 

 

PINTURA GUATEMALTECA

 

CLAMOR DEL IMPERIO MAYA EN LAS PINTURAS DE

ROBERTO GONZÁLEZ GOYRI

FERNANDO UREÑA RIB

 

 

    

 

 

 

CLAMOR DEL IMPERIO MAYA

EN LAS PINTURAS DE ROBERTO GONZÁLEZ GOYRI

Fernando Ureña Rib

 

Para comprender en toda su hondura la obra pictórica del maestro guatemalteco Roberto González Goiry no es preciso que usted sobrevuele, iluminado de asombro, la extensa y fértil geografía mesoamericana.

No hace falta, siquiera, acercarse con sigilo a uno de los treinta y tres volcanes que imponen su majestuosa presencia en el paisaje y en el carácter del pueblo de Guatemala.  Porque de algún modo esos volcanes están ahí, latentes, como una memoria del tiempo indestructible, y permanecen vibrando detrás de las capas superpuestas de color con que el maestro oculta y cuenta sus verdades. 

Verdades hondas, clamores de la tierra, como el zumo de los volcanes que se desprende y humea  en estos lienzos.  Al contemplarlos reconocemos la forma esquiva, el olor a nitrógeno y helio, de esos mismos volcanes que atizonan el altiplano y las zonas lacustres, con su carga inminente de lava y fuego.

Debe quedar sobrentendido, que para acercarnos un tanto al espíritu de la obra de Roberto González Goiry, no es preciso haber leído previamente el Popolh  Wuj, ni sus leyendas encantadas. No es necesario que haya contemplado usted la rica imaginación indígena desbordada en los tocados del Güipil, ni que haya recorrido el tapiz multicolor del Altiplano, sobre el límpido cielo. No necesita comprender el canto de los pájaros encerrado en estas pinturas, como en una jaula abierta, como en la lengua sutuil, de inimaginables acentos sonoros.

Ni siquiera se le requiere recorrer, asomado a una barca, o a un cayuco, los lagos inmensamente azules, ni que desentierre en el Tikal, o en medio de la selva oscura y olvidada, los templos, las estelas, las inscripciones codificadas, ni las ruinas que atesoran un pasado tan afanoso y arduo, tan rico y fastuoso como sublime y trágico. No, no hace falta.   

El imperio Maya se reconstruye sutilmente, casi sin quererlo, en estas pinturas.  

Todo está ahí, artesonado, como en un friso antiguo de la memoria universal. El maestro lo descubre con el mismo asombro con que nosotros contemplamos sus obras. Ahí está. La arquitectura del color y esa otra, entretejida como la urdimbre de los mantos indígenas, que se advierte sólo después de una mirada reflexiva y que va siguiendo la mano sabia del maestro mientras él anuda hilos de color sobre puntos invisibles e intangibles.

Y es que la obra de Roberto González Goyri descansa sobre innúmeras y sutiles reminiscencias, remotas quizás, como el tiempo que evocan e invocan.  Usted advierte las finísimas claves. Los detalles que impiden que erremos o pensemos que la verdad de estas obras está en el azul de cobalto, en el cobre, o en el ocre de oro que surge aquí y allá, uniéndose al acertijo indescifrable, a veces, de la imagen.

Porque sobre estas imágenes se eleva un canto atizado de incienso y de copal. Un canto de esperanza  sobre ese inmenso altar de sacrificios continuos que es Guatemala.  Un canto sobre la sangre derramada de muchos hombres y mujeres, sobre las ruinas de una civilización vejada y oprimida, de un imperio que surgió y pereció en medio de la selva, cuando todavía eran posibles la inocencia, la pasión, la fantasía. 

Aquí, en estas pinturas, Roberto González Goiry reivindica ese antiguo clamor y lo transforma, lo erige como paradigma, como bastión de lucha de la más bella utopía humana. Un clamor que se alza sobre las fumarolas azuladas y grises de su propio volcán interior, y que no se detendrá nunca de arder hasta lograr la paz y la libertad de su pueblo, que labora y palpita bajo las alas tornasoladas del quetzal.  

 

FERNANDO UREÑA RIB

 

Homenaje a González Goyri (parte 1)
Artista dotado de un poder de inventiva y al mismo tiempo poseedor de un gran oficio.


Por: Irma de Luján

Es uno de los pintores más representativos del arte guatemalteco, por esto mismo este homenaje a Roberto González Goyri lo es también para la plástica nuestra.

Artista dotado de un poder de inventiva y al mismo tiempo poseedor de un gran oficio, imposible encajarlo en algún movimiento, puesto que no basa su obra en la grandeza conceptual sino en la categoría de la plástica y en lo ceñido de la factura. Vida dedicada al arte, creo que tres tiempos son fundamentales en su vida artística: el de su juventud, el de su estancia en Nueva York, y luego su larga andadura creativa. Podemos hablar de un clasicismo en la obra de González Goyri, y no por repetir formulas de la antigüedad, sino por un esencial equilibrio de las formas, por ese noble y confiado reposo en la identificación del destino de su arte.

En cada obra de este artista existe dignidad y ética en donde aflora él mismo. Sus esculturas de gran individualidad, son compendiadoras de una refinada expresión pasando a ser simbólicas. Son el fruto de una depurada técnica. En éstas hay energía, con la cual realza los relieves más representativos, eludiendo líneas y superficies inútiles. Gusta de los planos secos y limpios de gran sincretismo.

El arte de González Goyri está limpio de prejuicios, su técnica no ahorra dificultades, destacando siempre la significación plástica, todo ello unificado en una energía total. Existe rotundidad y firmeza en cada uno de sus planos lo que llena de gravedad a sus formas logrando una serena energía plástica, plena de hondura humana. Su obra proclama los principios del arte, no basadas en el objeto, sino en la forma autónoma de la misma y así poder afirmar el dinamismo de cada color. Para lo mismo posee una rica gama de éstos.

Las diagonales que el algunos casos recorren sus pinturas, dan una orientación oblicua a las facetas de los colores. El movimiento se resbala gracias al empaste del color y la utilización de una técnica, en algunos casos cercana a la acuarela, logrando transparencias, lo que caracteriza la obra de este pintor, así como el perpetuo movimiento el cual refleja la plástica de González Goyri, lo que le ha permitido seguir una evolución reflexiva, sin por eso ser lineal.

No quieren estas líneas ser un análisis de su obra, sino un testimonio de admiración hacia un artista que se halla en la línea de los grandes creadores guatemaltecos. Jamás agota su individualidad. Y siempre, siempre gran artista.



 

ROBERTO GONZÁLEZ GOYRI (1924)

FICHA DEL MUSEO

 

Ureña Rib has seen his work exhibited around the World and holds a prominent position on the Art scene in his own country, but he admits to be particularly drawn to Montreal, which he visits annually. Renting a studio in the downtown Belgo Building, he immerses himself enthusiastically in the creative and diverse atmosphere of Montreal producing here his works.

FERNANDO URENA RIB

ART STUDIO

 

 

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Revisado: May 18, 2013
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