CARLOS GORRIARENA
Conocí a Carlos Gorriarena en Buenos Aires, en
casa del coleccionista Luís Ayala y de su compañero, el marchante de
arte colombiano Freddy Suárez. Lo acompañaba Silvia, su esposa (quien
además dirige la prestigiosa galería Silvia Vesco de la calle San
Martín). Hasta entonces sólo me habían llegado, además de la fama,
algunas imágenes sueltas de Gorriarena, vistas en la Feria de
ArteBA y en el Museo Nacional de Bellas Artes.
De primera impresión no determina el espectador los límites formales
de la obra, siempre bañada por un colorido luminoso y expresivo.
Su figuración pictórica parece la huella de un súbito arrebato de júbilo
o de ira. Sin embargo, una segunda mirada nos anuncia el juicioso
dominio de unos recursos plásticos que permiten a Gorriarena expresar su
crítica y su ironía frente a una sociedad que desfigura al ser humano
mismo y lo convierte en objeto de mercado, de intercambio.
Como un observador sagaz, Carlos Gorriarena pinta poses,
gestos,disimulos, maneras de comportamiento que reflejan en unos casos
la desfachatez de políticos, diputados, militares y religiosos o
hipocresía circundante.
Al conversar con Carlos, sin embargo, notamos la calidez y
profundidad del ser humano que realiza esas pinturas con tan admirable
precisión técnica y con tan sobrada fuerza expresiva. Carlos Gorriarena
fue un consumado luchador político de izquierda, quien estuvo muchas
veces preso por una posición de oposición al régimen opresivo de las
dictaduras.
A sus años, le cabe recordar el pasado con gallardía y un tanto
burlón nos deja ver que no todo es tan perfecto como pretenden algunos.
El vientre hinchado, la corbata torcida y la chaqueta desbordada del
senador o del diputado delatan los hábitos prosaicos de tal o cual
grandilocuente personaje.
Pero a mí, como pintor, lo que más me impresionó de Gorriarena fue su
notable conocimiento y comprensión de los complejos procedimientos
técnicos para realizar un lienzo al temple, al huevo, a la encáustica o
en cualquier otra imprimación. En Carlos Gorriarena tenemos un clásico
de la pintura argentina del siglo XX.
FERNANDO UREÑA RIB
Carlos Gorriarena
Nació en Buenos Aires en 1925 y se
formó en los talleres de Urruchúa, Berni y Lucio Fontana.
La imagen de Gorriarena , de actitud denunciante, que sabe
apelar a un agrio humor, fuerte, plasmada en grandes síntesis,
con recios empastes y sobretodo, con un colorido vehemente de
neto cuño expresionista.
(De Breve Historia de la Pintura Argentina, de María Laura San
Martín)
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Premios (selección):
1984: Primer Premio Pintura, Museo Sivori - 1986: Gran Premio de
Honor, Salón Nacional, Argentina - 1990: Premio de las Artes
Visuales 1989. Asociación Internacional de Críticos de Arte,
Argentina - 1992: Primer Premio, I Bienal de Pintura de la
Fundación Konex - 2001; Primer Premio Concurso Universidad del
Salvador.
Exhibiciones colectivas (selección):
1976: III Bienal de Artes Gráficas, Cali, Colombia - 1980:
Festival Internacional de Pintura, Cannes, Francia - 1981:
Bienal de Medellín Colombia - 1983: I Bienal de La Habana, Cuba
- 1996: Variantes de la figuración en Argentina, Museo Cuevas,
México - 2000: Invitado de Honor a la 9 Feria internacional de
Galerias de Arte de la Ciudad de Bs. As. Arte BA 2000.
Exposiciones Individuales (selección):
1977: A rostro descubierto, Galería Arte Nuevo Bs.As. - 1985:
Veintiún años de Pintura, Museo Sívori - 1993: Pinturas de los
Últimos Diez Años, Museo de Arte Moderno BA - 1999: Pinturas:
Galerías Principium, Bs As.
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