Ureña Rib

 

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ARQUITECTURA DOMINICANA
 

 

EL SILENCIO DE LOS APOSENTOS

EMILIO JOSÉ BREA

 

 


 

El silencio de los aposentos

Emilio José Brea García

Cuando visité Cartagena (de Indias) en Colombia y me llamó poderosamente la atención la dualidad de imagen que tiene la ciudad moderna, construida especulativamnte entorno a la bahía y siguiendo el curso lineal del litoral costero. De día la ciudad está presente desde cualquier lugar en que se mire, pero de noche una parte importante de ella desaparece. La oculta la oscuridad porque mucho de sus edificios modernos no son usados por diferentes razones. Nos dijeron que sus propietarios habían perecido, que estaban fuera del país, que estaban presos o que esos inmuebles, mimetizados por la nocturnidad, estaban en litis porque los recursos con que fueron levantados estaban bajo investigación.

Nos referimos a edificios multipisos, pequeños rascacielos tropicales y lujosos, serpenteando el borde de una ciudad hermosa sin la necesidad del cosmético urbano, de la opulencia constructiva. No se trata de "segundas viviendas" que se usan por temporadas o fines de semana, se trata de verdaderos conjuntos desocupados mientras miles necesitan de habitación.

En todos los países el fenómeno debe evidenciarse, más o menos, de igual forma. El hecho no necesariamente se registra en aquellos relacionados tradicionalmente con la explotación de las materias primas de alucinógenos sino hasta en países donde el despilfarro bancario ha hecho historia.

Por eso quien visita fuera de temporada turística los famosos balnearios de Mar del Plata (Argentina), Punta del Este (Uruguay), Acapulco (México) o Florianópolis (Brasil), se llevará, al igual que yo, la misma sorpresa de Cartagena. La procedencia de los recursos con se levantaron esas construcciones, quizás para lavar los dineros, quizás para "invertir", hace la diferencia entre unos y otros.

En Hato Rey, Puerto Rico, el fenómeno se manifestó a mediado de los años ochenta. Pero contrario al uso habitacional, en este distrito urbano del San Juan metropolitano se levantaron los edificios como soporte institucional, para sedes de empresas y corporaciones multinacionales. El problema entonces no era si desaparecían o no de noche esos edificios solo utilizados de día, (porque para engalanarlos, los iluminaban profusamente) sino que su pausa funcional de noche, operaba en el sector como un vacío urbano de peligrosa tendencia hacia lo delictivo. Hubo hasta que hacer autopistas que bordearan el sector porque la gente no estaba dispuesta a detenerse en las luces de los semáforos cuando pasaba por el lugar.

En República Dominicana hay miles de casas vacías en montañas y playas que se usan muy ocasionalmente. No fuera nada si esas viviendas no hubieran ido construidas acogiéndose a prestamos bancarios bajo fórmulas mutualistas, que siempre capitalizan sus ganancias y socializan sus perdidas aunque la ley ordene lo contrario. En la capital el fenómeno se viene reflejando desde hace unos años y de manera muy solapada. La timidez del mercado, la falta de recursos, y la carencia de visión exhibicionista (lo cual por lo menos refleja cierta modestia), ha contribuido a que se minimice el efecto causado por la desocupación cada vez mayor de edificios levantados con manifiesta espectacularidad y demostrada opulencia.

Hace años que en Santo Domingo hay torres que solo encienden luces en algunos de sus pisos. Sus apartamentos están vacíos. Sus aposentos guardan el silencio de las esperas postergadas. Todo ese dinero está despilfarrado. Los edificios envejecen en la misma medida en que no se usan.

Apartamentos vacíos, sin uso, que tienen cinco o más años esperando compradores, pueden ser ofertados tentadoramente, pero se corre el riesgo de estar comprando una estructura aparentemente en buen estado con una infraestructura probablemente en muy mal estado y de allí todos los derivados problemáticos, entre ellos, el de las filtraciones, el peor de todos, porque casi siempre no es un solo piso el afectado, sino varios... Mire nuestra ciudad de noche, se me está pareciendo a Cartagena.

EMILIO JOSÉ BREA

 

ARQUITECTOS DOMINICANOS

 
  • Alburquerque Valdez Marcelo
  • Báez Brugal Carlos
  • Betances Castro Rafael
  • Bisonó Juan F.
  • Brea,Emilio José
  • Brito Rodríguez Irene
  • Blanco Zoila
  • Blanchard Teodulo
  • Caba Magaly
  • Cáceres Miguel T.
  • Calventi Amelia
  • Caro Alvarez, José A.
  • Carbonell Teófilo
  • Castellanos P. Juan
  • Cavagliano Gianni
  • Chabebe Báez Nelson
  • Cruz Ureña Teófilo
  • Duval Alvarez Hector
  • Edgar Ureña Rib
  • Fernandez De Castro Apolinar
  • Gautier, Doy
  • Garrido Ramirez Emigdio
  • Geara Antonio J.
  • Goico K. Fred
  • Lora Bermudez Eduardo
  • Moré, Gustavo
  • Martinez P.Yoly
  • Mella Febles José
  • Mieses R. Ricardo
  • Mota Heded Jaime
  • Moya, Raúl Francisco
  • Ortiz Martínez Victor
  • Pantaleón Bienvenido
  • Pezzotti Vargas Mayra
  • Prieto Nouel Roberto
  • Rancier, Omar
  • Ricart Nouel Rafael
  • Sanchez Ricardo
  • Scheker Ortiz Heriberto
  • Santoni Robles Guillermo
  • Santos Cayado Julio
  • Ubrí, Gustavo
  • Ureña Rib, Edgar
  • Tezanos Y. Tomás
  • Vargas Peguero Manuel
  • Vila Luna Miguel

 

 

 

Ureña Rib has seen his work exhibited around the World and holds a prominent position on the Art scene in his own country, but he admits to be particularly drawn to Montreal, which he visits annually. Renting a studio in the downtown Belgo Building, he immerses himself enthusiastically in the creative and diverse atmosphere of Montreal producing here his works.

FERNANDO URENA RIB

ART STUDIO

 

 

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Revisado: January 10, 2009
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