Las
maneras pictóricas de
León Bosch ocurren en
un medio alejado temporal, cultural y físicamente de la mejor tradición
pictórica europea. En el trópico las frutas, las vasijas, los utensilios
son otros pero las técnicas y el oficio pictóricos pueden ser aplicados
a una enorme diversidad temática.
León Bosch
lo demuestra no solo con su precisión y destreza, sino con cierto
humor que emana sutilmente de los objetos mismos y de su ordenación del
espacio y de los planos compositivos.
Se trata de una pintura dominada por
la luz. Una atmósfera límpida y transparente permite al ojo atrapar
ínfimos detalles: La hebra de la madera, el polvo que se acumula sobre
los receptáculos, y casi el olor que emana de la fruta tropical recién
cortada. Es el tranquilo y sosegado lenguaje del objeto que alcanza en
León Bosch
la máxima exaltación expresiva.