Ciertamente,
la obra pictórica y gráfica de Fernando Ureña Rib no entra en esos
cánones. Sin embargo, la definición del surrealismo ha evolucionado y se
ha ensanchado particularmente en su expresión latinoamericana, cuyos
orígenes se sitúan en mitos y magias autóctonos. Esos mundos imaginarios,
liberados de las presiones imitativas y representativas, dotados de una
magia propia, impregnados por las asociaciones espontáneas del sueño, se
organizan sobre la tela y el papel... como en el caso de Fernando Ureña
Rib.
Los
valores plásticos resultantes de la conjugación de la técnica y la
estética han adquirido una importancia preeminente. Hoy surrealismo no
equivale a una desorganización del mundo consciente sino a una
reorganización profunda según los dictámenes internos del Yo y el libre
funcionamiento de la inspiración. Es esa reorganización, con sus leyes de
poesía, armonía, ordenamiento de las formas y saturación del color, la que
percibimos en los "Submundos", "Océanos" "Apología del Canto Interior" de
Fernando Ureña Rib. Reafirmemos que Fernando Ureña Rib en su última
metamorfosis ha ido formulando un surrealismo fantástico. Etapa abierta de
la joven madurez, susceptible de "otras" soluciones evolutivas
insospechadas...