DAVID
MANZUR
Contados pintores de nuestros días
reúnen la imaginación creativa, precisión en el dibujo, la
capacidad de observación y la destreza técnica de David
Manzur. Únase a esto un tratamiento sensible y suculento
del color, que no elude ninguna gama ni matiz, y un acervo
cultural que no excluye tema alguno como extraño a su universo
pictórico.
La obra de
David Manzur se establece sobre sí misma y alza sus banderas, como si reclamara una
narrativa o una poesía que le siguiera los pasos. Una poesía que nos
guiara para distinguir entre su realidad y estos sueños, entre
lo que es delirio y lo que es
revelación.
Este juego psicológico de Manzur,
esta aventura
entre lo concreto y lo imaginario, esta doble percepción de
los sentidos nos hace concluir que ellos, los órganos mismos
de los sentidos, independientemente, tienen su propia
capacidad de registrar, catalogar y asimilar los hechos de la
realidad y los datos recibidos.
Así Manzur nos hace ver, no con los
dos ojos, la misma escena, sino con cada uno a la vez y
simultáneamente, imágenes distintas. Imágenes a veces
repujadas, a veces talladas a golpe de cincel, trabajadas como
si fueran hechas a golpes de buril. Pero no hay nada táctil.
Las imágenes se descomponen y se recomponen como en un
calidoscopio, no de la retina, sino de la remota e interior
región de los sueños. Y es que Manzur pinta la piel y el alma
de las cosas.
Esta doble visión es nueva en el arte
de la pintura, aunque no en el cine o el video en que con
medios mecánicos es posible lograr esta simultaneidad. Pero la
superioridad de la obra de Manzur radica en que esta es una
pintura hecha con las manos. Y esa magia, ese duende, no es
posible alcanzarlo con ningún medio digital o mecánico. Él
sumerge a uno en la exquisita verosimilitud de la imagen, y
"nos engaña" transformándola como un prestidigitador,
siempre con la gracia e ironía del maestro.
La pintura de
David
Manzur no
carece de detalles virtuosos y esto, quizás ha hecho que
algunos observadores y críticos pierdan su formidable visión de conjunto,
su acabada maestría y sobre todo su inagotable potencial creativo.