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PINTURAS Y ESCULTURAS
19 de Noviembre 2009 al 7 de
Enero 2010, Palacio de Bellas Artes
SANTO DOMINGO |
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escultoras colombianas
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LA LIBRE GEOMETRÍA DEL
ESPÍRITU EN
masayo andrade
FERNANDO UREÑA
RIB
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LA LIBRE GEOMETRÍA DEL ESPÍRITU EN MASAYO ANDRADE
FERNANDO UREÑA RIB
La obra de la escultora
colombiana Masayo Andrade despierta en el espectador la evocación de repercusiones
sonoras. Parecerá extraño. Pero esa vocación sinfónica o polifónica
se debe a la reiteración de ciertas líneas que ella altera de manera
sensible a fin de consolidar la unicidad temática y provocar la
sensación del eco. Pero además, los elementos más distantes son a
veces de una dimensión mayor que los cercanos. No es preciso enfatizar
aquí el juego visual que esta novedosa perspectiva ofrece.
Estamos pues ante la geometría libre del
espíritu, que se apodera de los muros y de los elementos masivos y
los eleva a una dimensión superior con vocación ritual. Masayo
Andrade es sumamente
creativa en el manejo de esos elementos, aunque su obra se entronca con
cierta "escultórica de la modernidad" en la que sobresalen maestros de la
talla de
Edgar Negret y de
Eduardo Ramírez Villamizar, por ejemplo.
En Masayo Andrade, sin embargo,
el tratamiento de la materia no es secundario al diseño estructural
de las formas, que se adhieren al espacio como lo hace la música, de
forma intemporal, como si siempre hubiesen estado allí, en aquel
parque o en este salón.
Masayo Andrade sabe cómo se complementan al unísono
la materia y el espíritu, cual si fuesen
armonías sonoras que se sostienen sin disturbarse en en medio de una
composición musical grandiosa.
Hay en su estructuración una conjunción de líneas
rectas y curvas que se concatenan de manera amable y al mismo tiempo
poderosa. Ella quiebra la verticalidad de esas líneas y juega con
elementos conocidos como la pirámide o el cubo, alternándolos y
alterándolos, es decir...rehaciéndolos. En este juego usted se
acerca al símbolo (como en una pieza titulada Hoyo Negro).
Lo cierto es que de su obra emana una fuerza casi sagrada, ceremonial. Como si
estuviésemos frente a los vestigios de algún templo ancestral y olvidado.
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FICHA DEL MUSEO
CRITICA
"Masayo Andrade, renunció a ser arquitecta porque la
raptó la pintura ...
De algún modo siente que los grandes culpables de
su cambio no fueron los planos ni las maquetas en los
que debía trabajar en su carrera inicial si no unos
hombres misteriosos de los que no se sabe de donde
venían ni a donde fueron, pero que dejaron una cultura
tan mítica y extraña como es la agustiniana. De ellos le
nació la atracción hacia lo simbólico lo mítico lo que
no se explica fácilmente y también la atracción por la
materia, el trabajo con la tierra, el volumen, el poder
escultórico de la piedra".
Fausto Panesso
"Ella hace pocas renuncias, por el contrario se concede
el derecho a utilizar de manera inteligente una gama de
recursos visuales y técnicos Collage, ensamblaje,
pinturas, transparencias, a pesar de lo cual no existe
dispersión o heterogenidad, las obras son coherentes
consigo mismas con las demás, formando una unidad
conceptual y visual"
María Clara Martínez
Tomado del folleto: Masayo Andrade - 1994
Galería Diners - Bogotá
ENTRE NATURALEZA Y ARTIFICIO
de María Margarita García
Como son arquitectas, pertenecen a generaciones
distintas. Mercedes Esteves y Masayo Andrade llegaron a
las artes plásticas por diferentes caminos y, por
supuesto, han tomado rumbos diversos. Ambas en su
cotidianidad reflejan algo de su personalidad en sus
trabajos. La una ha pasado de los medios técnicos a la
pintura y la otra ha dejado el lienzo para introducirse
de lleno en la escultura y el manejo del espacio.
Mercedes Esteves trabaja con lo que encuentra
diariamente. Sus experiencias se perciben en cada una de
sus obras. En ellas se advierte su interés por el video,
las imágenes repetidas, el movimiento, la luz, el color,
la superficie, los círculos, los símbolos, los signos y
la señales asistemáticas.......
LA NATURALEZA EN SU RECINTO
Entre tanto, la naturaleza guía las obras de Masayo
Andrade que se apropia del espacio y lo limita a su
modo. En ellas se advierte el concepto de volumen de
quien ha tenido una formación de arquitecto. Combina no
sólo conceptos sino materiales propios de aquella
disciplina como son los cementos coloreados, las arenas
y los yesos. En sus obras cercanas a la abstracción y al
manejo de los espacios, también de la ritualidad y de la
espiritualidad, enfrenta el reto para hallar una unidad
visual. "Busco el contraste entre volúmenes masivos y
rígidos de origen arquitectónico y elementos livianos y
curvos trabajados como cortinas metálicas. Con esto
encuentro un doble movimiento: interior y exterior, que
me permite vislumbrar un espacio emocional propio".
Los tonos tierra se toman la totalidad de sus
esculturas. Ya poco queda de los dorados que utilizó en
sus primeras obras -pinturas- en las que se respiraba
algo de los tiempos pasados no sólo en América Latina
sino en Europa. Sin embargo, sus trabajos abordados de
una manera más contemporánea salieron de la
bidimensionalidad a la tridimensionalidad. Esa ruptura
la comenzó a sentir hace una década cuando creó una
serie que surgió de un tríptico agarrado con bisagras
donde los huecos empezaron a hacer parte integral de sus
pinturas y que le dieron la oportunidad de romper con la
bidimensionalidad en la que había estado por años y en
la que se interesó desde niña. Pues Masayo Andrade
creció en medio de planos de ingeniería, de obras de
arte, de olor a trementina. Los domingos veía a su padre
encerrarse en su estudio a pintar y el resto de la
semana disfrutaba su tiempo libre hojeando los libros de
arte. Se detenía en las figuras alargadas y simbólicas
de "el Greco" y en los fondos dorados de los primitivos
italianos. Pero también se deslizaba sigilosamente por
los espacios de su casa para observar las obras
coloniales, fruto de la afición de su madre. Sentía que
ese era su espacio vital, pero solo. Veinte años
después, cuando llegó a París, se arriesgó a meterse en
las artes plásticas. Nada la detenía en su empeño. Había
dejado a un lado sus estudios de arduitectura y pensaba
que debía dedicarse a lo que en realidad le apasionaba:
el aI-te. Caminó por los Campos Elíseos, se detuvo en el
Louvre y buscó un lugar para estudiar historia del arte.
Pero no se contentó con eso. Un día resolvió comprar un
par de pinceles, óleos, trementina y lienzos. Se dedicó
a pintar en un estudio improvisado. En la cocina de su
casa armó un bodegón al que le dio su propio estilo.
Manejó la luz y las transparencias y en una vinagrera
reflejó los elementos de su apartamento. Se convirtió en
autodidacta hasta que regresó a Colombia donde buscó una
escuela para aprender la técnica, pero las clásicas
bases académicas la alejaron de ese lugar lleno de gente
y en el que nunca hizo lo que le pedían.
Siempre guiada por la experimentación mezcló el óleo con
el acrílico, los elementos naturales con los
artificiales. Se detuvo en las texturas con las que
expresó su propia visión de las civilizaciones pasadas y
después de observar con atención las esculturas de San
Agustín, las recreó en su estudio de una manera
abstracta en las que se percibía algo de la esencia
ritual que poco a poco ha ido creciendo no sólo en sus
lienzos, sino en los objetos tridimensionales que ahora
copan la totalidad de su taller y en los que se advierte
su interés por la composición, las texturas y los
materiales.
Con su serie Recintos ha llegado a una escultura guiada
por su interés en la relación manual con texturas y
materiales. "Trabajo sin bocetos previos, manipulando
intuitivamente elementos y formas hasta lograr un
volumen preliminar a escala pequeña que me guía para
construir la escultura a escala mayor ", afirma.
Masayo crecló en medlo de planos de ngeniería, obras de
arte y olor a trementina.
Masayo Andrade combina conceptos y materiales, propios
de su formación de arquitecta.
María Margarita García
Tomado de la Revista Diners No. 337, abril de 1998
LOS MULTIPLES DE MASAYO ANDRADE
Reemplazó la arquitectura por las técnicas mixtas y
formatos irreverentes y por último llegó a la escultura
en serie gracias al Portafolio AGPA de Cartón de
Colombia.
El taller está diseñado para pintar. Pero allí, aparte
de un cuadro en la pared y unos viejos marcos
escondidos, todo es escultura. En varios tamaños, y en
diferentes materiales. En la mesa, ubicada en la mitad,
está Crisol. El nombre de la escultura realizada en
serie con la que Masayo Andrade fue seleccionada para
participar del portafolio AGPA 2000, Artes Gráficas
Panamericanas, en la modalidad de arte múltiple en
madera de bosques cultivados, que desde hace tres años
la empresa Cartón de Colombia anexó a su portafolio de
grabados que lleva 22 años de historia. Regalo que en
cada diciembre reciben sus clientes.
La invitación a concursar la recibió a mediados del año
pasado. Como pudo, Masayo armó una muestra que envió.
Las formas curvas y cilíndricas no hicieron fácil el
proceso. Pero así, por su innovadora propuesta alusiva
al tronco hueco de un árbol, fue escogida junto con
Alberto Riaño, Álvaro Diego Gómez y Teresa Sánchez.
Cartón de Colombia les da la madera, pino y eucalipto
para la elaboración de los trabajos y deja a su albedrío
el taller donde se hará la producción. Pero ahora Masayo
tenía un inconveniente: en sólo tres meses debía
entregar los 200 ejemplares de esa escultura. ¡200
esculturas! Sí. Nunca había trabajado madera y menos
había hecho una producción de una misma obra tantas
veces. La idea de trabajar con madera la transportó a su
infancia, a su finca en Sopó. Recordó que su padre
sembraba árboles, recogía semillas y las enterraba en un
bosque en la Sabana.
No se amilanó. Porque si algo ha tenido Masayo, en los
trece años que lleva en el arte cuando abandonó los
planos arquitectónicos, ha sido creatividad.
Masayo se angustió recorriendo muchos talleres de
carpintería buscando quién le realizara las 200 piezas.
Curtida en su taller -ubicado al fondo de su residencia
en el barrio Santa Bárbara, como prolongación del
jardín- de experimentar con toda clase de materiales
sabía bien que los múltiples en materiales como
plástico, yeso, bronce, hierro o concreto se pueden
hacer por medio de moldes, no así los de madera. No
permiten procedimiento de matriz.
Todo cambió cuando llegó al taller Elias Rodríguez, a
quien llama un "Leonardo da Vinci de nuestro tiempo". El
carpintero adaptó su herramienta a las exigencias de sus
esculturas. Diseñó y elaboró varias guías y cuchillas,
que se acoplaron a la maquinaria tradicional de sierra y
trompo de su taller. Pero además de la precisión de su
proceso, don Elías resultó con una historia como de
ficción: su sueño es construir con madera unas alas que
le permitieran volar, las que ya tiene adelantadas.
Masayo aparte de conocer su obsesión no sabía quién era,
ni conocía su trabajo. Sin embargo, le apostó: ¿estoy
ante un genio o un loco? se preguntó.
Rodríguez fue la salvación. En mes y medio pudo entregar
la serie de esculturas de Arte Múltiple en Cartón de
Colombia. Una modalidad que tiene como característica la
producción de una cantidad determinada de la misma obra
(firmada por el autor), cuya placa se destruye para que
la edición sea realmente Limitada.
Ahora, sentada en la que llama la parte "limpia" de su
taller en la que no están regados materiales o
instrumentos de trabajo-, sigue incrédula de que existan
personajes como don Ellas en pleno siglo XXI, a quien
acompañó a diario en la realización de los 200
ejemplares de su escultura. Personalmente Masayo efectuó
el proceso de acabado de la obra. Aplicó una tintilla
esparcida con trapo sobre la madera así como varios
baños en ácidos para tratar el metal.
Porque ella es una experta en ácidos y en muchas otras
cosas de manera autodidacta. Desde 1987 cuando decidió
dejar las escuadras para tomar el pincel, lo que ha
hecho es experimentar. Ensayar. Con todos los materiales
que se le atraviesen: óleo con agua, aceite con agua,
óleo con acrílico, metal con madera, metal con
cartones... elementos naturales con artificiales.
También utiliza materiales que aprendió a manejar en su
antigua profesión, como papel periódico, láminas de
metal, cemento, arena, yesos, polietileno... Masayo
buscó sus caminos por los lados de las técnicas mixtas y
formatos irreverentes. Los materiales le fueron
indicando el sendero a seguir. Su primera pintura fue un
bodegón que hizo en la cocina. Hace cinco años no pinta,
de lo cual siente nostalgia, pues dice que la pintura es
más directa. La escultura la absorbió. Con los mismos
materiales con los que hacía cuadros como cartones y
láminas de cobre empezó a esculpir, aunque no se atrevía
a llamar a sus resultados tridimensionales esculturas,
hasta que en 1996 el maestro Ramírez Villamizar la
elogió, lo que fue un buen impulso para seguir. Fue allí
en ese momento cuando entendió que si quería esculturas
más resistentes requeriría de materiales menos blandos.
De nuevo se puso a experimentar químicos hasta que la
fórmula cuajó: descubrió el concreto aligerado. Fue con
esta técnica que primero hizo Crisol, la del portafolio
de Cartón de Colombia.
¿De dónde viene su afán de experimentar? No lo duda: mi
padre. Un ingeniero que falleció hace años, pero que
Masayo recuerda cuando en el lavamanos se ponía a hacer
mezclas para un sistema de casas prefabricadas en
concreto que hace 40 años fue revolucionario. Masayo se
mueve por todos los lados de su taller, del que reconoce
está un poco desordenado. Tiene muchas esculturas
arrumadas por mostrar, muchos deseos por cumplir. Uno de
ellos es ubicar una de sus esculturas en un espacio
público. Disfrutó con esa visión del espacio de Enrique
Peñalosa, pues ella, al igual que el ex alcalde, conoce
del tema urbanismo. Lo estudió durante seis años en
París. .Ahora, metida de lleno en esculturas la vocación
arquitectónica no la deja. Por eso quiere que al diseñar
una obra, no como si fuera un monumento el que se ubica
por ahí, sino que el espacio forme parte de la escultura
y viceversa. Una escultura donde la gente pueda pasar y
en medio de un separador, un espejo de agua....
No sería la primera vez que Masayo expondría en un sitio
público. Ya lo había hecho, en plena carrera 15. En la
plazoleta de las flores. Otra obsesión que se le metió,
y no descansó hasta lograrla. Un triunfo que obtuvo a
punta de tocar puertas, redactar cartas, reunirse con
líderes comunales y, en general, convencer no de forma
fácil a un desconfiado grupo de vecinos del sector, que
acababan de ver el lío que generó una pista de patinaje
en el Parque de la 93.
Como otra historia de ficción, una vez obtuvo los
permisos para colocar sus obras, Masayo arrendó un local
a pocos metros de donde la pondría. Resultó que el local
alquilado era un cuarto que ella había ocupado de niña.
Y en el sitio donde exhibiría sus esculturas, hace años
cruzaba un río que tenía a su alrededor árboles que
habían sido talados para construir la plazoleta. Por esa
jugada del destino, que ella considera un recordar que
siempre se vuelve al sitio de donde salió, denominó las
maquetas Río y Cortezas, no sólo por el río de aguas,
sino por el río del tiempo; y las cortezas para
simbolizar no sólo la memoria de los árboles a los que
subía a coger frutas, sino la memoria de todo.
De simbología está plagada la obra de Masayo. Eso dice
la crítica. En su taller ya no hay pinturas, más que
todo esculturas... como si con ellas expresara mejor sus
inquietudes, su amor por la naturaleza, la libertad y la
obsesión por el tiempo.
Tomado de La Revista de El Espectador, No. 27, 21 de
enero de 2001
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MASAYO ANDRADE
Nació en Bogotá, Colombia. Reside en
Chile.
EXPOSICIONES INDIVIDUALES
1998 - Galería Diners, "Recintos", Bogotá
1996 - Galería Diners, Bogotá
1995 - Galería Figuras, Cali
1993 - Galería Diners,"Umbral', Bogotá
1993 - Galería M.S., Quito, Ecuador
1991 - Galería Diners, "Rotomundos", Bogotá
1989 - Cooperartes, "Dorados", Bogotá
EXPOSICIONES COLECTIVAS
2000 - Exordio 2000, Galería Diners, Bogota
1999 - Sazingg Fine Art, Miami, USA
Primeros Premios Nacionales, Museo de Arte Moderno,
Bogota
1998 - III Subasta de Arte Latinoamericano, Odalys,
Caracas, Venezuela
1996 - Seleccionado para el XVIII Portafolio Agpa 1996
1990 - XXXIII Salón Nacional, Bogotá
1989 - Galería Gartner Torres, Bogotá
1989 - Cámara de Comercio, Bogotá
1989 - Salón Alzate Avendaño, Bogotá
1988 - Cooperartes, Bogotá
1987 - Galería Pluma, Bogotá
1987 - Garoe Art of America , Islas Canarias
1986 - Galería Deimos, Bogotá
Tomado del folleto: RECINTOS - Masayo Andrade -
Galería Diners, Bogotá, 1998
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October 16, 2009
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