Fernando
Ureña Rib es un pintor de una madurez y de una
modernidad impresionantes. Primero por la seguridad
y la gracia del dibujo. Luego por la pureza y el
lirismo del color. Finalmente por una técnica
bastante alejada ya de sus orígenes y sus
influencias magistrales. Ahora
el maestro es él.
Pedro Mir – Poeta
Nacional Dominicano1993
Se
trata de una pintura inquietante, densa y rica en
sus postulados.No obstante la aparente
espontaneidad, la inspiración y la cuidadosa cura
formal, no están ausentes sugerencias mítico
simbólicas. El arte deUreña Rib es portador
de estímulos y de instancias de intensidad pasional
que revelan ritmos interiores que permiten conferir
movilidad al espacio y a las formas.
Federico Brook, Instituto
Latinoamericano de Roma, 1988
Fernando
Ureña Rib es un pintor, dibujante, y escultor
creativo, diestro y apasionado en cada una de esas
categorías...son muchas las cualidades profesionales
que han reforzado la carrera del artista, aunque
nunca le han hecho competencia.
Marianne de Tolentino, El
Listín Diario, Santo Domingo, 1989
Mientras
el erotismo es una sintaxis, una cierta sintaxis, la
de Fernando Ureña Rib es la aventura esplendorosa y
dorada de los gestos y las formas. Eros baila.
Saborea una flauta de agua. Viajan los cuerpos en el
aire. Serpentean y claman, silentes. Estallan
vítores callados. Aquí en estos ámbitos serenos, la
sabiduría del silencio es la sapiencia oculta de
placeres que apenas se nombran o apenas se dibujan o
se rozan. El placer discurre enmascarado, desde
luego, porque apetece más. Apetece siempre más. Las
máscaras son eternas.
Enriquillo Sánchez.
Poeta crítico y escritor dominicano El Siglo, Santo
Domingo
Los
elementos mágico-simbólico-metafóricos empleados por
Ureña en esta evasión mítica permiten la recepción
de conjunto de significados válidos, puesto que
sugieren un campo respuestas emotivas de acuerdo con
las capacidades perceptivas del espectador. Este
mundo imaginario está recreado en base a tramas
realizadas con trazos ágiles, y ondulantes
permitiendo un movimiento rítmico al contorno a fin
de lograr la unión de los espacios en los que se
desarrolla la obra. El pintor establece de esta
manera una unión orgánica entre todos los elementos
del cuadro, permitiendo el dinamismo entre sus
formas integrantes.
Luis E. Lama. (
Crítico de Arte. Lima, Perú) Publicado en El
Caribe. 8
de Abril de 1978. Santo Domingo.
La
obra de Fernando Ureña Rib es parte del mundo
orgánico y viviente; parte del vuelo de la
inteligencia. El nos abre las puertas del sueño, del
inconsciente onírico, biológico. Echa al aire el
pájaro de libertad que estaba preso en nuestra mente
y que ahora no teme lo nuevo ni lo desconocido.
Consciente de la doble condición animal y humana que
se da en el hombre, emprende una búsqueda por los
caminos secretos del ser, por las venas del sueño,
por los finísimos vasos capilares de la imaginación.
María del Carmen Gamarra .
Poeta y Crítico Colombiana. Suplemento Cultural de
El Caribe.10 de Julio de 1984. Santo Domingo.
República Dominicana.
Dibujante
que se explaya y que como Uccello sobrepone el
boceto al objeto final, Ureña Rib es un productor de
todas las interpretaciones posibles, un configurador
con pleno dominio del fragmento y con la conciencia
de que toda evolución estética implica un ejercicio
memorial. La trascendencia de estas Crisálidas de
Ureña Rib no descansa en la subversión, sino en
aquello que Hegel valoró
como la búsqueda de lo concreto en el arte.
Efraim Castillo. Escritor
y Novelista Dominicano
Ureña
Rib permite que entremos en la mitología de los
cuerpos, de los cuerpos femeninos y nos lleva de la
mano hacia el pasado de las reencarnaciones más
puras. Reencarnación de la línea con su origen,
reencarnación de los colores con el suave sexo de
sus náyades, reencarnación de la bruma que
indefinida nos dice cómo es el cuerpo femenino y
cómo pudo haber sido. En la obra de Ureña se percibe
una rica antología de los gestos que es casi única
en pintura de este tipo en América Latina.
Marcio Velóz Maggiolo.
Escritor y Novelista Dominicano
Fernando
Ureña Rib a través de una intensa paleta de colores
vibrantes conduce al espectador hacia mundos
oníricos y curvilíneos habitados por formas
vulbulares en los que ángulos y contornos en forma
de capullo dan origen a una crisálida que cambia de
luz y de tono, que se estira y se desdobla
transformándose en encarnaciones sucesivas. Al paso
de su vuelo, esta crisálida atraviesa zonas
violáceas, azules, nocturnales Se trata de
corrientes luminosas de cromo, cadmio y azules
aguamarinas que coligen en remolinos de luz donde
lluvias resplandecientes y áulicas estallan en
explosiva libertad. Las formas se desdoblan desde
dentro hacia afuera, escuchando el eco de sí mismas,
contrayéndose, abriéndose, eclosionándose. Las
mutaciones son enérgicas, poderosas, provocativas.
Estas crisálidas a medida que insinúan el rastro de
su danza se sacuden y tiemblan. Describen piruetas
en el subconsciente del espectador. Este es el Reino
de la Imaginación de Fernando Ureña Rib
Elisa Herr.
Escritora y Periodista Norteamericana. Nueva York
1990
El
mundo al que nos asoma Ureña Rib n sus dibujos
resulta (fecunda paradoja) extraño pero al mismo
tiempo conocido. La ausencia de fuertes contrastes,
de ángulos violentos, de agresivas rectas nos
traslada a un ámbito de vaguedad y ligereza
netamente femenino. Aquellas imágenes parece que
flotaran, que estuvieran suspendidas en la frágil
burbuja de un sueño o sobre la piel estremecida de
una fugaz visión. Y brota el misterio de las
composiciones para envolvernos en sus taimados
brazos lujuriosos...Dibujos en los que la intuición
y la corazonada nos hablan en idioma espontáneo del
sentimiento y que por ese motivo nos seducen sin que
podamos a ciencia cierta precisar en qué consiste su
irresistible poder de persuasión.
León David.
Novelista y diplomático. Santo Domingo. Períodico
El Siglo.
En
la magia y en la poética visual de Fernando Ureña
Rib, el cuerpo
extiende su gloria, asumiendo el artista la imagen
corporal de la mujer como silueta, metáfora y verdad
"del todo-cuerpo", como entidad de suma de uno y
otro sexo; como receptáculo donde viven la llama
radiante y el agua bendita que derrama un beso, el
delirio de un abrazo o la exaltada paranoia de
una copulación tántrica. Fernando Urena Rib, uno de
los pintores dominicanos de más sólida trayectoria y
proyección internacional, logra articular un
discurso mitémico en el que bajo una rigurosa
plenitud de síntesis compositiva, logra instituir un
régimen en el dibujo que hace de su diseño un acto
de plasticidad plena en la que reina la luz, el
volumen y el color como instrumentos visivos donde
se glorifica el desnudo de la mujer. El resultado es
un ejercicio filosófico y místico sobre la creación,
el amor y la vida. Su arte es fuerza y conciencia
del delirio plural que provoca el sentir.
Abil Peralta Agüero.
Poeta y Crítico de Arte Dominicano.2001
A partir
de una morfología particular, Ureña reconstruye o
inventa un armazón erótico en el que las
ondulaciones lineales y los colores carnales se unen
a las alusiones o revelaciones vulbulares. De modo
que el Eros, universalmente concebido se expresa
para que la sexualidad animal o vegetal se revele
como única y universal. De hecho, el parentesco
estructural y morfológico de la mayoría de los
órganos reproductivos de seres de la naturaleza es
el motivo discreto de la obra de Ureña Rib. Le
presiento ensimismado, buscando diferencias a través
de un dibujo que domina a la perfección para
encontrar su fracaso que es la verdad: la similitud.
Así le vemos alegrarse con su descubrimiento. Pinta
alegre y satisfecho. Ese hecho simple y olvidado que
no en poca medida le permite hablar de encantadoras
leyendas propias de un mundo intelectual bien
asimilado. No importa entonces, que empiece a
pintar: poco a poco sus objetos transmutan de flores
a conchas, a moluscos, a vulvas, a simientes... y
todos estos conjugados, enredados en una copulación
total, reúnen al fin sus atributos y logran un gran
todo que paradójicamente
no nos resulta extraño ni enigmático porque en el
fondo de nosotros mismos estamos seguros de lo que
estamos viendo aunque no lo creamos.
Ignacio Nova.
Ex Presidente de la Asociación Dominicana de
Críticos de Arte
Ureña
Rib cuenta con una preparación conceptual que le
permite, si es posible afirmar esto, ser un artista
consciente de lo que se propone Esto es importante
señalarlo porque no todos los creadores poseen una
cultura de apoyo a sus pretensiones creativas. .
Estas flores y plantas respiran un aire de
sensualidad, mayor incluso que los cuerpos desnudos,
como si la voluptuosidad de colores y diseños fuera
más fuerte que el de la simple anatomía, y más como
la trata Ureña, es decir con una estilización
académica evidente. También hay que apuntar que
Ureña mantiene esa atmósfera onírica que identifica
sus trabajos desde hace tiempo: Sueños, siestas,
estados de vigilia cuyo efecto es conseguido con
ríos, viento, vuelo y creando un espacio de
corriente en medio del cual coloca a sus personajes.
Jeannette Miller.
Poeta y Crítico de Arte Dominicana.
Bajo
el mar, entre trazas de hielo disuelto, en las
tierras cultivadas de Toscana, o entre las plantas
del trópico, la naturaleza revela sus formas en el
imaginar de un sueño. La naturaleza se concede,
sensual, colorida y tridimensional, a través de una
luz que ilumina e inmoviliza sus transformaciones
oníricas. En los trabajos de Fernando Ureña Rib
viven imágenes submarinas imprevistas, los cálidos
mares del sur, las descomposiciones del hielo
escandinavo y viven, sobre todo, formas de frutas
tropicales de una cálida simbología sexual. Una
hembra, en el aire de opresivo de los trópicos, o en
las altas mesetas colombianas, se asoma a las
imágenes fálicas de la fertilidad.
Fernando Ureña Rib pinta figuras que aparecen
libres, como en el transcurrir de cun sueño, sin
lógica y sin advertencia, y sus propias leyes las
forman, y ellas continúan multiplicándose,
proponiendo el movimiento:
Lucilla Noviello.
Escritora Italiana. Istituto Italo Latinoamericano
de Roma. 1988
La pintura cinética de Ureña Rib es, por el
contrario, humanista. La figura humana, y de manera
particularmente obsesiva, la de la mujer, es la
protagonista en esta nueva serie. Aladas, esbeltas,
levitantes, contemplándose a sí mismas en un juego
circular, las Ninfas desnudas de Ureña Rib
participan en los bailes de algún rito ancestral.
Las mueve un exquisito erotismo, una sublimación del
deseo. Los cuerpos se rozan sutilmente, se
trasparentan, se funden sin dejar de ser ellos
mismos, como si se tratara de las estelas o celajes
de una ronda perpetua, o de las míticas danzas de la
fertilidad
Alberto Bass.
Santo Domingo. Pintor. Ex Director del Museo de Arte
Moderno
Sus obras están impregnadas de una energía sexual
que habla a cada quien de acuerdo a sus niveles
perceptivo, pero de manera sutil, seduciendo el
espectador casi contra su voluntad . Ya sean
estudios eróticos o desnudos, o las formas oblongas
y ascendentes de sus pinturas abstractas. Estos
trabajos apelan a nuestros sentidos. Sus lienzos
son como ventanas grandes a otro mundo, extraño,
perturbador y atávico. Es preciso volver a mirar.
xigiendo una segunda mirada. ¡Las formas en los
lienzos de Ureña Rib cambian continuamente de
posición, están vivas! ¿No se acaba de mover esa
molécula flotante justo frente a la luz? Las formas
surgen de un talento que es tan espontáneo como
organizado. Educado en el arte clásico y habiendo
hecho su labor en estudios anatómicas, ahora el
artista permite que su expresión natural se alimente
de esa experiencia, que crezca y se transforme
como un organismo vivo.
Dorota Kozinska.
Montreal. The Gazette.
Su
trabajo con el color revela maestría en la
utilización de las técnicas tradicionales, pero
además revela un sólido conocimiento teórico y un
apreciable manejo. de su temática. El resultado es
una pintura de considerable energía, viva,
estimulante. la gran riqueza cromática de la obra de
Ureña Rib no contradice el aura mágica de los sueños
que logra de manera admirable, madura, trascendente.
Pero por todas partes la misma cualidad, la misma
búsqueda, la misma profundidad y sensibilidad. De
las telas de Ureña Rib emana una vibración. El sueña
de ternuras, de belleza, de dulzuras y sutilezas.
Eso trasciende en sus telas que tienen un gusto y un
olor de felicidad. Ellas tienen la búsqueda de un
momento de plenitud única e inequívoca fijado el
espacio de un instante. Nos parece escuchar la
vibración sonora de cuerpos superpuestos. Fernando
Ureña Rib es un pintor que no debemos perder de
vista.
Daniele DeGarie.
Escritora y Dramaturga. Montreal. Canadá.
¿Cómo
se funden y se confunden los cuerpos transformándose
de pronto en otros cuerpos que luego se esfuman y
desaparecen? El pintor dominicano, en quien se
advierten los años de labor y de investigación,
propone siempre un juego. El acertijo, la adivinanza
que discurre entre lo que es y lo que parece ser. En
sus espacios juegan además la riqueza de una
policromía a veces desbordada y el intrincado
laberinto de trazos gestuales en el que el dibujo
pone a prueba la capacidad de percepción del
espectador. Esa trasmigración ocurre en silencio,
sutilmente, sin sobresaltos. Pero la intensidad no
es menos. Porque Ureña
Rib logra adentrarse en el espíritu de estas
nuevas Madonas, o Venus o Ninfas y es como si
pudiéramos adentrarnos en los predios del sueño.
Estos desdoblamientos ocurren inadvertidamente. Solo
un sentido de ausencia, de nostalgia cubre la
desnudez de los hermosos cuerpos. Liberados de las
bajas pasiones, los cuerpos parecen elevarse o
sumergirse en las regiones ignotas de la imaginación
y de los sueños.
Sofía Estévez.
Escritora y Periodista. Washington. DC.2001