ARTE URUGUAYO

 

JORGE PAEZ VILARÓ

Y EL OTRO LADO DE LA IMAGEN

FERNANDO UREÑA RIB

 

 

 

 

 

 

Impresionan al espectador los lienzos de Jorge Páez Vilaró desde el primer instante y uno queda absorto tratando de encontrar esas pequeñas claves que aquí y allá el artista uruguayo arroja quizás para despistarnos, más que para guiarnos, a un mundo de plenitud y soledad, de abruptos arranques, de humor y de iras contenidas.

Pero el dibujo y la pintura de Paez Vilaró reflejan mucho más que su alma generosa, desenfadada y culturalmente rica; su obra es la manifestación plena del pueblo uruguayo, de sus miedos y de sus triunfos, de su afirmación en el mundo como un ente separado y distinto de todo lo que le circunda, poseedor de una cultura rica y a la vez, pródiga.

Y si hay un leit motiv detrás de estas imágenes, al espectador no le cabe duda alguna que esa clave secreta que rige las imágenes de Paez Vilaró, es sin duda la búsqueda y la consecución de la libertad en su máximo esplendor y plenitud.

FERNANDO UREÑA RIB

 


 

 

 

ALGUNAS CLAVES SOBRE MI PINTURA . . .

"En el apasionado recorrido, acompasé la acción generatriz del hecho plástico con una ansiedad investigadora que por gracia del destino y las comunicaciones, pudo alimentarse directamente en las fuentes genuinas, con los personajes acertados, muchos de los cuales son ya parte de la historia del siglo.
Me considero un autodidacta porque nunca tomé clases tradicionales, ni acepté las disciplinas o las lecciones de los talleres que tuve a mano. Mi formación se afirmó permanentemente en la constante necesidad de cultivarme, tratando de descubrir mis propios signos, las pautas de un carácter de gestos directos y vitales o la presencia de un alimentado sentido del humor para ver y realizar, que me ha salvado de la trascendencia acartonada.
Continuos viajes enriquecieron mis vivencias, al tiempo que en Montevideo, mi sede matriz, me esforcé sin descanso para dominar el oficio, dibujando y pintando sin cesar.
Tuve contacto puntual con los líderes europeos que estaban timoneando los nuevos movimientos que me interesaban, ya en la hora del Cobra en Holanda o en instancia del informal en Alemania y España. Quien se tome el paciente trabajo de seguir mi itinerario curricular, observará que no ha habido descansos, cubriendo galerías, museos, certámenes, en una actitud de difusión de mis mensajes, que sirvió la causa de mi fortalecimiento moral y espiritual.
Todo me fue llevando a una actitud que reivindicaba la temática cronical de partida vernácula, hablando ya, de historias pintadas, con la más libre de las libertades, metiendo el ojo en nuestra idiosincrasia, en la observación y la ocurrencia.
Por eso sentí mi propio renacimiento creativo, cuando encendí con vehemencia la chispa que decidió la aventura de depositar en primer plano la imaginería de mis memorias, y las revelaciones de la cercanidad.
Ahora intento armar la obra sobre el plano, como un puzzle, con una estocada directa que ya se da con dibujo, luz y grito incluido en la pincelada. El color sigue siendo el coro de la ópera. La lectura es activa y sin silencios. La verticalidad de mis experiencias, de todo lo vivido actúa como aguja para enhebrar el quantum, replanteando para el coloquio metafórico, un discurso que necesita la complicidad del espectador.
Estoy haciendo un arte que corre por el brazo, sin frenos ni semáforos, que nada tiene que ver con la complacencia y mucho menos con el gusto de quienes buscan lo bonito o se pasean con la moda. Y mi periplo de pescador transcurre en el país cuna, con luz de taller, banco de plaza y una naturaleza humana o de playas, campos y soles que llena de valentía mi maleta .
Procuro entregar una pintura sin jaulas, con una gota de 'joie de vivre' en la oración y una alegría sin claudicaciones para convertirla en un acto de espíritu y salud."

 

 

 

Jorge Páez Vilaró

Nació en Montevideo el 19 de Mayo de 1922, y falleció el 26 de noviembre de 1994.


Perteneciente a una de las más antiguas, fundadoras, familias del país, creció y se educó en un ambiente culturalmente rico.

Su padre el. Dr. Miguel A. Páez Formoso, fue eminente abogado, autor de varios libros sobre historia americana, redactor de la Constitución de la República (1917), catedrático de economía política y derecho en la Facultad de Derecho y catedrático de Ética, Historia, Filosofía en la Universidad de la República.

JPV completó sus estudios especializándose en Contabilidad Industrial (Lasalle University) asegurándose una primera etapa de labor administrativa en importantes industrias del Uruguay.

Su firme vocación artística despertó muy temprano, concurriendo a los talleres de varios maestros del arte nacional en los que afirmó sus condiciones para las artes plásticas.

 

Desde 1948, apenas terminada la segunda guerra se instaló en Inglaterra, vinculándose a las más destacadas figuras de las artes locales. A partir de esa instancia, realizó múltiples viajes por Europa, donde estudió, se contactó con grandes maestros con los que convivió importantes experiencias

En 1957 organizó y llevó al museo de Arte Municipal de Amsterdam una importante muestra de arte uruguayo, incluyendo a Torres García, que giró luego por varias ciudades, teniéndolo como principal animador y locutor. Con tal motivo siguió cursos de museología con las máximas autoridades mundiales en la materia.

Su pintura o visión del arte giró ciento ochenta grados a partir de estos encuentros, volcándose hacia la pesquisa de una nueva expresión, dando rienda suelta a su actitud vital. Cada uno de sus viajes dio lugar a sostenidos debates y actuaciones públicas en su Montevideo natal así como en Buenos Aires, en donde también tenia formado su ambiente relacionado con los artistas más destacados del momento

Fue precisamente en Buenos Aires que expuso por primera vez, en la Galería Pizarro (1961), dando lugar a elogiosos comentarios y al entusiasmo de los más jóvenes que en aquel instante estaban pautando el renacer de un arte más universalista en la Argentina. Corresponde señalar que la acción de Jorge Páez Vilaró artista pintor estaba y fue acompasada por una apasionada vocación por la temática total del arte, creando al paso una de las colecciones privadas más importantes e influyentes del país.

 

Durante varios años ocupó la titularidad de la crítica y fundó el Suplemento Cultural del diario El Bien Público, dejando inolvidable huella con sus estimulantes e inteligentes artículos y apreciaciones sobre las artes plásticas y el revisionismo conceptual exigido por la hora de nuevas vivencias.

 

Entre todo este agitar de innumerables actividades, que rememoramos, conferencias, redacción de prólogos, mesas redondas, audiciones radiales, giras por el interior del país ofreciendo charlas con audiovisuales en escuelas y liceos de la República, Jorge Páez Vilaró cumplió una consecuente y nutrida cadena de exposiciones individuales y colectivas además de ser seleccionado en repetidas oportunidades para representar al país con sus trabajos, en eventos, certámenes y bienales en los que obtuvo consagratorios premios.

 

Analizada su rica biografía puede decirse que Jorge Páez Vilaró fue el pintor latinoamericano que obtuvo mayor cantidad de distinciones en compulsas internacionales, dentro de las cuales la más exigente, la Bienal de San Pablo le otorgó en tres ediciones el Premio Brindes Pombo por sus dibujos, el Premio Caio Alcantara Machado por sus pinturas informales, y el Premio al Mejor dibujante Latinoamericano por sus "dibujazos". Cabe a la vez ilustrar para la más inteligente comprensión de su personalidad en el terreno de la estética, que luego de sus contactos con los maestros del Informal en Europa (Tapies, Millares, Feito, Fautrier,etc.) supo de un sentido pasaje por esta búsqueda, convirtiéndose en uno de los líderes del movimiento en Sudamérica a partir de su labor irradiatoria de Montevideo.

Un trabajo histórico y una muestra retrospectiva en el Museo Municipal de su capital, le fijó en el sitial de honor de toda esta generación de los años cincuenta que cambió sustancialmente el rumbo del arte uruguayo contemporáneo. La extensa lista de muestras que hilvanó en su inquieta travesía por importantes centros de América y Europa puede ser valorada con la lectura paciente de su curriculum referente.

Por sus valores fue designado varias veces miembro de la Comisión Nacional de Artes Plásticas que maneja la política de las bellas artes en el Uruguay. Desde esta alta posición ratificada por varios Gobiernos, Jorge Páez Vilaró realizó brillante e inolvidable gestión. Debemos señalar el diseño de una política para manejar la imagen creativa y artística del país, sus presentaciones y discursos estéticos en el extranjero. La predica de sus orientaciones dio lugar a sendos premios y reconocimientos para las selecciones nacionales en bienales y otros eventos del mundo. La confianza y prestigio ganados, tanto en la esfera local como internacional (fue amigo de prominentes críticos como Argan, Romero Brest, Umbro Apolonio, Restany, etc.) le permitió desempeñar numerosas y valiosas gestiones como Comisario en las Bienales de Venecia y San Pablo, Delegado en certámenes de España, Chile, Argentina, Kassel, Medellín, Valparaíso, Cartagena, etc. en 1960 colaboró también en la creación de la Bienal de Córdoba, acompañando a sus gestores principales Pedro Pont Verges, Christian Sorensen, etc. en todo el proceso organizativo de este trascendente acontecimiento de las artes latinoamericanas hoy clausurado.

 

En el ínterin Jorge Páez Vilaró recibió el ofrecimiento del Secretario de la Organización de Estados Americanos, Sr. José Mora Otero, como candidato para ocupar la Dirección de Cultura vacante en dicha institución, honor que agradeció impedido por la propia suma de compromisos estables que tenia que atender en su tierra natal y en esfera de sus intereses. Muchas obras remarcables en el panorama latinoamericano han contado con su experto apoyo. Con Francisco Mattarazo estuvo en las bases de la Bienal de San Pablo, a la que concurrió a todas sus ediciones como crítico, pintor, comisario y también como miembro del Jurado de Premiación Internacional. También integró la delegación brasileña que inauguró el Pabellón de Brasil en la Bienal de Venecia. Colaboró con Niomar Moniz Sodre en la primera campaña de concientización en pro del Museo de Arte Moderno de Río, a cuya inauguración concurrió como invitado especial, intervino en la fundación de lo que se llamó en Santiago de Chile el Museo de Arte Moderno (Quinta Normal), junto con Nemesio Antúnez, Barreda, Ortuzar, Roser Bru, etc. Organizó la donación de arte uruguayo para dicho Museo. Igual iniciativa permitió al Museo de Arte Moderno de Buenos Aires tener una valiosa y representativa colección de plásticos uruguayos. Organizó la valiosa donación de Arte Uruguayo al Museo de Arte Contemporáneo de San Pablo (MAC). Representó por largos años a la Bienal de San Pablo en el asea. Fue invitado por el Presidente del Brasil, Juselino Kubicheck a distintas jornadas culturales durante el proceso formativo de Brasilia y al Congreso de Arquitectura celebratorio del mismo. Colaboró con Marta Traba y figura en el acta fundacional del Museo de Arte Moderno de Bogotá. Armó con Godula Bucholz una importante y pionera muestra itinerante de América Latina que culminó en Baden Baden con una conferencia sobre el tema. Intervino en la compra del Pabellón uruguayo en Venecia por mandato del presidente del Consejo Nacional de Gobierno Eduardo Víctor Haedo. Fue representante y seleccionador de la Bienal de Grabado de Chile. Lo mismo ocurrió con la Bienal de Medellín que le tuvo entre sus principales animadores. Fue miembro del Comité presidido por el Dr. Rodolfo Mezzera para crear el Museo Latinoamericano Municipal de Montevideo. Colaboró con Asis de Chateaubrian en la gestión pro Museo de San Pablo.

 

Prologó más de cien exposiciones. Dictó conferencias en resonantes centros como Paraninfo de la Universidad, Amigos del Arte, Museo de Chile, Ateneo de Montevideo, Royal Society of Fotography de Londres, Centro Latinoamericano de Roma, Facultad de Arquitectura de Asunción, Museo de Viña del Mar, Rotary Club (varios países), Museo Carafa de Córdoba, Instituto Iberoamericano de Madrid, Instituto de Estudios Iberoamericanos de Utrech, Escuela de Bellas Artes de Lima, etc.

Reorganizó el Foto Club del Uruguay concretando varias muestras que le devolvieron imagen en el concierto internacional. Fue designado para Presidir la Comisión que estudió la viabilidad del Museo de Arte Contemporáneo del Uruguay, basada en su novedosa iniciativa de erigirlo en el Estadio Centenario de Fútbol, para lograr la convivencia cultural de las artes con el deporte y las masas. Consecuentemente con el apretado sintetismo de estas líneas generales sobre la imagen y valiosa gestión de Jorge Páez Vilaró tanto en su patria como a lo ancho y largo de las Américas, debemos también subrayar su infatigable labor en el terreno de las reconstrucciones históricas y en la sustancial, salvación del ambiente y entorno en el que más tarde hará funcionar el Museo de Arte Americano, llamado a ser uno de los centros culturales más activos y suscitadoras del país y la región, en desafío que despierta la admiración continental.

Alerta y sensible ante la corriente destructora que afecta el inventario de bienes históricos del país, Jorge Páez Vilaró logró restaurar con su peculio, más la generosa colaboración de terceros, tres hermosos ejemplos de la primera arquitectura portuguesa de la Colonia del Sacramento que datan de principios del siglo XVIII.

También en la misma zona y bajo los auspicios del CITIBANK recicló el "rancho portugués de 1726" en que instala en estos momentos un peculiar y hermoso museo que estará bajo su dirección honoraria: "Cerámicas y Baldosas Coloniales", con la base de una completa colección de piezas (600) armadas bajo su supervisión.

Tanto su avasallante inquietud, como su vasta cultura, más la suma de una ambición creativa que va más allá del propio cuadro de caballete o del muralismo del que ha sido también practicante, le permitieron incursionar en el área del urbanismo y la arquitectura, vinculándose a uno de los estudios más prestigiosos del país (Arq. Luis García Pardo), colaborando en la programación y concreción de tres bellos edificios de apartamentos en Montevideo ubicados esbeltamente sobre la Rambla de los Pocitos, y dos sendos ejemplos de la mejor arquitectura levantados en Punta del Este, L'Hirondelle y Ruca Malen. Fue uno de los animadores del proyecto urbanístico de Punta Ballena, planificado en uno de los lugares costeños más hermosos del Uruguay, a pocos kilómetros de Punta del. Este.

Acotamos a la vez que de su incursión como escultor quedan dos sendas obras: un enorme móvil en el Pabellón de Aduanas de Montevideo y dos murales de hierro del Edificio Torre Gorlero de Punta del Este.

Jorge Páez Vilaró recordaba con nostalgia sus almuerzos con Picasso en Vallauris, con motivo de la muestra de cerámicas que le organizó al genio malagueño en Montevideo, así como también a su admirado amigo, Jean Lurcat, el padre de la tapicería moderna, que le confiara la Exposición de tapices que giró por Brasil, Uruguay, Argentina y Chile en un esfuerzo sin precedentes.

Su vocación americanista le llevó a integrar la Sociedad Bolivariana del Uruguay y la Comisión Nacional en pro del Monumento al Libertador en el Uruguay. Fiel a ese pensamiento que ha sido motor de todos sus desvelos, fundó el Museo de Arte Americano de Maldonado, cuyo Consejo Directivo, integró en carácter de Presidente, propulsor sin descansos de toda actividad relacionada con la cultura y las artes plásticas latino americanas.

Esa caja de resonancias apoyada por un público que supera las veinte mil personas por verano, respondió en un todo a sus prolijas e idealistas planificaciones, cumpliendo programas inéditos históricamente para el área.

La tarea de Jorge Páez Vilaró a partir de la apertura del MAAM no tiene parangón, ni se puede registrar en listado alguno, por lo extensa, trascendente, ponderada y oportuna.

A la salvación del hermoso predio histórico que le sirve de sede (la casa rosada de Henry Burnet), su sensible adaptación para los nuevos fines propuestos, la urbanización del entorno enjardinado, el espacio destinado a mostrar esculturas al aire libre de artistas de los países hermanos, la unidad total del proyecto justo y proporcionado para su acción coloquial con los públicos que llegan hasta Punta del Este, todo ello destacado enfáticamente por la revista Ambiente de la Argentina, hay que agregar la zona para las artes vivas, conferencias, teatro y pabellones independientes, animados por la propia orquesta de Cámara de la Institución. Nada ha sido improvisado para L ubicar el alcance de los visitantes el contenido del discurso histórico cultural de las Américas.

En sus salas principales Jorge Páez Vilaró ambientó su maravillosa colección -única en el Cono Sur- de arte precolombino, constituida por cerca de dos mil piezas que cubre desde México hasta el Norte Argentino (Inca expansivo). En las salas coloniales, el MAAM presenta también su sorprendente colección de objetos de arte, cuadros, esculturas, pertenecientes a los horizontes culturales religiosos de la conquista, (Misiones Jesuíticas, Alto Perú, Norte del Brasil, Quito, etc.). Y la panorámica destinada a la exaltación y comunicación de los valores latinoamericanos a partir de 3.500 años antes de Cristo, hasta nuestros días, se completa con salas de etnografía y arte contemporáneo, en la que figuran los más señalados autores de la actualidad.

El mérito, la voluntad y la fe revelados por Jorge Páez Vilaró durante más de cincuenta años de su fecunda existencia, plena de vocación para armar el acervo que enorgullece al Uruguay, y que goza de la admiración de quienes le visitan, no tiene en este específico territorio espiritual, parangón dentro de los límites del país y se compara a muy contadas obras signadas por igual sentimiento en el resto de las naciones que nos son afines, incorporadas a la geografía del proyecto.

Desde el escenario del Museo de Arte Americano de Maldonado, Jorge Páez Vilaró organizó muestras internacionales, certámenes nacionales, exposiciones de homenaje, panorámicas, semanas de cultura, conciertos, teatro, ballet, conferencias, encuentros, festivales, eventos que se continúan realizando en la actualidad, bajo la dirección de su hijo.

También fundó la Bienal de Maldonado, reservada para dibujantes latinoamericanos -de ganado prestigio a través de sus primeras seis versiones- y el Gran Premio del Este para Arte Joven del Uruguay, compulsa ineludible para juzgar la temperatura de la plástica de vanguardia del país.

Son dos eventos de estímulo y consagración de primera necesidad, manejados con respeto y seriedad, que figuran en los currículum de los más valiosos artistas de las últimas generaciones.

Con motivo de la creación del MAAM, Jorge Páez Vilaró configuró una emocionante labor de ribetes humanitarios al lograr realizar toda la obra (un año de labor) con la ayuda de los reclusos de la cárcel de Maldonado, convocados por primera vez para cumplir este tipo de función participativa. Es también con el ejemplo del reciclaje de la propiedad del MAAM que comienza en la zona una toma de conciencia para crear el inventario de bienes históricos en la vieja capital del Este uruguayo. En estos momentos se está diseñando definitivamente el programa para poner en marcha la Escuela de Artes y Artesanías de Maldonado, cubriendo la capacitación en varios temas de real importancia como ser pintura, dibujo, escultura, grabado, cerámica y tapicería, dentro del MAAM.

A esta altura de nuestra cálida semblanza, no podemos olvidar el manifiesto en favor de la toma de conciencia del ser americano, en la procura de afirmar su identidad cultural ante el resto del mundo, que Jorge Páez Vilaró practicó fervientemente en su actitud de pintor promotor, hombre de acción y de emoción.

Es la práctica de ese sentimiento que le viene de sus mayores la que le llamó en uno de sus tantos periplos por el mundo, cuando desde Europa miró para su continente y descubrió que había llegado la hora de sentirnos hermanos en una patria grande, plena de centenarias culturas, rebosante de vitalidad y aventura, con una capacidad de decir y crear que la convierten en la esperanza y reserva para una nueva humanidad. Es por eso que en la pintura, Jorge Páez Vilaró se abrazó del "Arte Salvaje"; para plasmar una temática vernácula, que posee los humores de sus gentes, y documenta la "gesta diaria de cada esquina, de lo más intimo y propio, de lo que nos saluda y pertenece..."

Con esa filosofía reivindicadora de americanismo y localidad, surgen en los últimos años sus temas tangueros, temas ciudadanos, sus cafés, la iconografía de hormigón, sus retratos cursis, todo un clima afectivo y de afirmación e inventiva que salva en el tiempo la imagen y carácter del terruño y sus comunidades, sus paisajes, sus dramas y alegrías, en la plenitud del sentido crítico y la autenticidad.

 

Nuestro artista se auto definió como un cronista de sus circunstancias que cuenta las anécdotas populares en el espacio de sus telas, fiel a una tradición secular qué viene en hoy a, Daumier, Hogart, Ensor, Solana y el venerado pintor uruguayo Pedro Figari sus antecedentes referenciales. A ello agrega para la dosis de su comunicación actual, todo lo aprendido de la Nueva Figuración (Bacon y sus consecuencias), manifestándose por conductos expresionistas que se adaptan a su natural, sentido del humor y visión del cosmos y la humanidad. "Seremos cada día más universales en la medida que seamos cada día más locales", es la frase que presidió su filosofía y la inagotable fuente de reproducción creativa que brotó de su potente imaginación.

Es necesario recordar, refiriéndonos a la actitud de su comportamiento como esteta, su precursor manifiesto del Dibujazo, realizado exaltando la necesidad de conferirle al dibujo, como expresión en sí misma la personería que le correspondía como obra final, y no como elemento de intermediación o pasaje para el cuadro final. Consecuentemente con ese pensamiento apareció en América toda una brillante generación de dibujantes que dio identidad a sus sentidas premoniciones. Y en lo personal fue galardonado con dos premios en la Bienal Paulista y el Premio de Dibujo en la Bienal de Rijeka, Yugoslavia.

El artista, crítico, pensador, investigador, dio testimonio razonado de cada uno de sus pasos en la conquista de una estética acorde con sus feelings americanistas por lo que conviene auscultar para llegar a sus fuerzas motrices, que en el pensamiento, en el orden de su ética, de su filosofía de vida, del alcance de las coherencias que rectorizan toda esta actitud vinculada al contexto de su territorio físico y espiritual, con tan ricos frutos palpables y parejos, existió una genética bolivariana bien mamada en el hogar, que flameó encendida, aplicada a la epopeya de su aventura y de su arte.

Por eso es que señalamos como mérito mayor, la coherencia con que ha cubierto todos sus pasos, desde aquella primera exposición de sus frágiles acuarelas en la Embajada del Uruguay en Lima, a los quince años de edad en la que descubrió el hechizo del mundo de la preconquista, sello de asombrosa universalidad que le marcó sus oraciones y le pautó su andar y porvenir indeclinable.

Pocos artistas plásticos en nuestro país han cumplido tarea tan rica y completa, por lo propio y por América, por el arte y el diálogo entre la gente que siente o intuye la manifestación intelectual igual.

Pocos han sido y son tan generosos en la entrega del esfuerzo, del sudor, del estímulo para los demás, del apoyo incondicional para la juventud, rectora del porvenir e hija de la mejor tradición, poniendo en la jornada tanta dadivosidad en el terreno de los valores materiales como morales.

Sensibles ante su tesonera proclama de "hechos y no palabras", las patrias hermanas de Brasil Perú y Chile le impusieron las condecoraciones de "Orden de Barón de Río Branco", "Comendador al Mérito" y la "Orden de Gabriela Mistral", varias instituciones de los tres continentes le han designado miembro de honor, recibiendo a su paso los estimulantes y continuos homenajes de gobiernos y pueblos que él asumió sin vanidades como forma y parte de un diálogo anímico que formó parte de su calidez, entrega natural y afecto por los demás.

Su "foja" de servicios, la larga actuación en la plástica como en el territorio de la cultura queda refrendada por cientos de artículos de prensa y revistas del Uruguay y resto del mundo, así como está anotada en importantes trabajos críticos y libros que abarcan la problemática del arte contemporáneo.

Sus telas y dibujos se hayan en importantes museos del Uruguay y resto del mundo, así como en infinidad de colecciones particulares. Lograr con la brevedad de estas palabras establecer el boceto que nos acerque al retrato de tan señalada personalidad, que comprende en sus generalidades las de ser un hombre de bien a carta cabal, un padre ejemplar, un demócrata fervoroso, un patriota integral, un candidato a altos cargos en poder que nunca aceptó, para afirmarse libremente con todas sus energías en la estoica causa de sus desvelos, envuelto en la calidez de todo un país que le dio coraje para cumplir sin renuncias con la más cara propuesta de su voluntad espiritual.

 

 

 

 

 
 

FERNANDO UREÑA RIB

LA OBRA

CUENTOS

DEL LIBRO FÁBULAS URBANAS

OBRA PICTÓRICA

DEL LIBRO DECIR LA PIEL

BIOGRAFÍA

ARTE URUGUAYO

 

Ureña Rib has seen his work exhibited around the World and holds a prominent position on the Art scene in his own country, but he admits to be particularly drawn to Montreal, which he visits annually. Renting a studio in the downtown Belgo Building, he immerses himself enthusiastically in the creative and diverse atmosphere of Montreal producing here his works.

FERNANDO URENA RIB

ART STUDIO

 

 

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Revisado: February 21, 2010
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