Identidad
Desde su descubrimiento en 1493 Puerto Rico fue colonia española
hasta que en 1898, nuestro territorio fue cedido a los
norteamericanos. Durante estos cien años en los que ha sido botín de
guerra, colonia y desde 1952 Estado Libre Asociado, Puerto Rico ha
mantenido una cultura, costumbres y lenguaje que se han ido
transformando y adaptando hasta crear una sólida y vibrante cultura
caribeña hispanohablante. El puertorriqueño ha vivido quinientos
años de historia en los cuales sólo ha conocido un sistema, el
colonial. Desde que la conciencia del criollo se desarrolla en el
siglo pasado, nos hemos hecho la eterna pregunta, qué o quiénes
somos.
El tema principal de la década de los ochenta fue la revisión de
esta larga búsqueda de la identidad en todas sus acepciones,
principalmente la socio-política. Por muchos años el puertorriqueño
se ha preguntado quién es. Por muchos años ha querido ser el otro.
¿Ser o no ser puertorriqueño? ¿Ser o no ser español? ¿Ser o no ser
africano? ¿Ser o no ser norteamericano? Estas preguntas vitales que
no han tenido ni tienen respuesta, mantienen a un pueblo dividido en
un complicado embrollo político.
Continuamente, el puertorriqueño busca formas de ser incluido en
importantes eventos, otras veces vemos con dolor, como nos excluyen.
Nuestro mayor orgullo es ver desfilar el equipo olímpico. El pueblo
se desborda para recibir los ganadores de medallas en estos eventos
internacionales. Los recibimientos a nuestras tres "Miss Universe"
han sido históricos. Por otra parte, se nos rechaza la afiliación en
la UNESCO perdiendo así la participación de tan importante foro de
intercambio cultural. Una de las consignas políticas que más ha
calado en nuestra mente es que Puerto Rico tiene "lo mejor de dos
mundos".2
El arte puertorriqueño ha sufrido por décadas, ese proceso de
búsqueda de la puertorriqueñidad. Durante las últimas cuatro décadas
se ha buscado inspiración tanto en movimientos internacionales como
en nuestras raíces, yendo de un extremo a otro. Cuando Marta Traba
publica en 1971 Propuesta polémica sobre el arte puertorriqueño,
critica nuestro eclecticismo y afirma que el arte puertorriqueño
tiene una "incapacidad de escoger entre actitudes muchas veces
antagónicas, aquellas que convienen a un sistema peculiar de
expresión".3 Edward Lucie Smith, se
niega a incluir el arte puertorriqueño en su libro Latin American
Art por que "se le hace difícil trazar una línea absoluta ente
el arte del siglo veinte de Puerto Rico y el de los Estados Unidos".4
A pesar de todo, puedo afirmar que en estas últimas cuatro décadas
ha habido brillantes artistas que han sobrepasado las fronteras del
colonialismo y/o la alteridad, y se mantienen produciendo un arte de
carácter, drama y autenticidad como lo son Myrna Báez, Rafael
Ferrer, Domingo García, Luis Hernández Cruz, Antonio Martorell,
Francisco Rodón, Julio Rosado del Valle o Noemí Ruiz.
Travestismo
En la búsqueda de la identidad, varios artistas de mediados de la
década de los ochenta comenzaron a reinventarse, disfrazarse y a
mostrarnos esa posibilidad camaleónica que poseen los artistas, que
procede del pueblo mismo. En la trilogía, Hay que soñar azul, Hay
que disfrazarse y Azabache, de 1986, Arnaldo Roche se retrata
como un negro de ojos azules, tez blanca y/o cabello rubio.
Marimater O'Neill y Carlos Collazo se auto-retratan uno al otro
intercambiando sus estilos en la pintura Autorretrato X: It's not
me (1989). Héctor Méndez Caratini, con su lente antropológico,
realiza un inventario de ese gran abanico de disfraces de nuestras
tradiciones y carnavales. Por su parte, Antonio Martorell se
convierte en actor, dramaturgo, escritor, se promueve como recitador
de brindis de duelos y artista; y para cada uno de estos roles crea
su vestimenta.
Los noventa traen aún más libertades y problemas. Al acercarse el
nuevo milenio, el centenario de la invasión norteamericana y un
posible referéndum que intenta cambiar el estatus político y
convertirnos en estado de la Nación Norteamericana, nuestros
artistas se sienten obligados a reexaminar nuestras raíces y a
tratar de entendernos como pueblo. Ante la conflictiva definición
política, asumen múltiples posturas, se convierten en camaleones,
cambian identidades, transgreden los géneros. Conscientemente
travisten la identidad, aunque se sientan incómodos en ese nuevo
espacio indeterminado.
El pueblo también busca nuevas vías. El "spanglish"5
cae en desuso. Se percibe un intento de eliminar estas palabras
inventadas y de buscar un mayor casticismo del español. El
puertorriqueño educado, la mayoría de ellos en universidades
norteamericanas, cuando no encuentra la palabra correcta o cuando
cree que lo dicho tendrá más claridad, recurre a intercalar en una
misma conversación frases u oraciones completas en inglés y retoma
la conversación en un español gramaticalmente correcto. Se comienza
a cambiar de un idioma a otro con bastante naturalidad y la mayor de
las veces no nos apercibimos de ello.6
Planteamos que en un intento de subsistir como pueblo caribeño, se
asume la dualidad o fragmentación cultural a la que hemos sido
expuestos por los últimos cien años.
Pero una dualidad análoga la poseían ya nuestros tradicionales
santos de vestir, que pueden ser vestidos tanto de santo como de
santa. En el mundo actual la poseen también los juguetes llamados "transformers"
que siendo un automóvil, en segundos se convierten en robot o un
monstruo y vuelven a ser autos sin dejar de ser juguetes. También la
vemos en los hologramas, en cuyo reflejo se pueden ver dos imágenes
diferentes que cambian de una a otra dependiendo de cómo se mueva.
Estas maravillas del diseño y la tecnología moderna nos muestran
claramente que sí se puede ser dos o tres cosas a la misma vez.
Hay algo claro: siempre fuimos poli-mulatos. Somos parte de
la mescolanza de razas y lenguas que por quinientos años ha existido
en el Caribe. Se vive la dicotomía de ser puertorriqueño, hablar
español, sentirse latinoamericano y portar pasaporte norteamericano.
Por nuestras venas corre sangre de las tres razas. Los más blancos
oyen las congas y se les altera el esqueleto y se les encrespa el
pelo lacio. La bomba, la plena y la salsa, viven insertadas en
nuestra tradición. Comer paella periódicamente es necesario para
tocar base con las raíces hispanas. El defender nuestra lengua
española ha sido vital durante cien años. Llevar los niños los
domingos después de misa a McDonalds al igual que ver cable TV, oír
rock y rap y celebrar Thanksgiving son parte de nuestra
actual tradición.
El puertorriqueño postmodernista, ante la imposibilidad o quizás
haya que decir ya, la inutilidad, de definir su identidad, descubre
de cara al milenio que ser y ser, es la respuesta. Es ahí
donde nuestros artistas plásticos, obedeciendo a su misión de
visionarios, intervienen y nos ofrecen una multiplicidad de opciones
a la respuesta.
Arte actual
I. La década de los 80
Desde principios de la década se venían gestando grandes cambios.
Uno de los más visibles fue la creciente inestabilidad
administrativa del Instituto de Cultura Puertorriqueña.7
Al perder el respaldo oficial, se crearon y/o fortalecieron
agrupaciones de artistas que sirvieron de foro, de apoyo a la clase
artística y de intercambio de ideas. Entre ellos se encuentra la
Hermandad de Artistas Gráficos (1981), el Congreso de Artistas
Abstractos de Puerto Rico (1981-2), la Asociación de Escultores de
Puerto Rico (198//) y la Asociación de Mujeres Artistas de Puerto
Rico (1982).8
El Museo de Arte de Ponce9 se
convierte en el más dinámico centro de exhibiciones, organiza una
serie de importantes muestras de los principales maestros locales,
los más destacados jóvenes y las retrospectivas, del maestro del
siglo XIX, Francisco Oller en 1983 y José Campeche, máximo exponente
del siglo XVIII, en 1986. El Museo de la Universidad de Puerto Rico10
concentra sus esfuerzos en una serie de magníficas colectivas
itinerantes que estudian el proceso histórico de la gráfica, el
cartel, y la pintura puertorriqueña. Por su parte la Liga de
Estudiantes de Arte11 comienza un
activo programa de conciertos y performances de medianoche a
la misma vez que da cabida en su sala a los artistas de más
vanguardia. El intercambio propiciado por la Bienal de San Juan del
Grabado Latinoamericano y del Caribe, continuó siendo importante
para el desarrollo de nuestro arte. Las aperturas de Casa Candina,12
(1980-1992) que por muchos años fue un importante centro de estudios
y exhibición de cerámica; del primer Museo de Arte Contemporáneo13
(1988) y la creación del Capítulo de Puerto Rico de la Asociación
Internacional de Críticos de Arte (1988) fueron vitales para este
cambio que floreció en el segundo lustro de la década de los 80.
Aunque ya en 1967 Rafael Ferrer, acompañado de Robert Morris,
realizaron diez instalaciones, performances y happenings
en el Colegio Universitario de Mayagüez, y a fines de los 70, un
pequeño grupo de jóvenes artistas y estudiantes entre los que se
encontraban Félix González Torres y Dhara Rivera hicieron varias
instalaciones, estas formas de arte no cobraron fuerza entre
nuestros artistas locales hasta entrada la década.
Solo el gran visionario incomprendido, Antonio Navia, nos enfrentó a
tres magníficas experiencias a principios de la década del ochenta;
con sus instalaciones/perfomances, la impresionante
representación de un Hoyo negro (1983) en la Liga de
Estudiantes de Arte, Homenaje a Oller (1983) en el Museo de
Ponce y Nubestratos en el Colegio Regional de Humacao (1985).
Muy temprano en la década realizo unos bellos dibujos que afirmaba
eran diseños o planos para construir computadoras capaces de
predecir el futuro y transmutar y traspasar la materia. El viernes 8
de marzo de 1991 a las 4:32 A.M. comenzó a dibujar en computadora
los planos del funcionamiento de su cerebro. Por mes y medio, hasta
que la computadora se quemó, fue concentrándose en cada una de las
áreas de la estructura cerebral y las dibujó. Todavía nadie cree en
estos dibujos, todos dudan de su capacidad, personalmente he sido
tildada de demente por solo creer en la sinceridad de la intención
del artista. De todas maneras, los dibujos son impresionantes.
Cuando en 1968 intentó ganarse la vida haciendo consultas síquicas
por teléfono, tampoco le creyeron, fuimos muy pocos los que vivimos
esta extraña aventura. Desgraciadamente nadie ha visto su obra en
los últimos cinco años.
El 1984 es un importante año que marca el comienzo de un gran cambio
en el arte puertorriqueño. Es en este año que Antonio Martorell
regresa a su patria luego de seis años en México, Marimater O'Neill
obtiene un bachillerato de Cooper Union y Arnaldo Roche, una
Maestría del Chicago Art Institute. Los tres artistas intervienen
activamente en el campo de las artes de Puerto Rico, comenzando una
concientización, e impartiendo frescura a nuestro ambiente
artístico; también ayudaron a fortalecer el mercado. Un año más
tarde, Carlos Collazo, que había permanecido siempre en Puerto Rico
y que nos impresionaba con su precoz madurez artística, conmueve a
la crítica con su exposición Bodegón Escenografía del crimen
en Galería Palomas, 1985 y continuó impresionándonos hasta su
temprana muerte en 1991. Por su parte Nick Quijáno logra interesar a
los miembros de la Asociación Americana de Directores de Museos de
Arte, con la exposición, Elementos de la vida criolla en
1985-86 en el Museo de Bellas Artes de San Juan.
Tan pronto Martorell llega a Puerto Rico, organiza junto a Rosa
Luisa Márquez, profesora visitante de teatro del Colegio
Universitario de Cayey, el grupo de Teatreros Ambulantes. Esta
fusión de la plástica con el teatro llevará a Martorell a realizar
obras de gran impacto que abren las puertas a un trabajo colectivo y
se entrega de lleno a las instalaciones y performances,
estableciendo así un continuo.
Arnaldo Roche, luego de su exposición Actos Compulsivos, en
el Museo de Arte de Ponce (1984), comienza una vertiginosa carrera.
Tres años más tarde es seleccionado para las importantes colectivas
en Estados Unidos: Hispanic Art in the Unites States y Art
of the Fantastic y representado a Puerto Rico en la Bienal de
Sao Paulo.
Néstor Otero y Néstor Millán también regresan a Puerto Rico después
de haber logrado abrirse un camino en Nueva York. El primero, que
trabaja una obra más conceptual, siempre nos asombra con su
sofisticada conceptualización, aunque exhibe muy poco. Su obra
Los Cuatro Elementos (1996), fue muy bien recibida por la
crítica en la pasada Bienal de Sao Paulo. Millán, que se destacó al
principio como fotógrafo, en los últimos años viene experimentando
con la gráfica y la pintura. Crea unos espacios íntimos de una
especial sensibilidad homoerótica.
Por más de veinte años Héctor Méndez Caratini, se ha dedicado a
documentar fotográficamente las tradiciones, religiosidad,
festividades, arquitectura y todos los elementos que constituyen la
historia visual puertorriqueña. Sus primeros ensayos fotográficos,
en los 70, fueron sobre personalidades como Pablo Casals y Luis
Muñoz Marín; tradiciones que se perdían como El Artesano y su
Ambiente (1975-76), El ayer: recuerdos de un Puerto Rico
Olvidado, (1978) y documentaciones históricas como
Petroglifos de Boriquen, (1977) y las Haciendas de
Cafetaleras (1988-90). Ya para comienzos de la década del 80
concentra en elementos de la religiosidad popular. Las
investigaciones incluyen la serie de Los Vejigantes, de los
carnavales de Ponce y de las fiestas de Santiago Apóstol en Loiza
Aldea y las máscara de Santos Inocentes del pueblo de Hatillo. Su
principal interés en ésta década fue rescatar y mostrar la riqueza
de la aportación de los negros a nuestra cultura. Esto lo ha llevado
a viajar por todo el caribe y Brasil para documentar y comparar la
religiosidad popular de los grupos negros de estos países con las
nuestras. En Salvador de Bahía fotografió a los Orixás; en Venezuela
el culto a María Lionza, en Martinica documentó los cultos hindúes
de Marianman y en la República Dominicana realizó un ensayo
antropológico, sobre las religiones de los haitianos que cortan la
caña, titulado Gagá y Vudú. Las tres fotografías presentadas en esta
exposición pertenecen a este último estudio. Del rojo de su
sombra (1992) muestra al Mayor Gagá en trance. Los
impresionantes ojos inflamados contrastan con el resto de los
objetos en la composición. Tambores rituales, el cuello de collar
bordado, a mano, con espejos y lentejuelas y el tocado de lazos a
color producto del comercio extranjero, nos hablan de los elementos
culturales de la tradición africana. Viella, Reina de la Alcancía
del Gagá, posa orgullosa, con un huevo en la mano, frente al
altar y con su banderín y demás atributos. El brillante colorido
caribeño que tiene sus raíces en la Africa negra, se manifiesta en
todo su esplendor en Saludo ritual de los mayores con los
"Palitos" o "Jong". En estos años el lente de Méndez Caratini ha
visto como desaparecen tradiciones y como otras se enriquecen con la
evolución. La tradición ni la cultura son estáticas y el fotógrafo
nos regala un documento extraordinario que refleja estos cambios.
Actualmente trabaja en un ensayo que tiene que ver con el centenario
de la invasión de los norteamericanos. Para Ser o no ser
(1997-8) está retratando todas las actividades, manifestaciones y
protestas a favor y en contra que conmemora la presencia
norteamericana en Puerto Rico y otras que muestran los efectos de
esta presencia en nuestra vida cotidiana. Méndez Caratini es
posiblemente el artista puertorriqueño que ha participado en más
exhibiciones individuales y colectivas en el extranjero. Sus
fotografías han viajado el mundo entero. También como Director del
Consejo Puertorriqueño de Fotografía, se ha dedicado a promover la
labor fotográfica de otros compañeros de profesión. Con mucho
trabajo ha organizado exposiciones, foros de fotografía en Puerto
Rico y coordinado la participación de nuestros fotógrafos en el
exterior. En estas exposiciones participan fotógrafos de la talla de
Carlos Arnaldo Meyners, John Betancourt, Nitza Luna, Rafael Ramírez,
Sandra Reus, y Víctor Vázquez entre otros.
Víctor Vázquez, es el otro fotógrafo de más exposición
internacional. Estudió sicología. Este conocimiento lo ayuda a
penetrar con una asombrosa intensidad en el sujeto retratado.
Actualmente realiza una serie de foto-instalaciones que tienen que
ver con ritos de la santería. En esta década surge un sinnúmero de
jóvenes pintores comprometidos que han continuado su actividad y
compromiso. Carlos Dávila Rinaldi, criado en bases aéreas
norteamericanas, conoce el mundo en su niñez. Al regresar a Puerto
Rico pasa por un proceso de búsqueda de este mundo que conoció
durante las breves visitas a los abuelos. Sus pinturas mezclan el
neo-expresionismo con un pop caribeño. Ha trabajado varios temas,
que van del ruido de nuestras carreteras, la violencia, las drogas,
la locura hasta los indocumentados. Sus obras están llenas de
energía y colorido.
Otra gran colorista lo es Nora Rodríguez Vallés, artista de profundo
pensamiento y una simpática ironía. Este juego de lo irónico que se
convierte en algo terriblemente serio se manifiesta en una de sus
más mordaces pinturas, Domineichon. Esta obra le ganó medalla
de oro en la Segunda Bienal de Pintura de Santo Domingo, (1994). En
ella muestra una página de un cuaderno de un niño en el que ha
tomado un dictado en inglés. La cita que trata sobre el colonialismo
y la dominación es del filósofo francés, Michael Foucault o "Michel
Fucó" forma en que el niño redacta el inglés utilizando la gramática
castellana. La forma onomatopeíca en que se escribe la cita, y el
significado del texto, evoca la complejidad del ser puertorriqueño.
Rafael Rivera Rosa, grabador y pintor, posee una larga carrera.
Comenzó en la década del 60. Este año es uno de los artistas
homenajeados en la Bienal de San Juan del Grabado Latinoamericano y
el Caribe. Su pintura cobra fuerza en ésta década. Realiza un
cautivante estudio de las máscaras tradicionales y las transforma en
una mascarada moderna. También dedica parte de su producción al tema
de la ecología.
Otros dos pintores que traen una revisión al surrealismo caribeño
los son Zeno y Rafael Trelles. Sus alucinantes composiciones
proyectan un sugerente surrealismo tropical.
El grabado, aunque pierde el respaldo del público, tiene en estas
últimas dos décadas a varios exponentes: Haydee Landing y Martín
García, quienes han participado y ganado importantes premios
internacionales, ayudando así a mantener viva una tradición.
La escultura tiene también un gran momento en esta década. Pablo
Rubio es invitado a varios simposios internacionales de escultura,
incluyendo el de las olimpiadas de Corea.
Jaime Suárez abre un campo en la cerámica artística y la eleva al
nivel de la pintura y escultura. Sus instalaciones y objetos en
barro son adquiridos por importantes museos, entre ellos el
Metropolitan Museum of Art. Melquiades Rosario en la escultura en
madera también se abre paso. Logra ser invitado a participar en
eventos en Argentina, Perú y otros países. Sus impresionantes
construcciones realizadas con pedazos de madera sobrantes de los
aserraderos, poseen una fuerza primitiva, casi pre-histórica. La
tradición de una escultura fuerte continúa en la próxima década con
Carmen Inés Blondet, y la aparición de otros jóvenes como Ramón
Berríos, y Linda Pintor.
II. La década de los 90
Entrando a la década de los 90, el arte puertorriqueño se vio
fortalecido por toda la efervescencia de los 80. A principios de la
década, son las galerías comerciales las que asumen la
responsabilidad de la promoción de nuestro arte, mientras que las
agrupaciones de artistas comienzan a desaparecer. Las galerías
Botello, Luigi Marrozini y Raíces envían a sus artistas a participar
en bienales y ferias, a conseguir galerías en el exterior y
participar en una gran serie de exhibiciones itinerantes. Los
artistas individualmente logran obtener becas, grants y apoyo de
mecenas para costearse sus participaciones en eventos de importancia
internacional. Surge un creciente número de coleccionistas
importantes, mientras que el Instituto de Cultura Puertorriqueña
continúa sus altas y bajas.
Las celebraciones de los 500 años de los descubrimientos, América
(1992) y Puerto Rico (1993), la construcción del Pabellón de la
Feria Sevilla (1992-3) y la visita de los miembros de la Asociación
Internacional de Críticos de Arte (1993), se convirtieron en
excelentes excusas para organizar memorables exposiciones. Queda
inaugurado en el 92 el Museo de las Américas,14
que junto al Museo de Arte Contemporáneo ha hecho una excelente
aportación en esta década.
La Escuela de Artes Plásticas15 se
convierte en foco de producción de una nueva generación de artistas
jóvenes, los Novísimos,16 que han
logrado imponerse. Dos de los artistas puertorriqueños seleccionados
para esta exposición dos son egresados de la Escuela de Artes
Plásticas y otros dos son profesores.
El trabajo comenzado por Martorell desde temprano en la década del
60, experimenta una transformación en la década de los noventa. En
1992 se monta en la guagua aérea,17
que ahora tiene regreso, y establece el puente entre la isla y lo
que se puede llamar la segunda capital de Puerto Rico, Nueva York.
Su educación como diplomático y su multiplicidad de intereses se
refleja en una diversidad de técnicas y temas. Martorell ha
trabajado en casi todos los medios artísticos conocidos y
posiblemente en algunos todavía no aceptados como tal, aunque se
resiste a la cibernética. También ha incursionado en todos los temas
vitales de la contemporaneidad. Como un renacentista, ha abordado
todos y cada uno de los aspectos de la vida cotidiana, social y
política puertorriqueña en su serie de casas. En los últimos años
amplía su mirada al Caribe. Con obras como Casaribe Caricasa,
(1992), dedicada al descubrimiento de América invita al público, a
pisar el colorido mapa caribeño mientras que se ve reflejado en una
serie de espejos rotos cuyos pedazos escriben las palabras,
Discover, recover, uncover y cover-up. El espectador se
convierte en un sorprendido partícipe del mismo proceso colonial que
la obra denuncia. En Caribordados y Mundillo Desencajado
de 1997, obras realizadas por tejedoras boricuas, crea un nuevo
orden o geografía caribeña y mundial. La instalación Blanca Snow
(1998), nos habla de este transformarse del puertorriqueño. La
mítica princesa del cuento se convierte en matrona puertorriqueña.
La geografía boricua adquiere una nueva dimensión, el gran mapa por
el cual se camina se transforma y trastoca tanto en la geografía
como en los nombres de los pueblos que la conforman. Elementos de
nostalgia, precariedad, generaciones de luchadores, tradiciones
familiares, tradiciones populares, se interelacionan dentro de un
complicado ritual a la memoria. Para la obra que se presenta en esta
exposición redactó un provocativo texto definitorio de la
caribeñidad, que fue escribiendo en tres idiomas, sobre paños que
cuelgan del techo formando un ambiente en el cual el espectador
puede penetrar. En esta obra une dos de sus grandes talentos, el de
brillante escritor con el de excelente calígrafo. Palabra y forma
permiten la entrada al mágico mundo caribeño, un mundo que habla
muchas lenguas que luchan por hacer presente su voz, que es multi
cultural, que parece pero no es paraíso. El texto, que sirve de
diseño y puede ser también leído, captura la atención e invita a la
reflexión. La sensualidad del movimiento de los paños provoca
sensaciones marinas y tal vez alguno sienta el calor o respire los
olores a exóticas flores caribeñas.
Arnaldo Roche, que desde sus tempranos autorretratos había
desarrollado el discurso personal de lo que es ser puertorriqueño,
amplía su visión y comienza a entrar en la década de los 90 en otras
áreas de la historia y socio-política puertorriqueña, este gran
paralelismo cultural. No le interesa entrar en controversias
políticas, su planteamiento es entender y enfrentarnos a esta
dualidad o dicotomía que nos afecta y ayudar a mostrar el camino de
nuestra sobrevivencia. En sus pinturas señala las principales
preocupaciones del fin de milenio, con un estilo expresionista y
utilizando una iconografía caribeña. Buscando el norte (1993)
forma parte de la exploración del colonizado, la alteridad que nos
ha afectado por años. Eclipse total del sol (1991) muestra el
congreso norteamericano y su poder de eclipsarnos al igual que
Padre dime si me amas (1995) donde los capitolios de Puerto Rico
y Estados Unidos se distinguen en segundo plano mientras que el
padre es transmutado en un mono que juega indiferente el tradicional
juego de la cuerda. En Quinientos años sin una oreja (1993),
se disfraza de Van Gogh para recordarnos que durante los quinientos
años desde nuestro descubrimiento por los españoles todavía no
estamos atentos a lo que nos es vital. En Imperio de Pantaleón18
(1991), se apropia de la imagen del niño sin brazos de una pintura
de José Campeche, y la transforma en una especie de macho cabrío,
para presentar a un Puerto Rico, que aunque inválido por su
indefinido estatus político, se siente orgulloso y poderoso. Obras
tan desgarradoras como La isla de los miedos (1993),
Refugio de los exilados (1994) y Dime si estoy listo para un
sacrificio cultural (1994), tratan los más candentes temas de
nuestra sociedad, el miedo a un futuro incierto, la terrible
invasión de indocumentados dominicanos que llegan a nuestras playas
diariamente y el peligro de una anexión a los Estados Unidos. Su
última exposición titulada, Entre la Vida y la Muerte, se
refiere al gobierno de las tres B instituido en el siglo XIX para
mantener contento al pueblo y evitar la rebelión, Las B se refieren
a Baile, Botella y Baraja, las mismas prácticas de nuestro actual
gobierno. Las dos obras seleccionadas para ésta exposición son una
del comienzo de la década y la otra del pasado año. En You tell
me if this is not an omen (1991), la figura del artista se
entrecruza o transmuta con una especie de dragón mientras que varias
máscaras flotan en las esquinas de la composición. Algo parecido
ocurre en El hombre pulpo (1996-7). En esta obra, Roche se
representa mitad hombre y mitad pulpo. Mientras que el hombre se
aferra a una estrella de mar que a su vez es la estrella de la
bandera puertorriqueña, el pulpo con sus ocho tentáculos intenta
apropiarse de todo el resto de la composición.
Mari Mater O'Neill se ha destacado como una gran colorista, ha
trabajado además en teatro, realizado ambientaciones, videos,
diseños gráficos y desarrollado un importante trabajo en
computadoras. Posee su propio periódico en el Internet, el Cuarto
del Quenepón.19 En sus pinturas
va en búsqueda de los símbolos de nuestra tierra para entenderlos e
internalizarlos. En El Castillo del Morro (1992), principal
punto de defensa en época de la dominación española y hoy máxima
atracción turística, y la serie de Mapas (1993), escudriña
los más recónditos problemas de la sociedad. En otras obras como en
Juegos de Poder y Buscando Casa, utiliza la
multiplicidad de imágenes para hablarnos de la multiplicidad
cultural puertorriqueña. El pequeño cementerio de Culebra
(1992) es la obra que más la acerca al colorido caribeño y a la
defensa de la ecología, aunque en realidad nos habla del
enterramiento de nuestra cultura. En la serie Paisajes en fuego
(1992-3) aparece el fuego y el agua como elemento purificador. Y su
propio retrato como diosa capaz de apaciguar las fuerzas de la
naturaleza/política destructora.
Dhara Rivera se establece permanentemente en Puerto Rico en
1993. Pasa un largo tiempo realizando bocetos que nunca llegaron a
ser obras terminadas (1985-88). Los tres años en los que se dedica a
la introspección son vitales para su forma de crear. Rivera trabaja
como una escritora, siente que en su obra va entretejiendo historias
que tienen muchos niveles de interpretación y que a la misma vez son
un continuo. Una tras otra, sus obras se van confeccionando como
capítulos de una novela por entregas y cada una se alimenta de la
otra. En 1992 muestra en el Museo de Arte e Historia una serie de
libros. Cada libro realizado en un material diferente; cristal,
cerámica, cuero, recoge elementos de la literatura. Poemas de César
Vallejo, Luis Palés Matos, León Felipe se entrecruzan y dan un nuevo
sentido al objeto libro. No son libros para la lectura. Estos libros
nos hablan del amor y terror a la palabra y tratan de capturar lo
que uno desea contener y dejar libre lo que se fuga. Para la serie
titulada "Soft Columns" (1995), utiliza tamices de tejer en
los que aprisiona telas a las que le dibuja cicatrices. Cicatrices
como escritura, hilando las historias de nuestras abuelas. Historias
que se repiten, que se construyen y deconstruyen, que hablan de
penas, que a la misma vez le dan sentido a la existencia. En su
serie de ositos, utiliza el suave juguete infantil, y lo transmuta
en un engañoso objeto realizado en cemento. Lo dulce del recuerdo,
se entreteje con lo terrible de la infancia, lo duro de la vida, lo
aterrador del convertirse en adulto. Los osos de Rivera se
multiplican, y son aprisionados por cadenas que los atan. Para la
obra que se presenta en esta exposición utilizó una serie de
probetas encontradas, las cuales rellena de cemento, destruyendo el
original, para convertirlas en fantasmas de lo que alguna vez
fueron. Los objetos originales, encontrados en un almacén
abandonado, pertenecieron al buque Heráclito y habían sido
utilizados para hacer experimentos a las aguas de los mares del
caribe.
Luego de haber completado una maestría en Bellas Artes de la
Universidad de Yale, Charles Juhasz-Alvarado, regresa a la isla a
enseñar en la Escuela de Artes Plásticas (1995). De Juhasz-Alvarado
se ha dicho que "El signo más evidente en su obra parece ser el de
la transgresión de los significados y usos habituales atribuidos a
los objetos"20 La obra que se
presenta en esta exposición, Travestoys (1994), fue parte de
su proyecto de tesis de maestría. La pieza, está compuesta de tres
elementos que interaccionan con el público. El esqueleto o réplica
de juguete para ensamblar, de un enorme avión de madera modelo Focke-Wulf
alemán, instalado en posición de ataque "camicasi."21
Una serie de imágenes impresas sobre papel, que se le entregan al
público, con propuestas de diversos disfraces para revestir la
estructura. Amenazado por el avión, una maqueta de Hammond Hall,
edificio que alberga la facultad de escultura de Yale. La réplica
del egregio edificio reviste un nuevo uso, el de un prostíbulo
moderno. Este burdel, según el artista "está abierto a tantas
formas de transacciones de lívido como la fantasía sea capaz de
imaginar." En él hay espacios para una clínica/farmacia, un
centro de cuidado de niños, una biblioteca, un gimnasio, un
misterioso "grotto", varias barras, escenarios, pista de baile,
restaurante con menú afrodisiaco, habitaciones individuales, además
de rampas para impedidos. Las habitaciones del burdel están
representadas por diez gavetas. Cada una de gavetas ha sido
elaborada por un artista puertorriqueño contemporáneo que Juhasz-Alvarado
comisionó para que infiltraran su obra. En los últimos dos años ha
estado fascinado con el comején. Las termitas tropicales,
incansables escultores de madera, que trabajan a escondidas
moviéndose a oscuras dentro de túneles y devorando toda la madera
que encuentra a su paso. A pesar de que se les considera el enemigo
número uno en realidad son necesarias para el ecosistema tropical ya
que solo atacan árboles enfermos. El comején le ha servido de
metáfora de la imaginativa puertorriqueña. Como el mismo artista
plantea: "Nuestra cultura continúa desarrollándose intensamente
aun bajo la agresiva influencia de políticas imperialistas de
asimilación y homogeneización cultural". Actualmente construye
una enorme réplica en madera del módulo lunar del Apollo II.
Voluptuosos nidos de comején arropan totalmente la pieza. La cultura
de conquista espacial siendo infiltrada y reconquistada por la
termita tropical. El público tendrá acceso físico al interior de uno
de los nidos. También realiza un enorme avión en madera, un "jet"
privado, que por turbinas tiene congas con bocinas por las cuales se
escucha un pegajoso son caribeño. Físicamente Juhasz-Alvarado
trabaja desde el otro lado, crea objetos de la cultura del norte y
los traviste e infiltra de tal manera que sus atributos actuales son
puramente caribeños.
Cuatro mujeres jóvenes realizan profundos estudios de la
puertorriqueñidad y nos los presentan en sus instalaciones y
objetos. Ada Bobonis teje estupendas crisálidas, nudos y
racimos, con una enorme carga erótica. Anex Burgos, realiza
pequeños mundos, donde el amor y la tentación son los protagonistas.
Ana Rosa Rivera, va en búsqueda de los detalles
arquitectónicos del siglo pasado y las manualidades de nuestras
abuelas y las re-interpreta para adaptarlas a sus instalaciones. La
magia y el misterio del pasado se mezclan en una serie de gavetas
que nos hablan de recuerdos de tiempos pasados y un futuro en
continua evolución. Mientras que Aixa Requena, utiliza la
fotografía impresa sobre enormes telas las cuales interviene y
transforma en un sofisticado juego de significados y significantes.
En Canción festiva para ser llorada, utiliza el título de dos
poemas de Palés Matos, el otro es Burundanga22
Este enorme banderín que intenta resumir cien años de historia, está
lleno de fotografías históricas y algunas de su niñez. Todas las
fotos han sido manipuladas e integradas a una serie de objetos
símbolos de la historia, nuestra bandera, un candado esclavista, el
pasaporte americano y la estatua de la libertad.
Los que se incluyen y los que se
excluyen
En esta última década Puerto Rico se disputa con Cuba la
nacionalidad de tres hijos por nacimiento cubanos y por adopción
puertorriqueños, Felix González Torres, Rosa Irigoyen y Ernesto
Pujol. Los tres se graduaron en la Universidad de Puerto Rico.
González Torres tuvo una corta pero fructífera carrera,
desgraciadamente murió en 1995 dejando un impresionante legado.
Irigoyen y Pujol examinan su niñez en Cuba, los problemas que les
causó la diáspora y la adaptación cultural a sus nuevos ambientes.
Ambos han creado unos códigos similares. En sus obras, de estilos
que rayan uno en lo clásico y la otra en lo barroco, aparecen las
mismas imágenes: aviones, maletas y palmas.
Ernesto Pujol, va primero a su natal Cuba donde rescata y
decodifica la cultura patriarcal machista de la clase blanca
oligárquica hacendada en la cual nació. A su regreso en Puerto Rico,
intenta recuperar los contradictorios recuerdos de su niñez y
adolescencia de un país bi cultural donde para convertirse en macho
puertorriqueño se tenía que jugar a los indios y vaqueros y copiar
las hazañas de los programas americanos que veía en la televisión.
Actualmente realiza un estudio para una instalación sobre la
historia de la caña y su importancia para el caribe.
Rosa Irigoyen, viene realizando una serie de instalaciones
que tienen que ver con su partida de Cuba en avión. Crea su propio
Pasaporte a la memoria y trabaja con la metáfora del cuento
infantil de Pedro Pan, como se le llamó al movimiento de sacar niños
de Cuba. Su última instalación, Tránsitos y peaje (1997),
dividida en tres, trata de su salida de Cuba en 1961, visita a Cuba
y regreso a Puerto Rico en 1997. En la primera se destrozan las
ilusiones, los recuerdos, se pierde un país, una familia y hasta sus
queridas dormilonas. En la segunda visita a Cuba se confirman las
pérdidas y al regreso, la aduana le incauta los puros cubanos. La
pérdida sufrida, el peaje que se paga. La aduana como el lugar donde
se transita de un estado físico a otro, donde se confirman las
pérdidas, donde se pierden las pertenencias, donde se mueve uno de
un estado mental a otro. Actualmente realiza una serie de
Escotillas,(1997). En ellas incluye mapas antiguos, los que
trastoca, reestructura y reviste de un nuevo significante. Los mapas
dejan de ser documentos históricos para enfrentarnos al cambiante
mundo de hoy. Las escotillas que se usan en barcos y aviones para
mirar hacia afuera, son usadas por Irigoyen para la introspección.
Son una mirada al mundo caribeño, a este constante viaje al fluir de
un estado a otro.
Tenemos también el fenómeno de los artistas puertorriqueños nacidos
y criados en Nueva York, que en los últimos años se han interesado
en mostrar sus obras en la patria de sus padres: José Morales y Juan
Sánchez son los que más exhiben en la Isla. Ambos se inspiran en la
vida cotidiana del Barrio, mezclada con elementos de la iconografía
boricua.23 La obra de ambos examina
el bi-culturalismo en el que se criaron y nos confronta con la
brutal vida cotidiana en el Barrio latino de Nueva York y a la gran
nostalgia que sienten por su patria.
Los magníficos grabados, dibujos y pinturas de Juan Sánchez
están repletos de símbolos de la cultura cotidiana, todos con el
brillante colorido caribeño que es verdaderamente más intenso en la
nostalgia. Mientras que José Morales retoma imágenes de la plástica
puertorriqueña que por su importancia se convierten también en
símbolos de la puertorriqueñidad, se apropia y deconstruye obras de
tres de los principales artistas puertorriqueños. Las vírgenes de
José Campeche, que eran copiadas de láminas devocionarias, aparecen
en su obra Lámina (1995); los Plátanos Verdes de
Francisco Oller, principal pintor del siglo XIX son
radiografiados, reinterpretados y deconstruidos en El
sobreviviente (1994), De una caja y En la brisa
(1996). Morales también nos da su interpretación El Velorio
(1996), en esta nueva versión el muerto es la cultura. Se apropia
también de El pan nuestro (1907), la obra principal de
Ramón Frade un pintor de principios de siglo. En camino
(1996) le sirve de símbolo a la deconstrucción de nuestra cultura.
El tercer grupo de artistas que sufren la "bi-residencialidad", son
los que han decidido radicar fuera del país, muchos de ellos
logrando destacarse en el difícil mundo del arte. El primero fue
Rafi Ferrer (1966), seguido de Edgard Franceschi (1968),
Pepón Osorio (1974), René Santos (1976), Diógenes Ballester
(1984) y desde hace dos años Anaida Hernández y Arnaldo Morales.
La carrera de Pepón esta última década ha sido vertiginosa. Estudió
sociología y estableció una doble carrera de artista performero y
creador de instalaciones. La exageración de sus diseños y lo
abigarrado de sus superficies tienen hondas raíces en las
decoraciones del Barrio hispano de Nueva York. Sus temas son
representaciones de la vida cotidiana del West Side. Van
desde la escenificación de un crimen de 1993, hasta reproducir una
común barbería del Barrio de 1994. En Badge of Honor (1996)
representa los cuartos de un padre que está en la cárcel y el de su
hijo, en ambos existen monitores que permiten una conversación entre
ellos donde se manifiestan sus más hondas penas anhelos y corajes.
Anaida Hernández, en solo dos años ha logrado la inclusión en
importantes eventos y exposiciones. Actualmente trabaja en una
instalación para el New Museum of Contemporary Arts titulada
Moving Violations. Deja de un lado su tema principal que ha sido
la violencia de la mujer, para trabajar un laberinto donde se
investigan los juegos ilegales: el casino, la entrada de
indocumentados y los intercambios culturales.
Hacia París partió, en el verano pasado, el fogoso Heriberto Nieves.
Sus dramáticas y a la misma vez poéticas composiciones están
realizadas en los materiales tradicionales de las construcciones de
la arquitectura vernácula puertorriqueña: madera, zinc y brea.
Nieves entra en un mundo donde mezcla la tecnología, la tradición y
la introspección con una visión muy rica del futuro.
No debemos olvidar a Eliazim Escobar, preso político, que
desde la prisión continúa enviándonos sus pinturas y principalmente
publicando ensayos en una impresionante serie de ediciones
norteamericanas que estudian la postmodernidad. La fuerza de su
color y de su pensamiento marca a todo el que lo ve o lo lee.
III. De cara al Milenio
Los novísimos
Los artistas que han surgido ya entrada la década, han sido
catalogados por el crítico Manuel Alvarez Lezama como los
Novísimos. El grupo más joven graduados, casi todos, de la Escuela
de Artes Plásticas en los últimos cuatro años, mantiene una gran
movilidad. Tienen todos menos de 30 años y nacieron en un Puerto
Rico en pleno crecimiento económico.
Arnaldo Morales, uno de los más originales artistas
puertorriqueños actuales, tomó al país por sorpresa con sus máquinas
perversas. Las dos exhibiciones realizadas en el año y medio de su
graduación, recibieron premio de la Asociación de Críticos de Arte,
como la mejor exposición de escultura, 1995 y la mejor exposición
individual, 1996. Estas máquinas superfluas, solo capaces de hacer
horripilantes sonidos, parar los pelos de punta, moverse de un lado
a otro sin llegar a ninguno, escupir agua caliente, o simplemente
mostrar visualmente la electricidad, nos conmueven por su inútil
belleza. El tamaño y movimiento de sus máquinas ha crecido en
proporción a la ciudad donde las construye, Nueva York. Ahora
inmensas grúas se acercan amenazantes al espectador que cree va ha
ser recogido por una gran palanca y vuelven a su lugar, creando
sensaciones de impotencia entre los que pensaron ser devorados por
el gran monstruo. Las mismas sensaciones de impotencia que sufren
los puertorriqueños ante la nación norteamericana y su poder en
nuestra isla.
Ramón Berríos, es un enamorado de la piedra, material que ha
logrado dominar. Sus sensuales formas crean un seductor juego con el
espectador, que se ve invitado a participar de ellas y descubrir su
misterio.
Aaron Salabarias, comenzó una fructífera carrera como
grabador. Mezclaba temas de la religiosidad con elementos de la vida
cotidiana puertorriqueña. Para sus tempranos grabados se apropiaba
de imágenes religiosas, como los sagrados corazones y las últimas
cenas, las transfería a la obra utilizando un engañoso juego
romántico de transparencias. La fuerza de la monocromía pone de
manifiesto la brutal realidad que estos grabados encierran. Al
trasladarse a Nueva York, donde estudió la maestría en artes, su
obra sufre una transformación. Entra en el mundo de las
instalaciones, además de que comienza a añadir color a sus obras.
Para su proyecto de graduación utilizó el tema del diluvio
universal, con el que mezcla objetos plásticos que representan la
cultura norteamericana.
Carlos Rivera vive obsesionado con la criminalidad que arropa
al país. Sus pinturas e instalaciones muestran horrendos crímenes,
pistolas, diablillos, puntos de drogas, matones y todo tipo de
parafernalia para el crimen. Sus desgarradoras imágenes cobran
fuerza con los intensos colores primarios. Rivera nos enfrenta a la
violenta realidad que se vive en muchas de las calles de este pseudo
paraíso.
Edra Soto, la magnífica colorista, actualmente está estudiando una
maestría en el Chicago Art Institute. Su primera exposición,
a sólo meses de graduarse, fue un gran éxito comercial. Luego pasó
un año en París como recipiente de la Beca Arana. Soto tiene una
extraña capacidad de crear unas obras de estupendo colorido,
complicado significante y alta ingenuidad.
Otro extraordinario colorista es Rabindranat Díaz. Su primera
exposición individual le ganó el premio de mejor primera exposición
de la Asociación de Críticos de Arte de Puerto Rico, 1996. La
mayoría de las obras en esta exposición tenían títulos en bilingüe
como LaStress Gracias y Best society of esposas perfectas.
Todas sus obras poseen un doble significado para lograrlo recurre a
un sofisticado humor. Sus graciosas imágenes esconden una mordaz
verdad. Actualmente prepara su segunda exposición.
Guillermo A. Calzadilla es un joven muy intenso y altamente
intelectual que en unión a su compañera, Jeniffer Allora, crean bajo
el nombre de Allora y Calzadilla. Su principal tema es la
indiferencia que sufre nuestra juventud. Este "espectáculo de la
indiferencia" es provocado por el ritmo acelerado de la información
y la tecnología, el consumismo, la violencia en la televisión, la
pérdida de la unión familiar y las comunicaciones. Su deseo: "Ir más
allá de la Postmodernidad mediante un ejercicio estético que prueba
los límites de la indiferencia." Romper los límites de la
indiferencia es su meta. Engañar, distraer y seducir al espectador
ante una obra en la cual no puede permanecer indiferente, ha sido la
ardua tarea trazada. Para ello cuidadosamente buscan formas y
técnicas dentro del dibujo y la pintura. Con una precisión casi
imposible realizan perfectos dibujos que aparentan ser fotografías,
objetos reales o personas atrapadas en la superficie. Este engañoso
juego, que aunque rápidamente se descubre, mantiene al espectador
debatiendo sobre su verdadero origen, queriendo saber más, y en
ocasiones esperando a que, los objetos y personas, salgan de su
encierro y se conviertan en una realidad virtual ante nuestros ojos.
En sus pinturas juegan con la neutralidad del color y la tecnología
para crear tibieza capaz de interesar al espectador. Utilizan
pinturas de carro para crear superficies que funcionan como si
fueran espejos donde el espectador se ve reflejado y es obligado a
observar su propia indiferencia y reflexionar sobre ella. En la
serie Writing Landscapes (1996-7) mediante el minucioso
dibujo de pequeñas hojas, crean una escritura inteligible. Estas
pinturas se convierten en poemas que denuncian la destrucción del
ambiente. Otro de sus temas es "el melodrama de la carne". Es aquí
donde el género, la sexualidad y la auto-identificación entran en el
juego. Trae a la vida carne pintada y la dota de cualidades humanas,
estableciendo una relación entre lo bello, lo grotesco y el
consumerismo mediante un espectáculo travestista.24
La obra presentada en la exposición Dance Floor (1997),
representa un grupo de jóvenes bailando en una discoteca. El
espectador que puede caminar sobre la pista de baile, observa el
espectáculo, como si estuviera en un piso más alto. Esta impresión
la logra utilizando la antiquísima técnica del dibujo en escorzo.
Calzadilla siempre ha dicho "Me parece que es más fácil encontrar un
medio nuevo que encontrar nuevos usos para uno viejo. La sutileza
del dibujo, la claridad de las figuras, el realismo de sus
posiciones y las sombras de las figuras, confunden y a la misma vez
convierten el espectáculo en uno real. Pero nos preguntamos,¿Qué es
real? Nada lo es. ¿Qué es irreal? ¡Nada!, todo parece real. Esta
obra abre la posibilidad a la meditación sobre nuestro tiempo, nos
induce a la reflexión y a concentrar en la manera que reaccionamos a
la información.
Freddie Mercado, es a primera vista el gran travestista de los
artistas seleccionados para esta exposición. Mediante el uso de
paños, encajes y extravagantes vestidos, Mercado, transforma su
propio cuerpo en una obra de arte viviente. Continuamente los
residentes del Viejo San Juan esperamos verlo llegar a las aperturas
de exhibiciones y demás actos culturales, para admirar su singular
vestimenta de Menina o dama victoriana caribeña. Sin embargo el no
se siente travestista, su transformación y vestimenta responden más
a su filosofía de vida, a una necesidad interna de dejar su
verdadero yo andrógino expresarse y de transgredir los parámetros
tradicionales de vestimenta. Siempre se supo diferente, siempre se
supo único y lo es. Luego de una búsqueda interna dejó que su ser
andrógino se manifestara con toda la agudeza e ingeniosidad de la
que es capaz. El proceso de transformación se hace con extremo
cuidado, en ocasiones puede tomarle tanto que termina sobre las dos
de la madrugada y a esa hora comienza a desvestirse, con la egoísta
sensación de saber que su nueva creación fue solo disfrutada por él.
Cuando logra tener lista la obra y salir a la calle a tiempo, hace
su entrada como diosa caribeña barroca, e impone con su formidable
presencia. Nunca pasa desapercibido. Integra maravillosamente su
dual personalidad propia y nos hace pensar en la dualidad cultural
colectiva. Sus dibujos preparatorios y osados diseños nos muestran
la seriedad de su planteamiento a la misma vez que nos muestra su
atinado uso de colores. Crea unas muñecas llenas de prendas, encajes
y vestimentas tan fantásticas como las propias. Para la apertura de
la presente exhibición preparó un performance titulado
Coco barroco. Se inspiró en la extravagancia, lujo y frivolidad
del siglo XVIII y la majestuosidad de la presencia caribeña.
Utilizando una mezcla de música caribeña y barroca, se va
transformando por medio de cambios en los paños, encajes y prendas
utilizadas. Para la foto que le tomaron en el Yunque, Freddie
Mercado utilizó, cual si fuera un espejo, una hoja de yagrumo. Es
significativo el uso de esta hoja, única en el mundo en tener dos
colores, por un lado es plateada y el otro cuando está en el árbol
es verde y al secarse marrón. La dualidad del yagrumo ha sido
comparada con la ambigüedad cultural puertorriqueña. En esta
fotografía, tiene un importante significado, en ella Mercado se
convierte en reflejo de la dualidad que nos ha llevado de la
búsqueda de la identidad al travestismo.
AYDEE VENEGAS
1. Deseo
agradecer a Lolita González Quilan que fue la primera persona que me
habló del travestismo como una solución para la supervivencia.
Agradezco también a Marimar Benítez, Antonio Martorell y a Rubén
Ríos Avila por sus aportaciones y correcciones al texto.
2. Consigna política acuñada por el Partido
Popular Democrático. Surge de un intento de evitar la anexión a los
Estados Unidos lo que eliminaría nuestras participaciones olímpicas.
3. Traba, Marta. Propuesta polémica sobre
arte puertorriqueño. San Juan: Ediciones Librería Internacional,
1971. P 11
4. Lucie-Smith, Edward. Latin American Art
of the 20th Century. Londres: Thames & Hudson, 1993. P. 8.
5. Spanglish, palabras mezcladas del inglés y
el español, principalmente inventadas por los puertorriqueños que
viven en Nueva York y que se infiltraron en Puerto Rico durante los
70 cuando los hijos de estos inmigrantes empezaran a regresar a la
isla en busca de sus raíces.
6. Este fenómeno lo ha venido recogiendo la
literatura. En su última colección de ensayos No llores por
nosotros Puerto Rico, Luis Rafael Sánchez incluye, siempre en
itálicas, palabras, frases, oraciones y hasta títulos en inglés. Por
otra parte Rosario Ferré escribe su última novela, The House in
the lagoon, totalmente en inglés.
7. El 16 de junio de 1983 un grupo de
militantes de la cultura tocaron las campanas de la Iglesia San José
y celebraron la destitución de la directora del Instituto de Cultura
Puertorriqueña. Desde ese momento al día de hoy se han nombrado
cinco personas a este puesto.
8. Todas estas agrupaciones fueron capitaneadas
por nuestros mejores artistas, Myrna Báez, Antonio Torres Martinó,
la EAG, Luis Hernández Cruz, organizó varias exposiciones de los
abstractos, Pablo Rubio asumió la presidencia de los escultores y un
nutrido grupo de mujeres comenzó la labor de organizarse.
9. En enero de 1980 hasta enero del 1988,
Haydee Venegas se convierte en Directora Auxiliar/Curadora del Museo
de Arte de Ponce, en 1982 trae a Marimar Benítez de Curadora
invitada, ambas crean un activo programa de exhibiciones.
10.
De 1983 al 1989 Maricarmen Ramírez dirige el Museo activando un
importante programa de exhibiciones muchas de ellas viajaron a museo
en el exterior.
11. La Liga de Estudiantes de Arte bajo la
administración de Delta Picó, y la presidencia de Jorge Rigau entre
otros muchos, organizan un activo programa de conciertos de música
contemporánea, exhiben abren sus salas para instalaciones de
Martorell, Dhara Rivera, Antonio Navia y Charles Juhasz. También
amplían la revista Plástica, que a principio tubo editores
invitados y luego la editó Ruth Vasallo.
12. Casa Candina un centro de educación y
promoción de la cerámica fue organizado por Jaime Suarez, Susana
Espinosa, Bernardo Hogan y Tony Hambleton.
13. El Museo de Arte Contemporáneo fue un sueño
de varios artistas, galeristas e historiadores que por cuatro años
trabajaron para que al fin se abriera en la Universidad del Sagrado
Corazón. Este esfuerzo fue capitaneado y actualmente lo dirige
Miyuca Somoza.
14. Este museo es el más joven proyecto del
creador del Instituto de Cultura Puertorriqueña, Don Ricardo
Alegría. Ha obtenido premio de AICA-PR como la institución cultural
del año durante los últimos dos años, por la maravillosa serie de
exhibiciones de maestros latinoamericanos que ha presentado.
15.
En 1985 la EAP se convierte en un ente autónomo bajo la dirección de
Margarita Fernández, actualmente tiene como rectora a Marimar
Benítez.
16. Término acuñado por el crítico de arte
Manuel Alvarez Lezama.
17. La guagua aérea se le ha llamado a los
aviones que en la década del 50 transportaron a miles de
trabajadores puertorriqueños a Nueva York en búsqueda de una mejor
vida y que en los 70 comenzó a traer muchos de ellos y o a sus hijos
que vinieron en búsqueda de sus raíces. Gracias a la ciudadanía
americana el puertorriqueño ha tenido una gran movilidad.
18. El niño
Pantaleón Avilés (1808), una de las
últimas pinturas de José Campeche (1751-1809), muestra a un niño que
nació sin brazos.
19. Quenepa es una fruta tropical. La
dirección del Internet el
http://www.cuarto.quenepon.org
20. Texto que acompaña un escrito inédito de
Santiago Flores
21. La posición del avión es inconsistente
con las posibilidades reales de maniobra del avión alemán.
22. Burundanga, palabra de extracción
africana que significa un gran lío o embrollo.
23. Borinquén era el nombre que le daban
los indios a la isla de Puerto Rico
24. Basa esta teoría en una cita del
libro Seduction de Jean Baudrilliard , St. Martin's Press:
New York, 1990: "la habilidad de la carne para interpretar dos
personajes al mismo tiempo sin ofrecer una identidad sexual
biológica, para entonces ofrecer teatro y maquillaje con la obra en
sí mima".
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