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LA
NARRATIVA DE
TANYA VALETTE
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La
memoria, ese cuerpo intangible, evanescente y
voluble de imágenes que guardamos en un pomo de
porcelana, en un baúl de flejes oxidados,
repleto de objetos tan inútiles como
imprescindibles, es la materia prima de la
narrativa fluida y casi silenciosa de Tanya
Valette. Los personajes se mueven sigilosos,
observados y observantes, atentos, sí y quizás
intranquilos y ocultos tras un segundo plano de
la acción inminente que irrumpe en el ámbito
visual, como si la vida ocurriera al otro lado
de un cristal (del auto o del tren que se mueve)
encuadrado en de la ventana. Este sentido de
transición y de inminencia se apodera del
lector, quien es transformado muchas veces de
espectador anhelante a testigo presencial de un
mundo que cambia incomprensiblemente y de manera
vertiginosa.
Fernando Ureña Rib |
Anímate, cógele el pasito al '70 *
Tanya
Valette

La televisión comenzaba poco a poco a
invadir nuestra vida cotidiana. A partir de
allí me dí cuenta que había también una
versión en blanco y negro de la vida y de
las cosas. Los americanos nos quitaron esa
anciana ilusión de que era todavía posible
soñar con conquistar un espacio
inalcanzable. Los americanos pisaron la luna
y yo guardo aún la postal con los tres
astronautas que me enviara Rahintel alguna
tarde del 1969.En aquel entonces vivía en la
segunda planta de una casa del Ensanche La
Fé. Desde el balcón veía la mítica curvita
de la Paraguay. El caballo Felo Flores era
nuestro héroe nacional, y mi papá y sus
amigos miraban con prismáticos lo que Simón
Alfonso Pemberton narraba magistralmente por
la radio. Pero no sólo el hipódromo veía yo
asomada a la altura de mis ocho años. Una
tarde también ví pasar el entierro de los
muchachos del Club Mauricio Baéz, la calle
como un río, y el silencio. No sé por qué lo
recuerdo en blanco y negro. Como si lo
hubiera visto en la tele. Como si hubiera
pasado en un capítulo de "Los Vengadores" o
en una de esas peleas de lucha libre que me
dejaban toda la noche del sábado en
vela.Quizá quiera la memoria tenderme una
trampa tierna, asimilar ese recuerdo a una
imagen incierta, como las de la tele. Porque
en aquella época era preferible sumergirse
en aquel mundo en blanco y negro, ese
universo fantástico del "Capitán Nemo". La
vida, allá afuera, era una neblina densa, un
"a colores y cinemascope" extrañamente
mudo.Le cogimos el pasito al '70 y nos
cambiamos de barrio. Desde Los Prados la
realidad era todavía menos consistente. Yo
seguía inmersa en revueltas interiores. No
lograban inquietarme mis muñecas, pero el
secuestro del Coronel Crowley lo llevo
inscrito como uno de los acontecimientos
inolvidables de aquel tiempo. Las noticias
le ganaron en espanto a los crímenes en "El
Detective Millonario". Recuerdo a los chicos
montándose en el avión que los llevaría a
Canadá, recuerdo que ingenuamente desde la
sala de mi casa les dije adiós al Moreno y a
Luis Pina: el primero era un asiduo
visitante de la casa de mi abuela, el
segundo vivió en ella hasta que un día
-después comprendimos el por qué-
desapareció misteriosamente.Todo era tan
evidente, lo que hacía todavía más
incomprensible el silencio.Son muchas las
imágenes y pocos los sonidos de aquel
tiempo. El "Suceso del día" compitiendo con
"Te regalo estas dos rosas cariñosas...",
era la cultura radial que me regalaba Laura,
nuestra cocinera.Un día mi mamá gritó un
coño largo y ahogado, habían matado a otros
amigos en el kilómetro 12 de la Autopista de
Las Américas. Después fue la madrugada en la
que un hermano de Francis Caamaño vino a
tocar a la puerta de mi casa para llorar con
mi padre, con quien había hecho la
escuela.Pero no pasaba nada. Nada. Todo el
mundo se iba al trabajo o a la escuela muy
temprano. Y en la noche "Misión Imposible"
volvía a sumergirnos en el universo de los
sueños de cartón, esos que nunca lográbamos
encontrar debajo de la almohada.Un día la
tele tuvo destellos de colores. Una piñata a
la cual, después de mucho apalear logras
sacarle caramelos, serpentinas y confettis.
"Siete días con el pueblo" rompió fugazmente
el silencio. Se asociaron en mi memoria
entonces el color y el estruendo. Encontré
una tercera dimensión. Logré al fin ganarle
a los americanos que seguían o "Perdidos en
el espacio" o en una ridícula isla con
personajes aún más ridículos que podían
llamarse "Guilligan". Mi cuaderno de álgebra
tenía copiada en su última página "La
canción del elegido". Aprendí que no todos
los cantantes españoles se llamaban Nino
Bravo o Camilo Sesto y que pisar las calles
de Santiago nuevamente era un hermoso sueño
colectivo.La música tomó a partir de allí,
para mí, posibilidades que hasta entonces no
pensé fueran asociables.Empecé a cantar
mientras las luces de neón que acababan de
instalar en mi barrio le cambiaban los tonos
a mi ropa y a mis manos. Y descubrí que
igual se podía llorar viendo el capítulo
final de "Los hermanos Coraje", que cantando
"Aquellas peque-ñas cosas" de Serrat. El
universo se amplió y no había manera ya de
dar marcha atrás. Nadie podría impedirnos
cantarle a Mamá Tingó ni que vinieran los
chicos del campo a la ciudad, no sólo a
cantarle a las madres su inmenso amor
filial, sino a revelarnos también que éramos
mar y más que nada tierra, que María no era
la misma que todos nos decían...Vinieron a
invitarnos a un Convite que nunca
terminaría. Luis Días nos enseñó que tenía-mos
un cuerpo que se movía al compás de otros
ritmos. Ritmos que siempre estuvieron allí,
en una memoria ancianamente ultrajada y
escondida.En la tele, el hombre y la mujer
se hicieron biónicos, pero ya a nadie le
importaba. Afuera éramos los mejores. Y ya
nunca más tuvimos miedo.
*Jingle de la campaña televisiva del ron
Brugal en la navidad del 69: "¡Anímate!
Cógele el pasito al 70 / ponte en monda con
Brugal / ¡Decídete! ¡Avívate! / Ven a la
movida, coge el paso / y ponte en onda con
Brugal."
Tanya Valette
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TANYA VALETTE
Nacida en Santo Domingo, República
Dominicana, en 1962, Tanya Valette estudió,
entre 1978 y 1983, la licenciatura en
Psicología Social, en la Universidad
Autónoma de Santo Domingo. Desde 1986, hasta
que se graduó como editora cuatro años
después, formó parte de la 1ra Generación de
la Escuela Internacional Cine y Televisión,
San Antonio de los Baños, Cuba. Laboralmente
se dedicó como free lance radicada en
Francia, a la escritura, la producción y
realización de documentales., entre otros Ti
Malice (premio de Aide a l'écriture, del CNC
en Francia, en 1997, y premio Avance sur
recettes del Procirep, en 1999).
Filmografía
Luego del 2001, también como free lance
en Francia amplió el radio de acciones e
incursionó en la dirección de comerciales,
videos experimentales, documentales e
infomerciales, en la dirección de arte de
estos últimos, en la asistencia de dirección
de comerciales y videos musicales; fue
guionista de largometrajes, trabajó en la
producción (llegó a ser jefa de producción
de los videos musicales de A-Z Films,
asesoró proyectos y guiones de ficción y
documentales, impartió clases, fue asistente
en la dirección y casting de La tragedia
Llenas y en 2004 obtuvo mención especial del
Festival Latino Buenos Aires por los video
artes Acrílica y Sopa de Hongos.
Entre 2002 y la actualidad ha sido profesora
de escritura de guión literario y técnico
para INFOTEP, GC FILMS, CERTV y CASA CHAVON;
fue encargada de la realización y del área
de proyectos de la Televisión Educativa, y
también se encargó del sector de Educación y
Asuntos Internacionales en la Dirección
Nacional de Cine, de República Dominicana.
Coordinó los talleres interinstitucionales
entre FUNGLODE y la Escuela Internacional de
Cine y TV desde 2006 hasta ser nombrada
Directora General de la misma Escuela donde
se graduó como editora.
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