Lo
que más llama la atención de las imágenes de Fernando
Ureña Rib es la
fuerza de su dibujo. El gran maestro de la plástica panameña, ya
fallecido, Juan Manuel Cedeño, insistía en que ningún artista puede
ser bueno si no sabe dibujar , si no domina la figura humana.
Esta
destreza, aunada al ritmo y sensualidad que transmiten sus creaciones,
es obvia en la pintura de
Ureña Rib. El
traslape de movimientos secuenciales le da un sello distintivo a su
pintura. Es como si se abriera un pentagrama y las notas fueran
visuales, rítmicas y eróticas.
Tanto
sus figuras ( humanas o ninfas) como su temática del espíritu de aguas
(Aqueous) tienen, al mismo tiempo, armonía y fluidez. Su cautivador
estilo me atrajo desde la primera vez que vi sus pinturas. Ese estilo,
ese lenguaje plástico, reforzado por los colores tropicales que usa,
combina a la perfección la sensualidad y la belleza.
Hombre
de vasta cultura, y un ser humano excepcional, Fernando
Ureña Rib es,
sin ser un maestro consagrado por la edad, un artista consagrado por
su estilo modernista y su destreza en el trazo.
Ha
sido para mí muy importante presentar este artista ante el Consejo
Técnico del Museo de Arte Contemporáneo de Panamá, que inmediatamente
lo confirmó para que exhiba en sus salas en un futuro próximo, dándole
el justo valor a su obra y la oportunidad a los panameños para que
conozcan a un gran pintor de la República Dominicana.