I
maginar es en sí un
acto creativo, aunque involuntario o espontáneo, que lleva a todo
ser humano a visualizar sus sueños, deseos y pasiones. El artista
plástico utiliza la imaginación como la fuente y recurso indispensable
de la creación que le lleva a construir las imágenes que pinta o
esculpe. La de Víctor Ulloa es una imaginación prolífica y sin embargo,
elaborada hasta en sus más nimios detalles.
Capas delgadas de color, ligeros arrebatos del pincel, manchas
soterradas, grumos cromáticos dispuestos con particular precisión y
sobre el lienzo una minuciosa estampida de trazos que se entrecruzan,
que hilan, que entretejen, que se apoderan de la imagen central y que la
subyugan a un segundo plano. Esta amable lucha entre fondo y figura es
una de las características fundamentales de la obra de Víctor Ulloa, un
pintor dominicano que vive y trabaja en París.
En el fondo aparecen otros
seres, personajes, símbolos, objetos y matices que concitan a su
vez nuevas historias. Hay aspectos lúdicos, religiosos, míticos en la
obra de Víctor Ulloa. Pero sobre todo, existe en él un niño grande que
observa, con sus ojos de asombro, la vorágine del mundo.
FERNANDO UREÑA RIB