Pintura Orgánica de Fernando Ureña Rib

UREÑA RIB

 

ARTISTAS DOMINICANOS

 

ABELARDO RODRÍGUEZ URDANETA

ADA BALCÁCER

ALBERTO BASS

AMABLE STERLING

AMADO MELO

AMAYA SALAZAR

ANTONIO GUADALUPE

ANTONIO PRATS VENTÓS

AURELIO GRISANTI

ASDRÚBAL DOMÍNGUEZ

AQUILES AZAR

AURELIO GRISANTY

BELKIS RAMÍREZ

BISMARK VICTORIA

CÁNDIDO BIDÓ

CELESTE WOSS Y GIL

CLARA LEDESMA

CARLOS ACERO

CARLOS HINOJOSA

CARLOS SANGIOVANNI

CLÍNTON LÓPEZ

DANILO DE LOS SANTOS

DARÍO SURO

DOMINGO LIZ

DIONIS FIGUEROA

DIONISIO BLANCO

DUSTIN MUÑOZ

ELSA NUÑEZ

ELEOMAR PUENTE

ELIGIO PICHARDO

ELIÚ ALMONTE

EUGENIO FERNÁNDEZ GRANELL

ELVIS AVILÉS

ELIU ALMONTE

FABIO DOMÍNGUEZ

FREDDY CABRAL

FREDDY JAVIER

FREDDY RODRÍGUEZ

GASPAR MARIO CRUZ

GILBERTO HERNÁNDEZ ORTEGA

GEO RIPLEY

GEORGE HAUSDORF

GUILLO PÉREZ

HILARIO OLIVO

INÉS TOLENTINO

IVAN TOVAR

JAIME COLSON

JESÚS DESANGLES

JOAQUÍN CIPRIAN

JOAQUÍN PRIEGO

JOSÉ CESTERO

JOSE FELIX MOYA

JOSÉ LUÍS BUSTAMANTE

JOSÉ GARCÍA CORDERO

JOSEP FRABRÉ SALLENT

JOSÉP GAUSACHS

JOSÉ MIURA

JOSÉ PERDOMO

JOSÉ PLUTARCO ANDÚJAR

JOSÉ RAMIREZ CONDE

JOSÉ RINCÓN MORA

JUAN MAYI

JOHNY BONELLI

JOSEP GAUSACHS

JORGE NOCEDA SÁNCHEZ

jorge pineda

JORGE SEVERINO

JULIO NATERA

JULIO SUSANA

JULIO VALDEZ

FAUSTINO PÉREZ

FERNANDO VARELA

FERNANDO UREÑA RIB

FERNANDO PEÑA DEFILLÓ

LEOPOLDO MALER

LEOPOLDO NAVARRO

LEÓN BOSCH

LEO NÚÑEZ

LUÍS LAMA

LUÍS MUÑOZ

LUIS MARTÍNEZ RICHIEZ

MARÍA AYBAR

MARCOS LORA READ

MANOLO PASCUAL

MANUEL MONTILLA

MARIANO ECKERT

MARIANO SÁNCHEZ

MAYOVANEX VARGAS

NORBERTO SANTANA

NELSON CALDERON

OCTAVIO PANIAGUA

ORLANDO MENICUCCI

PAUL GIUDICELLI

PEDRO FARÍAS

RAHDAMÉS MEJÍA

RAÚL RECIO

ROSA TAVAREZ

SACHA TEBÓ

QUISQUEYA HENRÍQUEZ

RAMÓN OVIEDO

SAÍD MUSA

SILVANO LORA

SOUCY DE PELLERANO

TETÉ MARELLA

TIMOTEO SANTOS VINAGRE

TOMASÍN LÓPEZ RAMOS

TONY CAPELLAN

VICENTE FABRÉ

VICENTE PIMENTEL

VIRGILIO GARCÍA

WILLY PEREZ

YORYI MOREL

 

 

 

 

ARTE DOMINICANO

 

LA PINTURA DE

CELESTE WOSS Y GIL

FERNANDO UREÑA RIB/ MAUEL VALLDEPEREZ

 

 

 

 

 

 

LA PINTURA EXCEPCIONAL DE CELESTE WOSS Y GIL
 

Celeste Woss y Gil fue la primera mujer dominicana que se dedicó de manera profesional a las artes plásticas. Nació en Santo Domingo el 5 de Mayo de 1891. Hija del Presidente Alejandro Woss y Gil y de Maria Ricart Pérez. Cursó sus primeros estudios de arte de manos de Abelardo Rodríguez Urdaneta y luego en la Academia de Bellas Artes de Santiago de Cuba bajo la dirección de José Joaquín Tejeda.
 

Después de viajar por Europa, donde tuvo la oportunidad de ponerse en contacto con la actualidad pictórica del momento y escoger del impresionismo francés sus mejores recursos de iluminación, utilizando tonos neutros, terminó sus estudios de arte en "The Arts Students League" de Nueva York, con notas sobresalientes.

Expuso en Santiago de Cuba en 1911 y 1912 y en Estados Unidos de América en 1923 y 1939. Su primera exposición individual en Santo Domingo fue en 1924. Ganó un importante premió en la Bienal Nacional de 1942.

Celeste Woss y Gil dirigió una importante academia de pintura y dibujo de donde egresaron los artistas dominicanos que luego asistieron a la Escuela Nacional de Bellas Artes que se fundó en 1942. Fue también profesora destacada de ese centro y en 1935 ocupó la vicepresidencia de la sección de Bellas Artes del Ateneo Dominicano.
 

Doña Celeste Woss y Gil mostró elegancia y solidez en los trazos. La fisonomía de sus figuras, discurren en espacios familiares y en giros de movimientos enérgicos. La interiorización humana de muchos de los personajes que simboliza en sus lienzos, tienen la características de los contrastes en relación a su entorno y temperamento. Los valores plásticos en la pintura de doña Celeste Woss y Gil, se distinguen por el diseño y la expresión.

Tuvo gusto refinado, característica que le permitió pintar con rigor, sin tocar el formalismo ni la retórica. Pintó siempre con emoción porque amaba el arte como a su vida misma. En líneas generales, sigue siendo la artista mas destacada y una de las mas cotizada en todo 1o que va de siglo. En su taller situado en la calle Luperón, en la ciudad de Santo Domingo, pintó con regularidad desnudos de hombres y de mujeres. Su obra es abundante, pero muy pocas veces vendió sus obras. Se le considera como una de las académicas mas importantes en la plástica nacional.
 

Falleció en Santo Domingo en 1985.


LAS MUJERES
 

 

LO SENSITIVO DE LA OBRA DE CELESTE WOSS Y GIL



Celeste Woss y Gil, formada en Nueva York y con amplios y provechosos recorridos por Europa, ha tenido, como la tuvo Enrique García Godoy, una participación entusiasta y decisiva en el florecimiento de las artes plásticas en la Republica Dominicana. De su Academia de Pintura y Dibujo salieron jóvenes temperamentos que, en cierto modo, señalan la eclosión del arte pictórico dominicano.

En realidad Celeste Woss y Gil fue maestra de un grupo de jóvenes de pintores del que parte el actual periodo evolutivo, impulsado mas tarde desde la Escuela Nacional de Bellas Artes, de la que ella es ahora profesora y desde la cual continua su laboriosa y fecunda obra de pedagogía artística. Lastima que su temperamento reservado haya dificultado la difusión, en mayor grado, de su valiosa obra.

Doña Celeste, como se la llama cariñosamente y devotamente en y fuera de la Escuela, posee un excepcional temperamento pictórico y una técnica impecable. En sus retratos de excelente factura, la intención decorativa, supeditada al poder ambiental, va unida a la solidez del dibujo y la seguridad de su trazo. Sin embargo, el temperamento vigoroso de la artista se manifiesta mejor en obras como verdes y sabrosos, óleo en el cual evoca su esplendorosa época de los desnudos, tratados con sutil riqueza de tonos neutros y una sorprendente amplitud en la pincelada.

Entre sus cuadros de flores recordamos el titulado Rosas en el cual, con otros muchos de la misma naturaleza, dignifica la artista un asunto pictórico de lo mas directamente ligados al naturalista tradicional y que Celeste Woss y Gil ha resuelto bendiciendo todos los restos artísticos y con magistral sentido de la composición y del color y con insospechadas cualidades valorativas de la materia en casi la misma dignificación del tema que hayamos en las flores de Josep Gausachs.

Celeste Woss y Gil es una artista que no escapa, a pesar de su formación, a la sugestión de lo propio. Por esto la mayor parte de su obra esta revestida de color local y de intenso valor tipológico.

Sin embargo, su obra no pretende ser trascendente, aunque lo es, y esta es una de sus mayores virtudes. De hecho, se trata de figuras en las que se busca, sin trascendentalismo, el misterio sin enigmas de nuestra gente, su palpitar de vida total y primitiva, en conveniencia con todos los convencionalismos de nuestra civilización.

Situada en su clima estético, el acento que recorre en sus obras no es de la presencia directa, imitativa y real del tema, sino de la evocación. Frente a la naturaleza y el hombre la pintora se sitúa con espíritu de captación emotiva y no con afan de captación conceptual. Por eso las figuras son modeladas por ella desde la sensibilidad. La función de naturaleza y pensamiento constituye, sin duda, la raíz de su arte.


A pesar de la concepción realista de los temas, la obra global de Celeste Woss y Gil hay presente una cierta repulsa contra el naturalismo fiel. No es una repulsa agria porque la artista, si bien se aleja de los servilismos imitativos –incluyo la imitación de la naturaleza-, no quiere desprenderse de los nexos reales conservándolos en sus pinturas, al través, como ya hemos señalado, de una modelación determinada y efectiva significación en el cuadro. Esta depuración de advierte mucho mas en los desnudos.

En su obra están presentes todos los rasgos que caracterizan al objeto real, principalmente en las figuras, sistema con que exalta la veracidad sin caer en la verdad misma, en la verdad fotográfica, en la verdad inexpresiva e insensible. Por el contrario, dentro de esta naturalidad, la artista construye desde la sensibilidad. Pocas veces se siente como en estos cuadros de Celeste Woss y Gil, la impresión de realidad, de seres en la plenitud de su integridad física y espiritual.

Pero para lograr esta plenitud, el volumen de materia trasladada al lienzo no puede ser menor. Y en la obra quedan los rasgos definitivos de una personalidad al través de un colorido sin violencias, en el que predominan los tonos neutros y del que surge, como resultado de la masa tonal, ese fulgor propio que constituye una de las principales características de la pintura de Celeste Woss y Gil.

Y es bueno observar, dentro de esta peculiar característica, como de la realidad ineludible mas patente que en la pintura tradicional aflora, de los cuadros de esta artista, lo sustancial de la naturaleza y del hombre y penetra en el alma directamente, sin ninguna interposición de materia. Se debe esto, sin duda, al fundamento estético de sus estilizaciones, mas concretadas por su sensibilidad que por el intelecto, a pesar de su verdad esencial.

Por lo que al color se refiere, en los cuadros de esta influyente artista se advierte, ante todo, la calidad de la inspiración y no la materia en que esta inspiración se concreta. Sin embargo, hay una calidad lírica en sus colores que procede del juego de armonías que en el alma de la artista provoca la interpretación sensible de la naturaleza y el hombre. Y uno de los meritos a destacar, es dentro del empaste, la sutil reflexión de los tonos.

Celeste Woss y Gil es uno de los valores de la pintura dominicana, no sólo por su extensa y valiosa obra, por desgracia no conocida aquí como debería serlo, sino por el influjo que sigue ejerciendo en los jóvenes al través de su actividad docente en la Escuela Nacional de Bellas Artes.

 

MANUEL VALLDEPEREZ

 

 

CELESTE WOSS Y GIL

Nace en Santo Domingo el 5 de mayo de 1891; muere en 1985. Es la primera mujer que se dedica profesionalmente a las artes plásticas. Fue alumna del pintor y escultor Abelardo Rodríguez Urdaneta. Prosigue sus estudios en la Academia de Bellas Artes de Santiago de Cuba, luego en Europa y posteriormente en New York, en The Art Students League. En 1924 realiza su primera exposición individual. Ese mismo año establece una academia de dibujo y pintura en la que se utilizan, por vez primera en el país, modelos vivos. Inserta el desnudo en la tradición pictográfica nacional. A partir de las tendencias post-impresionistas desarrolla una pintura caracterizada por la iluminación en tonos neutros, trazos sólidos y expresión enérgica, en la que resaltan los valores del criollismo mulato dominicano. Se le considera precursora de la modernidad en las artes visuales del país. Formó parte (junto a José Gausachs, George Hausdorf, Manolo Pascual y José Vela Zanetti) del primer grupo de profesores de la Escuela Nacional de Bellas Artes, inaugurada el 19 de agosto de 1942.

 

 

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